Aumentan a 62 los muertos, entre ellos ocho niños, por las inundaciones de las últimas semanas en Kenia

La cifra de víctimas sigue creciendo tras los intensos aguaceros en varias regiones, según datos de las autoridades. Más de dos mil familias han sido forzadas a abandonar sus hogares mientras persiste la amenaza de temporales

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La Oficina del Inspector General de Policía advirtió a la población de Kenia sobre la urgencia de buscar refugio debido a la persistencia de lluvias torrenciales que podrían incrementar los riesgos en las próximas horas. Según informó el organismo, más de 2.000 familias ya han tenido que abandonar sus viviendas debido a las condiciones extremas. La amenaza de temporales impide prever una pronta mejoría en la situación de estas comunidades.

El balance oficial publicado el domingo y recogido por las autoridades kenianas eleva a 62 el número de personas fallecidas a consecuencia de las inundaciones que afectan a diversas regiones del país desde hace semana y media. De acuerdo con la información difundida, entre las víctimas se registran ocho menores de edad. El recuento más grave corresponde a Nairobi, la capital de Kenia, que contabiliza 33 decesos por los efectos de este fenómeno meteorológico, reportó la Oficina del Inspector General de Policía.

El impacto de las lluvias e inundaciones no se circunscribe únicamente a Nairobi. La región Oriental enfrenta 17 muertes relacionadas con el desastre, según el balance entregado por las autoridades policiales. Por su parte, el Valle del Rift suma siete víctimas mortales, mientras que tanto en Nyanza como en la Costa se han registrado dos fallecimientos por cada zona. En la región Central se ha informado de una persona muerta atribuible también a las inundaciones, detalló la fuente oficial.

El panorama de desplazamiento forzoso resulta especialmente grave, en tanto las familias perjudicadas han debido adaptarse a condiciones de emergencia y a la incertidumbre sobre el regreso a sus hogares. De acuerdo con los comunicados de la policía nacional, las inundaciones permanecen activas en numerosos sectores y cualquier relajación en las medidas de precaución podría tener consecuencias fatales. Además de la búsqueda de refugios seguros, los agentes sugieren mantener vigilancia constante ante la evolución del clima.

Según consignó el último informe emitido por la Oficina del Inspector General de Policía, los equipos de emergencia y autoridades mantienen activos los dispositivos de vigilancia y rescate en las zonas más vulnerables. El despliegue responde a la necesidad de atender tanto los riesgos inmediatos para la vida como las urgencias materiales que presentan los damnificados. El medio oficial recalcó la importancia de cooperación comunitaria para facilitar las tareas de respuesta ante un evento climático cuyas consecuencias se consideran todavía latentes.

Las precipitaciones han agravado los problemas estructurales en distintas áreas, con concentraciones de agua que dificultan las labores de rescate y provocan interrupciones en servicios esenciales. De acuerdo con las autoridades, la distribución de las víctimas permite observar la amplitud territorial de la emergencia, afectando tanto áreas urbanas densamente pobladas como zonas rurales de difícil acceso. La policía local implementó patrullajes adicionales y montó puntos de asistencia para orientar a los desplazados y atender a quienes resultan más vulnerables, como menores, personas de la tercera edad y enfermos.

Además del impacto humano y de la infraestructura, el medio oficial confirmó que las cosechas, los sistemas de transporte y el suministro básico también presentan deterioros. La acumulación de aguas pluviales y el desbordamiento de ríos mantienen en alerta a los pobladores, muchos de los cuales dependen de la agricultura y de actividades comerciales afectadas por la situación. Los equipos de rescate actúan en coordinación con organismos nacionales e internacionales para optimizar la entrega de ayuda y reducir los efectos de la emergencia climática en los próximos días.

Las autoridades insisten en la importancia de evitar aproximaciones a cauces desbordados o zonas deprimidas del terreno, donde la posibilidad de accidentes profesionales continúa siendo alta. Algunas áreas continúan aisladas por el nivel del agua, dificultando los trabajos logísticos y el acceso de insumos básicos. De acuerdo con lo publicado por la policía nacional, el monitoreo de la evolución de los temporales será clave para decidir nuevas evacuaciones o modificaciones en los protocolos de seguridad vigentes en Kenia.