De Guindos constata ya un 'shock' de oferta por la guerra en Oriente Medio, que lastrará el crecimiento

El vicepresidente del BCE advierte que las tensiones geopolíticas en Oriente Medio ya afectan la economía europea al impulsar la incertidumbre, complicar las previsiones y desencadenar aumentos en el coste de vida, con riesgos adicionales en los mercados y la inflación

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La manifestación de un “shock” de oferta ligado a la guerra en Oriente Medio centra la preocupación sobre el futuro económico de Europa, según declaraciones del vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos. De acuerdo con lo publicado por el medio ABC, el conflicto ya introduce efectos perceptibles que afectan negativamente tanto al crecimiento como al coste de vida en el continente, incrementando las dificultades para realizar previsiones precisas en materia de inflación y actividad económica.

Según detalló ABC, De Guindos subrayó dos factores determinantes derivados del conflicto: la introducción de incertidumbre adicional en el panorama internacional y el impacto directo sobre los mercados. Respecto a la incertidumbre, el directivo del BCE remarcó la volatilidad inherente a la situación, lo que conlleva que los ejercicios económicos y las previsiones deban fundamentarse en análisis de sensibilidad y en escenarios múltiples, debido a la dificultad de anticipar los verdaderos efectos hasta que se conozcan la duración y la intensidad del conflicto. Ya se observa, sostuvo, una alteración de la oferta que está condicionando las perspectivas de crecimiento al alza del coste de la vida.

En relación con los mercados, De Guindos señaló, de acuerdo a información de ABC, que las posibles fluctuaciones pueden agravar el impacto inicial del choque de oferta y desembocar en un escenario económico de mayor tensión. Hasta el momento, los mercados financieros europeos consideraban probables condiciones de recuperación apoyadas por altos niveles de endeudamiento y baja liquidez, pero la escalada bélica podría provocar una corrección considerablemente más pronunciada en diversos activos. En su exposición, De Guindos explicó: “Todo el ejercicio que hacemos se tiene que basar en análisis de sensibilidad y escenarios” y agregó que el efecto real estará marcado por la magnitud y prolongación de la guerra.

A pesar de que actualmente no se han detectado problemas de liquidez ni en renta variable, ni en renta fija, ni en el mercado de divisas, De Guindos advirtió, según consignó ABC, de la existencia de una vulnerabilidad que requiere monitoreo permanente, ya que evoluciones inesperadas en los mercados pueden generar tensiones adicionales.

En el plano de la política monetaria, el vicepresidente del BCE llamó a la prudencia y propuso “mantener la cabeza fría” frente a la incertidumbre generada por el contexto internacional. Durante su participación en un acto impulsado por Deloitte y el diario ABC, De Guindos puso en valor la fortaleza estructural de la banca europea en comparación con otros sistemas financieros globales, señalando que la solvencia de estas instituciones constituye una ventaja diferencial del continente. Destacó también que esta robustez ha permitido a Europa evitar episodios de inestabilidad bancaria como los experimentados por entidades norteamericanas y por casos puntuales como el de Credit Suisse en Suiza, destacó ABC.

Otro de los puntos planteados por De Guindos durante el evento, y recogidos por el medio ABC, se relacionó con la autonomía estratégica europea y el papel de la defensa. Según expresó, la seguridad se ha convertido en una prioridad absoluta en la agenda de la Unión Europea, reforzada por la persistencia del conflicto en Ucrania y la amenaza constante que representa Rusia para los valores e intereses europeos. Apuntó también a una revisión del tradicional alineamiento con Estados Unidos en materia de seguridad, afirmando: “ya no podemos confiar tanto en el amigo americano como hemos hecho desde el final de la segunda guerra mundial”.

Pasando al ámbito económico interno, De Guindos abogó por una mayor integración de los mercados europeos de bienes y servicios, aunque reconoció los retos asociados al auge de movimientos nacionales que dificultan la gobernanza comunitaria. Analizó la composición actual del Parlamento Europeo, caracterizada por la diversidad de fuerzas políticas contrarias al avance de la integración, lo que, según reportó ABC, dificulta avanzar en proyectos comunes a nivel continental.

En relación a la atracción de inversiones y la fuga de capitales, De Guindos argumentó que la limitación no radica en la falta de financiación sino en la escasez de proyectos atractivos. No identificó en el contexto europeo grandes empresas referentes en sectores como la nube, la inteligencia artificial o los medios de pago, un factor que considera determina la capacidad de captar capital, recogió ABC. En palabras del vicepresidente del BCE: “No existe una gran compañía europea que provea servicios en la nube, ni de Inteligencia Artificial (IA) ni de medios de pagos”.

Sobre la evolución de la inteligencia artificial, De Guindos indicó que Europa permanece en una fase inicial de desarrollo, aunque las grandes corporaciones ya empiezan a incorporar la tecnología. Sin embargo, existen barreras en la disponibilidad de personal con formación adecuada, lo que genera cuellos de botella para la implementación de la IA, detalló ABC. El vicepresidente del BCE utilizó una metáfora al afirmar que los resultados de la IA difieren como ocurre con el colesterol, existiendo una vertiente positiva, que refuerza la capacidad productiva, y otra negativa que puede afectar el empleo, algo que debería evitarse o regularse.

A lo largo de su intervención, De Guindos, según reportó ABC, trazó un panorama marcado por desafíos simultáneos en materia geopolítica, monetaria y tecnológica para Europa. Sostuvo que la gestión de la incertidumbre y la adaptación a cambios rápidos en el entorno internacional resultan factores clave para la estabilidad y el crecimiento de la región en los próximos meses.