En un contexto de hostilidades continuas, la respuesta de Teherán a la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, incluyó la confirmación oficial de que Irán prevé acciones en represalia ante los recientes ataques aéreos de Israel. Tal como informó Europa Press, el ayatolá Mojtaba Jamenei, líder supremo de Irán, manifestó su pesar por el fallecimiento de Lariyani, subrayó su relevancia estratégica para la nación y advirtió a quienes ordenaron el ataque que enfrentarán consecuencias.
Jamenei comunicó en sus redes sociales que recibió “con gran pesar la dolorosa noticia” del fallecimiento de Lariyani, quien murió en un bombardeo llevado a cabo por Israel en Teherán, la capital iraní. El líder iraní también envió sus condolencias a los familiares de Lariyani, quien sirvió no solo como asesor de seguridad del difunto líder supremo sino que es hijo del actual líder, Alí Jamenei. Según publicó Europa Press, este ataque se produjo durante la jornada inicial de la ofensiva combinada por parte de Estados Unidos e Israel, que comenzó el 28 de febrero.
La organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, informó que la cifra de muertos superó los 3.000, en su mayoría civiles, como resultado de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán que empezó hace más de dos semanas. Las autoridades iraníes, por su parte, confirmaron un saldo de más de 1.200 fallecidos, cifra que refleja la magnitud de la crisis. Europa Press detalló que, además de Lariyani, Israel también anunció la muerte del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, en estos bombardeos.
En su declaración, Mojtaba Jamenei destacó la trayectoria de Lariyani, a quien describió como una persona “erudita, previsora, inteligente, comprometida y con amplia experiencia”, tras haber dedicado cerca de cinco décadas al servicio de la República Islámica. El líder supremo de Irán, citado por Europa Press, afirmó que el “asesinato de una personalidad así demuestra la magnitud de su importancia y el odio de los enemigos del islam hacia él”.
Además, Jamenei lanzó un mensaje dirigido a los responsables del ataque, asegurando que “los enemigos del islam sepan que el derramamiento de esta sangre al pie del frondoso árbol del sistema islámico no hará sino fortalecerlo, y que toda sangre tiene un precio que los asesinos criminales de estos mártires deberán pagar pronto”. El medio Europa Press consigna que, tras conocerse la muerte de Lariyani y Soleimani, las autoridades iraníes se comprometieron a responder mediante nuevos ataques.
Según Europa Press, el ataque que condujo a la muerte de Lariyani tuvo lugar en la capital iraní durante un bombardeo ejecutado la víspera por fuerzas israelíes. La repercusión del hecho no solo impactó en la estructura de seguridad del Estado iraní, sino que también motivó declaraciones de alto nivel por parte del liderazgo político y religioso. Además del valor político y militar de Lariyani, el acontecimiento fue calificado por Jamenei como evidencia del nivel de enfrentamiento entre Irán y sus adversarios.
El medio Europa Press amplió que la figura de Alí Lariyani ocupaba un lugar central en el entramado de seguridad, gestión y política de Irán, pues durante décadas se desempeñó en funciones clave, tanto en el ámbito militar como en el civil. Las expresiones de pesar del líder supremo se sumaron a una advertencia explícita de represalia, lo cual incrementa la tensión regional y anticipa una posible escalada del conflicto.
Europa Press también reportó que, tras los bombardeos, Irán renovó su declaración de intenciones de retaliación, reafirmando su postura ante el ataque israelí y estadounidense y reiterando que cualquier acción de este tipo trae consigo consecuencias. La cifra dispar de víctimas fatales, que varía en los balances oficiales y en los recuentos de organizaciones independientes, refleja la dificultad para establecer un registro definitivo en medio de la crisis.
La secuencia de los acontecimientos, publicada por Europa Press, muestra que la ofensiva israelí incluyó la eliminación de altos mandos asociados al aparato militar y de inteligencia de Irán, siendo la muerte de Lariyani una de las bajas más significativas. Tanto el gobierno como instancias extraoficiales subrayaron la gravedad de estos ataques y reiteraron la determinación de Irán para no dejar sin respuesta los hechos.
El desarrollo de los hechos y las reacciones derivadas de ellos confirman un incremento en la presión sobre el sistema político de Irán, pues la muerte de Lariyani representa no solo una pérdida individual, sino un golpe a uno de los pilares de la seguridad nacional. La respuesta de Mojtaba Jamenei, consignada por Europa Press, deja claro que las repercusiones de este ataque se medirán tanto en el ámbito diplomático como en el militar, en un escenario marcado por la amenaza de represalias y una escalada de violencia en la región.