Grossi: Chernóbil no es historia, es una responsabilidad viva

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Viena, 26 abr (EFE).- Cuarenta años después del accidente de Chernóbil, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, destacó las lecciones aprendidas del siniestro para optimizar la seguridad de los reactores, una responsabilidad que seguirá desafiando a la industria de la energía nuclear en las próximas décadas.

"No considero Chernóbil como historia; es una responsabilidad viva", señaló el dirigente del OIEA,entidad del sistema de Naciones Unidas encargada de velar por el uso pacífico de la tecnología atómica, en un vídeo emitido con motivo de la celebración hoy del cuadragésimo aniversario de la explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, situada en la entonces Unión Soviética, actualmente Ucrania.

"Es un momento para recordar, reflexionar y reforzar nuestro compromiso con la seguridad nuclear", añadió el diplomático argentino, uno de los candidatos para sustituir a António Guterres como secretario general de la ONU.

Tras recordar a los bomberos, liquidadores, ingenieros y a otros trabajadores que se empeñaron por responder a la emergencia, así como a "los cientos de miles de personas que perdieron sus hogares y tuvieron que huir de sus comunidades", Grossi resaltó los esfuerzos en las décadas siguientes realizados con el objetivo de evitar que se repita una catástrofe similar.

"Que, 40 años después, Chernóbil siga siendo el peor accidente nuclear de la historia tiene mucho que ver con el trabajo de los reguladores, los operadores, los científicos, los ingenieros y los legisladores", declaró el director general del organismo con sede en Viena.

Añadió que las labores de la agencia nuclear de la ONU para comprender plenamente lo sucedido, comunicarlo al público y apoyar el "largo proceso de remediación y recuperación" continúa hasta hoy en la evaluación de los territorios contaminados, en el seguimiento de los efectos de la radiación en la salud de la población y en el "desafío crucial" del desmantelamiento de la planta averiada.

Por otro lado, destacó los avances en materia de seguridad nuclear logrados desde que se produjo el accidente, con dos convenios sobre notificación y asistencia en caso de accidente nuclear, nuevas normas y prácticas de seguridad, y la construcción de un centro de incidentes y emergencias de última generación.

"Actualmente, nuestros equipos están presentes en todas las centrales nucleares de Ucrania, velando por la seguridad nuclear y manteniendo al mundo informado de lo que está sucediendo", señaló Grossi.

"El recuerdo de Chernóbil hace 40 años y la cooperación internacional que surgió de sus cenizas nos guiarán durante los próximos 40 años", añadió.

La explosión del reactor 4 de Chernóbil liberó a la atmósfera hasta 200 toneladas de material radiactivo, con una potencia equivalente a entre 100 y 500 bombas atómicas como la de Hiroshima.

El resultado fue la contaminación de amplias zonas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, y una profunda conmoción en gran parte de Europa ante un tipo de desastre que despertaba una gran ansiedad y no conocía fronteras. EFE

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