Sánchez anuncia la puesta en marcha de la herramienta 'Hodio' para medir el alcance de discursos de odio en redes

El gobierno impulsa una iniciativa innovadora para rastrear la incidencia y difusión de expresiones hostiles en medios digitales, combinando un enfoque científico y participación experta para exigir transparencia y responsabilidad en el espacio virtual español

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“Se intentó construir un relato de enfrentamiento en Internet”, afirmó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al referirse al episodio ocurrido en Torre Pacheco, Murcia, el pasado mes de julio, donde una agresión a un vecino mayor se amplificó a través de redes sociales alimentando discursos de odio racial. Este caso fue señalado como ejemplo durante la inauguración de la Cumbre contra el Odio, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales, en Madrid, donde Sánchez anunció el lanzamiento de un instrumento específico para analizar y medir la expansión de mensajes hostiles en plataformas digitales.

Según publicó la prensa y detalló el propio jefe del Ejecutivo, la iniciativa consiste en una herramienta denominada 'Huella de Odio y Polarización', integrada en el proyecto conocido como 'Hodio', cuyo propósito es registrar de forma sistemática la presencia, evolución, amplificación e impacto de los discursos de odio en entornos virtuales en España. De acuerdo con Sánchez, este sistema permitirá calcular con precisión tanto el nivel de difusión como el alcance que estos mensajes adquieren en el país a través de las distintas redes sociales.

El medio digital acotó que durante la cumbre participaron expertos y personas afectadas por el odio en línea, quienes reflexionaron sobre las consecuencias sociales de los mensajes polarizadores y la propagación de estigmas o estereotipos. Sánchez aseguró que 'Huella de Odio y Polarización' funcionará bajo criterios académicos reconocidos, incorporando análisis cuantitativo junto con revisión de especialistas para ofrecer resultados representativos y fiables sobre la incidencia de contenidos ofensivos en el espacio virtual.

Tal como destacó Sánchez, el objetivo central de esta herramienta radica en exponer públicamente los resultados obtenidos, de modo que la sociedad conozca tanto a quienes contrarrestan estos fenómenos como a quienes ignoran el problema o lo utilizan con fines de lucro. “Se va a saber quién frena el odio, quién mira hacia otro lado y quién hace negocio con el odio”, indicó el presidente, subrayando que esta visibilidad permitirá exigir responsabilidad a los distintos actores involucrados en la dinámica de los discursos hostiles en línea.

En el acto, Sánchez evocó a la activista Gisèle Pelicot, invitando a “cambiar de bando la vergüenza” y enfatizando que el entorno digital debe regirse por reglas claras. Señaló la necesidad de que las redes sociales asuman responsabilidades y rindan cuentas frente a los mensajes de odio que circulan por sus canales, pues estos influyen en la percepción de los usuarios y en los ambientes frecuentes de menores y jóvenes.

Según reportó el medio, la herramienta 'Hodio' forma parte de un paquete de medidas regulatorias anunciado con anterioridad por el Gobierno, entre las que también figura la restricción del acceso a plataformas digitales para menores de 16 años. Esta restricción obliga a las empresas tecnológicas a establecer mecanismos eficaces de verificación de edad, además de abordar la manipulación de algoritmos y tipificar como delito la amplificación intencionada de contenidos ilegales.

Sánchez denunció en su intervención que el odio no surge de forma natural, sino que responde a una elaboración calculada donde se simplifican realidades complejas hasta reducirlas a etiquetas y bandos opuestos. Afirmó que esta dinámica empieza por la construcción de estereotipos, como categorizar a migrantes o personas trans con calificativos reductores, y puede derivar en episodios de discriminación o incluso violencia directa.

El presidente advirtió también sobre la conversión del odio en un producto rentable, señalando que los diseñadores de algoritmos conocen esta realidad y la explotan para mantener la atención de los usuarios en contenidos divisivos. Según subrayó, la normalización de estos discursos en Internet tiene efectos que trascienden la pantalla, afectando la vida diaria en las calles, entornos laborales y en ámbitos tan sensibles como la búsqueda de vivienda, donde la discriminación puede hacerse efectiva.

Durante la conferencia, Sánchez hizo alusión a la plataforma X, mencionando que desde la adquisición de la compañía por parte del empresario Elon Musk, el nivel de discursos de odio se incrementó un 50%. Para Sánchez, esta transformación supuso un paso de la libertad de expresión a un entorno donde la agresión verbal e incluso física encuentran justificación bajo la apariencia de opinión o debate legítimo.

El jefe del Gobierno insistió en que la sociedad debe conocer en profundidad los escenarios digitales en que se desenvuelven los jóvenes y menores, quienes forman parte de las audiencias más expuestas a este tipo de dinámicas hostiles. A lo largo de su intervención, dejó claro que el ruido de los mensajes de odio no representa mayorías sociales, aunque logre gran visibilidad en plataformas digitales.

En la parte final de su discurso, Sánchez solicitó un cambio en el tono predominante dentro del espacio público digital, abogando por la promoción de actitudes positivas, el reconocimiento del dolor y la injusticia que enfrentan personas en contextos lejanos como Gaza, Sudán, Beirut o Teherán, y el refuerzo de la vigilancia social para evitar que los mensajes de odio se consoliden como parte de la cultura digital.