Los tóxicos ambientales aumentan el riesgo de enfermedades crónicas, según expertos

Especialistas reunidos en un congreso internacional advierten que la exposición cotidiana a compuestos químicos y contaminantes agrava afecciones neurológicas, hormonales y metabólicas, subrayando la urgencia de mejorar diagnóstico, formación médica y reconocimiento institucional de estas patologías

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Las exposiciones a sustancias presentes en productos cotidianos dentro del hogar, tales como materiales de construcción, productos de limpieza, velas aromáticas y pesticidas domésticos, se han convertido en uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades ambientales. En el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, especialistas advirtieron que el hogar constituye un espacio central donde muchas personas susceptibles experimentan la acción de estos compuestos. Según consignó el medio original, este encuentro reunió a profesionales de diversas áreas para analizar cómo la exposición diaria a tóxicos ambientales contribuye no solo a patologías concretas como la sensibilidad química múltiple y la electrohipersensibilidad, sino que también incrementa la incidencia de enfermedades crónicas, incluyendo trastornos neurológicos, hormonales y metabólicos.

De acuerdo con lo discutido durante el congreso, la presencia de más de 240.000 compuestos químicos registrados y la incorporación constante de miles de nuevos cada año supone un desafío creciente para la salud pública. El medio detalló que los expertos señalan la importancia de considerar que la medicina ambiental obliga a superar una visión centrada únicamente en síntomas aislados y promueve la investigación sobre el origen de la enfermedad, contemplando procesos de intoxicación crónica derivados de exposiciones prolongadas.

Por su parte, Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación Alborada y directora del evento, recalcó durante su intervención que muchas de estas patologías continúan infradiagnosticadas o recibiendo una interpretación inexacta, lo que ocasiona demoras en el acceso al tratamiento y mayor sufrimiento para los pacientes. El medio informó que, según Muñoz-Calero, la falta de reconocimiento adecuado en el ámbito sanitario implica que pacientes con enfermedades ambientales sean derivados a especialidades psiquiátricas o psicológicas, pese a que existen alteraciones fisiológicas y bioquímicas que deberían ser objeto de investigación específica.

Durante el congreso se destacó repetidamente la necesidad de fortalecer la formación médica en medicina ambiental. Los especialistas apuntaron al análisis de biomarcadores como una de las herramientas más eficaces para avanzar en el diagnóstico de estas patologías, ya que permite identificar alteraciones en el proceso de detoxificación del organismo, la acumulación de metales pesados y los efectos de diferentes compuestos químicos.

Se abordaron además desafíos emergentes que inciden en la prevalencia y complejidad de las enfermedades ambientales. Entre ellos, la acumulación de micro y nano plásticos en el cuerpo humano y la pérdida de nutrientes en los alimentos debido al progresivo deterioro de la calidad de los suelos agrícolas fueron citados como nuevos factores de alarma. Según reportó la fuente, los expertos analizaron cómo estos fenómenos podrían tener consecuencias de largo plazo en la salud de la población.

El reconocimiento institucional de las enfermedades ambientales fue otro de los focos del encuentro. El medio especificó que, en una de las mesas redondas, los participantes debatieron la importancia de que patologías como la sensibilidad química múltiple sean incluidas en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. Este avance facilitaría tanto el diagnóstico como la investigación y atención sanitaria de estas afecciones, permitiendo una respuesta más efectiva a nivel global.

Pilar Muñoz-Calero presentó durante el evento la Agencia Internacional de Medicina Ambiental, una iniciativa que promueve la colaboración entre profesionales sanitarios, investigadores e instituciones de distintos países. Este nuevo organismo tiene como objetivo apoyar la investigación, mejorar la formación médica y fortalecer el reconocimiento formal de las enfermedades vinculadas al entorno. El medio subrayó que la creación de esta red busca, además, consolidar la posición de Europa como referente en los ámbitos de sostenibilidad y salud ambiental.

Entre las voces autorizadas presentes en el congreso, el investigador Nicolás Olea remarcó la necesidad de difundir el conocimiento científico sobre el impacto de los contaminantes en la salud en lengua castellana, señalando: "Tenemos que decir en castellano lo que ya hemos publicado en inglés." Esta afirmación responde a la urgencia de trasladar la información científica de manera eficaz a la sociedad, a fin de mejorar la comprensión y el abordaje de las enfermedades ambientales.

Los expertos coincidieron en que el aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas vinculadas a exposiciones ambientales exige actualizar los protocolos de diagnóstico y fomentar una mayor sensibilidad entre los profesionales sanitarios. El medio original resaltó que el congreso puso de relieve la insuficiencia de los actuales procedimientos y la necesidad de ajustar el enfoque clínico para reconocer la importancia de factores ambientales en múltiples patologías.