ACNUR cifra en más de 100.000 las personas desplazadas por los ataques en Líbano en tan solo 24 horas

La ONU advierte que la crisis humanitaria en la frontera afecta a cientos de miles, tras operaciones militares en la región que han forzado evacuaciones masivas y generado temor entre comunidades locales, según testimonios de familiares desplazados y organismos internacionales

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Mientras que las autoridades del Líbano han reportado cerca de 400 fallecidos debido a una reciente ola de bombardeos, la magnitud de los desplazamientos forzados alcanza cifras históricas. Según informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), en sólo 24 horas más de 100.000 personas se han visto obligadas a dejar sus hogares a raíz de los ataques perpetrados por el Ejército de Israel en diversas localidades del país desde finales de febrero. Esta situación agrava aún más la crisis regional y sitúa el total de desplazados desde el comienzo de la ofensiva el 28 de febrero en torno a los 667.000, de acuerdo con un comunicado recogido por ACNUR.

El número de desplazados identificado por ACNUR supone un fuerte aumento respecto a la cifra estimada un día antes, que se situaba en 517.000 personas. El medio ACNUR detalló que, previo a este nuevo escenario, la región ya albergaba a aproximadamente 24,6 millones de desplazados, lo que evidencia una crisis sostenida a la que se suma este nuevo agravamiento. Karolina Lindholm, representante de ACNUR en el Líbano, indicó que se han emitido órdenes de evacuación en 53 localidades y zonas consideradas densamente pobladas, impulsando a miles de familias a abandonar sus hogares en cuestión de minutos.

La representante de ACNUR destacó que unas 120.000 personas desplazadas se encuentran alojadas en centros colectivos puestos a disposición por el gobierno libanés. Asimismo, otra porción significativa de la población afectada se reparte entre viviendas de familiares o amigos, mientras que muchas más continúan en la búsqueda de refugio. Lindholm precisó que numerosas familias, muchas de las cuales ya habían sido desplazadas previamente durante los enfrentamientos registrados en 2024, partieron con lo mínimo indispensable y buscaban seguridad en ciudades como Beirut, en distritos del norte y en diferentes áreas del valle de la Becá.

A medida que la población huye, ACNUR ha constatado un aumento del temor, la inseguridad y el trauma persistente entre los desplazados. Las declaraciones recogidas por el organismo subrayan el efecto devastador sobre comunidades que ya vivían condiciones complejas. Adicionalmente, según consignó ACNUR, se ha intensificado el flujo de personas que cruzan hacia Siria, país donde las autoridades estiman que han llegado alrededor de 78.000 desplazados, incluyendo a más de 7.700 ciudadanos libaneses.

La presión sobre el Líbano se intensifica al recordar que el país ya acoge a una de las poblaciones refugiadas más grandes del mundo en relación a su población, por lo que este reciente desplazamiento añade complejidad y sobresaturación a los recursos y servicios ya limitados. Lindholm manifestó que “los civiles deben ser protegidos en todo momento, y es imprescindible garantizar un acceso humanitario seguro y sin trabas para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan”.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en línea con lo reportado por ACNUR, advirtió que estas nuevas cifras de desplazados son alarmantes. El portavoz de OIM, Mohamedali Abunajela, dijo que solo durante la mañana del martes unas 90.000 personas se vieron forzadas a abandonar sus viviendas, y subrayó que el número real podría ser incluso más elevado. De acuerdo con lo publicado por la OIM, la presión social y económica derivada de estas oleadas de desplazados representa un reto para la respuesta internacional. “Trabajamos junto a las agencias de la ONU para declarar la emergencia y fomentar una respuesta coordinada y rápida”, afirmó Abunajela, quien también insistió en la urgencia de proteger a la población civil y en la necesidad de que se respete el Derecho Internacional para evitar más sufrimiento.

La situación actual surge tras los bombardeos israelíes emprendidos en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia Hezbolá, una acción que se presentó como represalia tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, en la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel en Irán. Según detalló ACNUR, el mismo martes las fuerzas israelíes lanzaron nuevos ataques cerca de la ciudad de Tiro, en el sur del Líbano, alegando que tenían como objetivo posiciones controladas por Hezbolá, organización catalogada por Israel como grupo terrorista. Antes de los ataques, el Ejército israelí hizo un llamamiento para que la población civil abandonara la zona.

La escalada de violencia y desplazamiento forzado se enmarca en un contexto regional marcado por la persistencia de conflictos armados, múltiples crisis humanitarias y una carga significativa para los países receptores, como el propio Líbano y Siria. ACNUR reiteró que los constantes desplazamientos y la saturación de recursos incrementan la vulnerabilidad de millones de personas y hacen urgente la movilización de asistencia internacional y esfuerzos coordinados para atender a las víctimas.