María M.Mur
Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- El ultraderechista José Antonio Kast asumirá el miércoles la Presidencia de Chile con el desafío de romper el ciclo de crecimiento moderado en el que está sumido el mayor productor de cobre del mundo desde hace años y en medio de la disputa entre Estados Unidos y China, sus dos principales compradores del metal rojo.
Kast, de 59 años, gestionará una economía que creció el año pasado al 2,3 % y que registró un déficit fiscal estructural del 3,55 % del PIB, por encima de la meta del Ministerio de Hacienda por tercer año consecutivo.
En la otra cara de la moneda, la inflación está controlada, la cartera de proyecto de inversión extranjera supera los 60.000 millones de dólares, el precio del cobre está en máximos y las exportaciones alcanzan cifras récord.
"Chile entra en 2026 con una posición macroeconómica mucho más sólida que hace un año", dijo la semana pasada en una conferencia el vicepresidente del Banco Central chileno, Alberto Naudon.
El progresista Gabriel Boric, que recibió una economía sobrecalentada por las ayudas sociales de la pandemia, terminará su mandato con un crecimiento promedio del PIB en estos cuatro años del 1,9 %, el segundo más bajo en democracia, tras el 1,8 % del segundo Gobierno de la socialista Michelle Bachelet (2014-2018).
Lograr tasas del 4 % no fue solo una de las principales promesas de Kast, sino del resto de candidatos en un país que por décadas se acostumbró a ser el "jaguar latinoamericano".
"Kast llega en un buen momento, con la economía saliendo de los shocks que tuvo (protestas de 2019 y pandemia) y con el efecto positivo de ser un presidente muy pro mercado", indicó a EFE Aldo Maradiaga, de la Universidad Diego Portales.
"Su gran desafío es despertar la economía, pero sin desequilibrarla. Agregar un shock de inversión que genere más empleo y aumente los salarios sin presionar tanto la inflación", agregó por su parte a EFE Carlos Smith, de la Universidad del Desarrollo.
El Banco Central mejoró en diciembre su proyección de crecimiento para este año hasta el rango 2 % y 3 % y la mantuvo en 1,5 % y 2,5 % para 2027.
Defensor del modelo neoliberal de la dictadura, Kast propone para dinamizar la economía un plan de desregulaciones, el desbloqueo de grandes inversiones, la reducción de la tasa impositiva a las empresas al 23 % y un ajuste fiscal 6.000 millones de dólares en 18 meses.
Hacer ese tijeretazo sin tocar el gasto social, como prometió el que será el primer presidente de extrema derecha de la democracia chilena, es una meta "inalcanzable", según Francisco Castañeda, de la Universidad Central: "Incluso el propio Jorge Quiroz (el futuro ministro de Hacienda) ha matizado plazos", declaró a EFE.
Para Dany Jaimovich, de la Universidad de Talca, el peligro es "caer en el populismo de la desregulación exagerada": "Más que desregular, el desafío es aumentar la eficiencia del sector público, pero de forma ordenada, no siguiendo los ejemplos de Argentina o de Elon Musk en Estados Unidos", explicó a EFE.
Desde hace dos semanas, Chile es escenario de un nuevo capítulo de la disputa entre China, su principal socio comercial, y Estados Unidos, su mayor inversionista extranjero, y de los intentos de la Administración de Donald Trump por limitar la influencia china en América Latina.
Washington canceló el visado a tres funcionarios de Boric vinculados a un proyecto en fase preliminar para construir un cable digital submarino entre Chile y Hong Kong y les acusó de "socavar la seguridad regional".
Kast, que ha acusado a Boric de no entregarle información suficiente sobre el cable, no ha dicho si cancelará el proyecto y, aunque ha señalado que su intención es "llevarse bien con todos", es uno de los principales aliados de Trump en la región.
Para Marcela Vera, de la Universidad de Chile, "cualquier definición de política exterior y comercial deberá priorizar el interés nacional sobre afinidades ideológicas".
"Si Chile no adopta una mirada pragmática con China, basada en los bienes naturales que posee, corre el riesgo de perder posicionamiento frente a otros países de América Latina", añadió a EFE.
Lo más realista, según Castañeda, es disminuir riegos "diversificando mercados, elevando estándares de seguridad en infraestructura crítica y separando comercio de tecnologías sensibles".
Aunque es pronto para dimensionar el impacto de la guerra en Oriente Medio, la gran mayoría de economistas consideran que el conflicto podría ser también un quebradero de cabeza para Kast, ya que "Chile está muy expuesto por ser una economía abierta y un importador neto de petróleo", concluyó Smith. EFE
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