Rusia apunta que EEUU "está destruyendo con sus propias manos" su imagen de guardián con la guerra de Irán

Nikolai Patrushev, consejero de Vladimir Putin, advierte sobre los efectos adversos de la ofensiva en Irán para la reputación estadounidense, señalando que esa situación podría alterar durante años el equilibrio económico y la confianza global en Washington

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Nikolai Patrushev ha sugerido que las consecuencias comerciales y económicas globales derivadas de la guerra en Irán podrían notarse durante años, con efectos directos en las infraestructuras petroleras y otras instalaciones clave del sector energético. Según informó el diario ruso Kommersant, el asesor del presidente Vladimir Putin expuso que el conflicto actual no solo tiene implicaciones militares, sino que incide negativamente en las bases del intercambio internacional y, en particular, en la reputación de Estados Unidos como líder global.

De acuerdo con Kommersant, Patrushev remarcó que el daño provocado por los combates en torno a instalaciones estratégicas podría arrastrar al sistema de relaciones comerciales hacia un retroceso prolongado. Además, el funcionario enfatizó que no existen causas objetivas ni justificaciones que avalen esta intervención militar, una situación que, a su juicio, no reporta ventajas a ninguno de los involucrados, incluidos Estados Unidos y sus aliados internacionales. Patrushev sostuvo que la imagen de Washington como garante de la seguridad internacional se ve gravemente afectada, haciendo referencia textual a que "están destruyendo con sus propias manos su condición de garante de la seguridad".

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El medio Kommersant detalló que Patrushev también aludió a las presiones ejercidas por Estados Unidos sobre los miembros de la OTAN y otros Estados aliados para desplazar la responsabilidad de la seguridad en el estrecho de Ormuz. El asesor afirmó que Washington ha solicitado explícitamente el envío de flotas aliadas a la zona, con el objetivo de delegar en terceros la custodia de ese paso marítimo, por donde transita aproximadamente una cuarta parte del petróleo global.

Según publicó Kommersant, Patrushev advirtió que el deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz puede impactar seriamente en el suministro energético mundial, dada la relevancia de ese corredor para el comercio internacional de hidrocarburos. Los daños a infraestructuras, producto de la intensificación de los combates, apuntan a desencadenar un efecto dominó sobre la economía y el equilibrio comercial mundiales, prolongando las dificultades más allá del escenario del presente conflicto.

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Las declaraciones de Patrushev subrayan la preocupación del Gobierno ruso por la forma en que Estados Unidos maneja su política exterior y el papel de garante que históricamente ha buscado desempeñar ante la comunidad internacional. Según consignó Kommersant, el funcionario ruso considera que la estrategia estadounidense está dando lugar a una desconfianza creciente entre sus socios y aliados, especialmente a medida que intentan transferir responsabilidades de seguridad en una de las regiones más sensibles para el flujo energético global. Esta reconfiguración de roles en la protección del estrecho de Ormuz, reportada por Kommersant, evidencia una inclinación de Washington a involucrar más activamente a los países de la OTAN y a otros actores internacionales en áreas de riesgo elevado.

Patrushev, entrevistado por Kommersant, reiteró que el conflicto carece de justificación y que una escalada de esta naturaleza sólo añade volatilidad a un contexto ya frágil para la economía mundial. Además, según informó el diario ruso, el propio asesor presidencial expresó que la destrucción de la imagen estadounidense como garante de la seguridad podría tener consecuencias duraderas para la estructura de confianza y cooperación globales. El argumento central ofrecido por Patrushev es que la respuesta militar a la situación en Irán, lejos de fortalecer la posición de Estados Unidos, mina su credibilidad y agrava la inseguridad entre sus propios aliados, multiplicando los riesgos para el sistema internacional y afectando el flujo de bienes y recursos estratégicos a nivel mundial.

Kommersant reportó que Patrushev vincula la evolución del conflicto en Irán y los movimientos diplomáticos de Washington con eventuales cambios en los equilibrios de poder y en las alianzas tradicionales en torno al comercio mundial de energía. Para el asesor de Putin, las demandas de Estados Unidos dirigidas a los países de la OTAN, instándoles a asumir tareas de seguridad que históricamente quedaban bajo supervisión estadounidense, reflejan un intento de externalizar responsabilidades en una coyuntura de alta tensión, lo que implica riesgos adicionales sobre el mercado energético global.

Según Kommersant, Patrushev concluyó su evaluación considerando que las consecuencias de esta ofensiva no solo afectan la zona de conflicto inmediata, sino que pueden provocar un retroceso de varios años en el funcionamiento y la estabilidad de las relaciones políticas, comerciales y económicas en el ámbito internacional. En la visión del funcionario ruso, recogida por el diario, el daño a la confianza mundial hacia Washington constituye uno de los efectos más complicados de revertir en el mediano y largo plazo.