Lucía Blanco Gracia
Nairobi, 11 mar (EFE).- África, que acoge a una treintena de países de los más de sesenta que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo, ha experimentado en los últimos años un aumento de los discursos y las leyes contra la comunidad LGTBI (lesbianas, gais, transgénero, bisexuales e intersexuales).
"Estamos alarmados y profundamente preocupados por la criminalización de las relaciones homosexuales entre adultos. Esto no hace más que generar discriminación y viola el derecho a la igualdad ante la ley", dijo el pasado septiembre Marceau Sivieude, director regional de Amnistía Internacional (AI) para África occidental y central, sobre una tendencia arraigada en normas culturales, religiosas y jurídicas que a menudo se remontan a la época colonial.
Este miércoles, el Parlamento de Senegal debate un proyecto de ley propuesto por el primer ministro del país, Ousmane Sonko, para endurecer las penas contra las relaciones homosexuales, con el objetivo de elevar las condenas actuales, que van de uno a cinco años de prisión, a entre cinco y diez años.
Senegal se suma así a la escalada del discurso anti-LGTBI en África, donde varios países están impulsando legislaciones que recortan todavía más los derechos de esta comunidad.
De los 193 Estados miembros de la ONU, 65 penalizan actualmente por ley las relaciones entre personas del mismo sexo y, de éstos, 32 se encuentran en África, según el recuento de la ONG británica Human Dignity Trust.
Mientras algunos Estados africanos criminalizan las relaciones homosexuales -en ocasiones refiriéndose explícitamente sólo a los hombres en la ley y en otras mencionando también a las mujeres-, otros penalizan la propia expresión de su identidad.
El Parlamento ghanés recibió por segunda vez el pasado febrero el Proyecto de Ley sobre los Derechos Sexuales Humanos y los Valores Familiares, que impondría hasta tres años de cárcel para quien se identifique como LGTBI y elevaría las penas hasta diez años para cualquier persona implicada en campañas de activismo de este ámbito.
El texto fue inicialmente aprobado por los diputados en febrero de 2024, pero el entonces presidente del país, Nana Akufo-Addo, jamás la aprobó, algo que sí ha dicho que hará el actual jefe de Estado, John Dramani Mahama.
Burkina Faso, que hasta ahora no criminalizaba formalmente las relaciones homosexuales, fue el último país en unirse a esta tendencia, al adoptar el pasado septiembre una ley que penaliza cualquier práctica homosexual con hasta cinco años de cárcel.
En Uganda, la violencia contra las personas LGTBI ha crecido desde que el país promulgó en mayo de 2023 la Ley Antihomosexualidad, con largas penas de cárcel e incluso pena de muerte para la "homosexualidad agravada", término amplio usado para referirse al hecho de mantener relaciones íntimas con un menor de edad u otros grupos vulnerables.
Otros países africanos contemplan en su ley la pena de muerte, incluidos Somalia, Mauritania y el norte de Nigeria (donde se aplica la sharia o ley islámica).
Aunque no se ha conocido la aplicación de la pena capital en los últimos años por este motivo, si se han producido ejecuciones extrajudiciales en zonas sin control del Gobierno, como ha sucedido en el territorio dominado por el grupo yihadista Al Shabab en Somalia.
Detrás de algunas de estas leyes, se ha documentado la influencia de organizaciones evangélicas ultraconservadoras de Estados Unidos, como en el caso de Uganda.
Según una investigación del medio británico Open Democracy, más de veinte grupos cristianos estadounidenses gastaron al menos 54 millones de dólares entre 2007 y 2020 para influenciar la opinión pública en África a impulsar políticas contra el aborto, los anticonceptivos, la educación sexual y los derechos LGTBI.
En medio de esta tendencia generalizada de reducción de derechos, algunos países, sobre todo del sur del continente, han avanzado en dirección contraria en los últimos años.
La gran excepción es Sudáfrica, que en 1996 fue el primer país del mundo en prohibir constitucionalmente la discriminación por orientación sexual, diez años antes de convertirse en 2006 en la primera nación en África -y única en el continente hasta ahora- en legalizar el matrimonio igualitario.
Otros países que han despenalizado la homosexualidad desde su independencia -o retirado de sus códigos penales el concepto de "actos contra natura"- han sido Guinea-Bisáu (1993), Mozambique (2015) y Angola (2021).
Además, en países como Botsuana y Mauricio, los tribunales se han pronunciado a favor de los derechos de esta comunidad.
Varios de estos Estados, además de otros como Liberia o Cabo Verde, prohíben la discriminación por orientación sexual en general o en ámbitos concretos, como el trabajo o la vivienda, aunque eso no impide que la comunidad se vea marginada. EFE
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