Trump suspende 60 días la centenaria Ley Jones para abaratar el transporte de petróleo entre puertos de EEUU

Washington autoriza que buques foráneos transporten insumos clave a lo largo del país durante dos meses, permitiendo el ingreso de petróleo, gas y carbón para hacer frente a la escalada de los costos energéticos, según la Casa Blanca

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En el pasado reciente, Estados Unidos recurrió en al menos dos ocasiones a la suspensión de la Ley de la Marina Mercante de 1920, o ‘Ley Jones’, durante situaciones excepcionales, como tras el huracán Fiona en 2022 y durante el ciberataque que afectó un oleoducto clave de la Costa Este en 2021. Ahora, el presidente Donald Trump ha dispuesto una nueva exención temporal para abaratar el coste del transporte de hidrocarburos y otros insumos esenciales entre puertos estadounidenses, una medida que busca hacer frente a la escalada de los precios de la energía en medio de tensiones derivadas del conflicto en Irán. Según reportó la Casa Blanca, la suspensión tendrá una vigencia de sesenta días.

De acuerdo con la información dada a conocer por la portavoz oficial de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la exención temporal permitirá que embarcaciones extranjeras puedan transportar productos como petróleo, gas natural, carbón y fertilizantes entre puertos estadounidenses, algo normalmente prohibido por la Ley Jones. Esta ley, vigente durante más de un siglo, exige el uso exclusivo de buques construidos, propiedad y tripulados por estadounidenses para el transporte de mercancías entre puertos del país. La portavoz detalló que la decisión “es un paso más para mitigar las perturbaciones a corto plazo en el mercado petrolero, mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica”.

La medida anunciada forma parte de un esfuerzo más amplio de la administración Trump para responder al fuerte incremento en los precios del crudo y la gasolina tras el estallido de la guerra en Irán. Según informó el medio, en el marco de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Estados Unidos ha liberado un total de 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo como parte de una acción coordinada a nivel internacional que ha puesto en el mercado hasta 400 millones de barriles.

La Casa Blanca enfatizó que la prioridad actual es mantener el flujo de recursos críticos, proteger la seguridad energética nacional y evitar interrupciones en las cadenas de suministro. Tal como consignó la vocera Karoline Leavitt, la administración mantiene su compromiso con el fortalecimiento de las cadenas logísticas fundamentales para asegurar el abasto en todo el territorio estadounidense.

El medio recordó que exenciones a la Ley Jones han sido excepcionales en las últimas décadas. El precedente más reciente ocurrió en octubre de 2022, cuando se permitió a un petrolero extranjero entregar suministros a Puerto Rico tras el paso del huracán Fiona. Asimismo, en 2021 se autorizó una dispensa para la refinería Valero Energy Corp. después del ciberataque que forzó la interrupción de un importante oleoducto de la Costa Este.

La decisión de flexibilizar la Ley Jones implica cambiar de forma temporal la histórica política de fomento a la marina mercante nacional, balanceando la protección del transporte marítimo estadounidense con la necesidad de asegurar el abastecimiento energético en circunstancias excepcionales. Según publicó la Casa Blanca, la exención abarca no solo productos energéticos, sino también otros insumos considerados esenciales, como los fertilizantes industriales.

El gobierno de Washington optó por esta medida ante las perturbaciones en los mercados internacionales ocasionadas por los recientes acontecimientos en Oriente Medio y la incertidumbre sobre el suministro mundial de crudo y refinados. Según las autoridades federales, la liberación de parte de las reservas estratégicas y la suspensión temporal de la Ley Jones buscan limitar el impacto de la subida de los precios en consumidores y empresas estadounidenses.

Tanto la reserva estratégica instalada en territorio de Estados Unidos como la propia Ley Jones conforman pilares de la estrategia energética y de seguridad nacional de ese país. Según detalló el medio, la respuesta del Ejecutivo ante la presente crisis incluye el trabajo conjunto con otras grandes economías, coordinando acciones a través de la Agencia Internacional de Energía, y la supervisión de posibles amenazas a la integridad de infraestructuras críticas, como oleoductos y terminales portuarias.

Con esta exención, las autoridades estadounidenses esperan habilitar un flujo más eficiente de combustibles entre puertos costeros y grandes centros industriales, favoreciendo la reducción de los precios mayoristas y minoristas. El monitoreo de la Casa Blanca continuará en los próximos meses, evaluando el comportamiento de los precios y la eficiencia logística tras la puesta en marcha de la medida.

La Secretaría de Prensa enfatizó que esta flexibilización extraordinaria busca estabilizar el mercado mientras se mantienen las prioridades en defensa y operativos militares, especialmente los vinculados a la Operación Furia Épica, una operación relevante para los intereses de seguridad del país. Según detalló la Casa Blanca, el compromiso gubernamental se mantiene en cuanto a resguardar los suministros estratégicos y fortalecer las cadenas de abasto en un contexto global caracterizado por volatilidad y riesgos geopolíticos.

A través de estas acciones, el gobierno federal aspira a contener los efectos parciales de la crisis energética y garantizar, al menos durante los próximos dos meses, la llegada de recursos vitales a diferentes zonas del país sin restricciones por bandera o propiedad de los buques utilizados.