
Las declaraciones del Ministerio de Exteriores de Mauritania señalaron que el campamento en cuestión se encuentra bajo observación continua del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), así como de organizaciones humanitarias y no gubernamentales internacionales, asegurando la imposibilidad de que grupos armados terroristas retuvieran personas allí. En ese contexto, Mauritania condenó las afirmaciones de Malí sobre la supuesta detención de dos militares dentro de su territorio, según consignó el medio que brindó cobertura al caso.
De acuerdo con la información proporcionada por la agencia, las autoridades mauritanas convocaron al embajador de Malí en Nuakchot, Bakary Doumbia, tras el incremento de tensiones bilaterales por las denuncias públicas emitidas por Bamako. El Ministerio de Exteriores de Mauritania, que mantiene el rechazo a esas acusaciones, informó que el ministro Mohamed Salem Uld Merzug encabezó el encuentro con Doumbia. El objetivo de la reunión consistió en discutir las relaciones de cooperación y explorar mecanismos para fortalecerlas y desarrollarlas. Las autoridades mauritanas comunicaron a través de sus canales oficiales que, durante la conversación, ambas partes intercambiaron puntos de vista sobre cuestiones de interés común, aunque sin precisar los detalles del diálogo, mientras que el gobierno militar de Malí optó por no emitir comentarios sobre el desarrollo del encuentro.
Tal como informó el medio en cuestión, los acontecimientos recientes surgieron a raíz de un parte del Ejército maliense, que reclamó que dos miembros de sus fuerzas, identificados como Mohamed Wangaraba y Mahamed el Maouloud Diallo, lograron escapar tras permanecer en un campamento de refugiados en Mauritania, donde habrían sido retenidos por “grupos armados terroristas”. Los soldados, secuestrados el 9 de octubre de 2025 en la zona del río Níger mientras estaban de permiso, habrían conseguido su huida gracias a operaciones militares malienses que se desarrollaron tanto en la frontera que comparten ambos países como en la región boscosa de Wagadoudijo, según reportó el comunicado militar maliense citado por el medio.
El gobierno de Mauritania expresó su “sorpresa” y desaprobación por las acusaciones procedentes de Bamako. La postura oficial negó que hubiera evidencia que fundamentara las afirmaciones, calificando la denuncia de “grave difamación” y señalando, según su comunicado reproducido por el medio, que “la emisión de este tipo de afirmaciones sin presentar prueba alguna y sin consultas previas a través de los canales apropiados supone un comportamiento inapropiado que no puede ser tolerado”. Además, el gobierno mauritano cuestionó la versión de los hechos por la vigilancia internacional ejercida sobre el campamento involucrado.
El Ministerio de Exteriores de Mauritania explicó que el espacio bajo sospecha permanece sometido a una auditoría constante por parte de ACNUR y de entidades no gubernamentales independientes que operan en la región, subrayando la gravedad de acusar a esas instalaciones de facilitar actividades de detención atribuibles a organizaciones terroristas. Destacó la necesidad de interacción diplomática y consultas oficiales antes de difundir declaraciones de ese contenido ante la ausencia de pruebas.
Por el momento, la junta militar que gobierna Malí no ofreció una respuesta pública ni ahondó en las circunstancias de la supuesta retención y posterior fuga de sus efectivos militares. El medio consultado no reportó reacciones adicionales por parte de la representación maliense tras la reunión en la sede del Ministerio de Exteriores en Nuakchot.
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