
El Gobierno de España ha reiterado que el uso de la fuerza sin el respaldo de acuerdos internacionales exacerba ciclos de sufrimiento y tensiones de largo plazo. Según consignó El País, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, advirtió este martes que decisiones políticas alejadas del consenso global tienen consecuencias profundas y a veces trágicas, como los ataques yihadistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que causaron 193 muertes y más de 2.000 heridos.
Tal como publicó El País, Montero expresó en la comisión de Hacienda del Senado el rechazo del Ejecutivo a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificando el conflicto como una acción carente de legitimidad internacional. Señaló que la postura actual del Gobierno difiere de la mantenida durante la administración de José María Aznar, cuando España se sumó a la invasión de Irak en 2003, una decisión que se produjo bajo la justificación de la supuesta existencia de armas de destrucción masiva y que desembocó en una escalada de inseguridad y violencia global.
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Durante su intervención, según reportó el medio, Montero insistió en que la guerra de Irak conllevó un encarecimiento de la energía y una atmósfera de temor a escala internacional. Recordó que en España, según sus palabras, esa participación condujo posteriormente a los atentados del 11-M, los cuales describió como el “peor atentado yihadista que vivió Europa”. De acuerdo con El País, Montero subrayó que el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene una postura firme de oposición a la guerra, retomando el lema “No a la guerra” que marcó la movilización de hace dos décadas liderada también por miembros del actual PSOE.
A juicio de Montero, la experiencia de España en conflictos internacionales debe servir como advertencia sobre los riesgos de intervenir en operaciones militares sin el aval de organismos como las Naciones Unidas. El medio detalló que la vicepresidenta recordó que la implicación en Irak se realizó “siguiendo la estela de Estados Unidos”, y que la falta de consenso internacional propició consecuencias negativas tanto en el exterior como en territorio español.
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El País señaló que Montero también criticó al Partido Popular por la información difundida sobre la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004. Acusó al partido de haber creado una “farsa” en torno a la investigación tras los ataques y de seguir, en la actualidad, “manipulando y mintiendo” sobre la política exterior y de seguridad del Gobierno que encabeza Pedro Sánchez.
Sobre la actual crisis en Oriente Próximo, Montero recalcó, según reportó El País, la importancia de la desescalada y afirmó que el Gobierno español trabaja con socios europeos y la OTAN, insistiendo en que las respuestas deben ser “siempre coordinadas” para proteger la seguridad y favorecer la estabilidad en la región. Agregó que el Ejecutivo apoya tanto operaciones de evacuación humanitaria como el mantenimiento de la paz dentro de los marcos de la OTAN, la ONU y la Unión Europea, logrando una compatibilidad entre la defensa del territorio europeo y la negativa al uso unilateral de la fuerza.
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De acuerdo con la información publicada, Montero también condenó duramente al régimen iraní, denunciando asesinatos de ciudadanos dentro del país, y rechazó que se utilice la violencia como método para defender los derechos humanos. Advirtió que los bombardeos fuera del marco legal, especialmente los que afectan a civiles y en particular a menores, perpetúan un ciclo de odio que afecta a generaciones enteras.
La vicepresidenta sostuvo durante su intervención ante el Senado, según El País, que la legítima defensa de colectivos vulnerables, como las mujeres iraníes, no puede lograrse “lanzando bombas contra las escuelas de niñas”, en alusión a un reciente ataque atribuido a fuerzas occidentales que dejó cerca de un centenar de víctimas mortales. Montero llamó a que la protección de los derechos fundamentales no justifique acciones militares unilaterales que vulneran la propia legalidad internacional y los valores que dice defender Occidente.
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El discurso de Montero, según amplió El País, destacó la necesidad de que todas las acciones internacionales en áreas de conflicto se realicen bajo el paraguas de los organismos multilaterales, y subrayó que el Gobierno seguirá apostando por soluciones diplomáticas y coordinadas en escenarios como Ucrania, Palestina y Oriente Próximo. Afirmó que España mantiene su compromiso con la seguridad común europea, incluyendo el despliegue de una fragata para tareas de protección tras los ataques registrados en Chipre, y que la resolución pacífica de los conflictos debe ser siempre la prioridad.
El País recogió que Montero concluyó su intervención enfatizando la continuidad del rechazo rotundo a cualquier intervención armada sin respaldo legal internacional, insistiendo en que las acciones unilaterales no contribuyen al restablecimiento de la paz y solo refuerzan tensiones que se transmiten de generación en generación.
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