Israel reitera su orden de evacuación forzada de todo el territorio libanés al sur del río Litani

Miles de residentes huyen hacia el norte tras la nueva advertencia militar israelí, mientras aumentan los bombardeos, Naciones Unidas denuncia riesgos humanitarios y crece la tensión con las milicias de Hezbolá en la frontera

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La cifra de personas que han abandonado sus hogares en el sur del Líbano debido a la obligación de evacuar impuesta por las autoridades israelíes asciende, según cálculos del Ejército israelí, a unas 420.000. Este flujo masivo responde a una reiterada orden militar que busca la salida de todos los residentes del territorio libanés situado al sur del río Litani, espacio donde se encuentran localidades como Tiro, Sidón, Nabatiye y Yezín. Según publicó el medio Europa Press, el portavoz del Ejército israelí, Avichai Adrai, anunció en redes sociales una nueva instrucción para que la población se desplace inmediatamente al norte del río Litani, aludiendo a amenazas para la seguridad de quienes permanezcan en la zona.

El comunicado de Adrai, difundido el sábado, planteó que las actividades militares –incursiones y bombardeos– continúan con intensidad en la región. El portavoz atribuyó el agravamiento de la situación a las acciones de las milicias de Hezbolá, a las que responsabilizó de "obligar a las FDI a actuar con fuerza en su contra en esa zona". Al respecto, detalló: "Cualquiera que esté cerca de miembros, instalaciones o equipos de combate de Hezbolá está poniendo su vida en riesgo. Permanecer al sur del río Litani podría poner en peligro su vida y la de su familia. Cualquier movimiento hacia el sur puede poner en peligro su vida". Según consignó Europa Press, esta advertencia endurece la postura de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ante el recrudecimiento de enfrentamientos en la frontera.

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En ese contexto, la región se ha convertido en un escenario de operaciones militares sostenidas, donde los ataques aéreos y terrestres no han cesado pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024. Las autoridades israelíes argumentan que sus acciones responden a la actividad de Hezbolá y sostienen que, en esa medida, no vulneran el pacto alcanzado. No obstante, tanto las autoridades libanesas como el grupo chií han manifestado su oposición a esta interpretación y han condenado públicamente estos ataques. Naciones Unidas se ha sumado a las críticas, alertando sobre los riesgos humanitarios derivados del aumento de las hostilidades y la presión sobre la población civil para evacuar.

Según detalló Europa Press, el territorio del sur del Líbano bajo amenaza de evacuación incluye importantes núcleos urbanos y áreas rurales densamente pobladas. La presión sobre las familias residentes ha ido en aumento desde la primera orden emitida el pasado miércoles, lo que ha desencadenado una salida masiva hacia el norte del país. El temor por la seguridad personal y la incertidumbre sobre el futuro inmediato caracterizan el relato de quienes han debido abandonar sus casas.

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En paralelo al deterioro de la situación humanitaria, la presencia de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) cobra especial relevancia. Este contingente, compuesto por aproximadamente 8.000 militares y con unos 650 efectivos españoles entre ellos, mantiene su despliegue en la zona con el objetivo de observar el cese de hostilidades entre Hezbolá y el Ejército israelí. Además, la misión de la FINUL consiste en proporcionar acompañamiento y asistencia a las Fuerzas Armadas libanesas en el sur del país y a lo largo de la Línea Azul, la zona de separación establecida entre ambos países. El medio Europa Press informó que este despliegue sigue bajo vigilancia y es motivo de tensión en un contexto de incrementos de enfrentamientos.

Las dinámicas de violencia y los movimientos militares han sostenido un clima de constante tensión en la frontera. Las fuerzas israelíes han continuado bombardeos en territorio libanés, lo que ha motivado repetidos señalamientos de Beirut y de las propias milicias chiíes. La administración libanesa y Hezbolá exigen el retiro de las fuerzas israelíes del sur del Líbano, recordando que el acuerdo de alto el fuego requería el repliegue de efectivos de ambos bandos. Sin embargo, según reportó Europa Press, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos militares en la vecindad de la frontera, una situación que sigue generando protestas tanto del gobierno libanés como de la formación chií.

La escalada de hostilidades y la orden de evacuación masiva sitúan nuevamente la cuestión humanitaria en el centro de la atención. Naciones Unidas ha advertido sobre los graves riesgos que enfrentan los civiles obligados a huir y sobre el impacto a largo plazo que este desplazamiento puede tener sobre la estabilidad regional. Al mismo tiempo, la persistencia de los enfrentamientos y la situación en la Línea Azul exponen la fragilidad de los acuerdos previos y la dificultad de restablecer la calma en el corto plazo.

Mientras la presión internacional aumenta y la vigilancia de la FINUL continúa, los responsables de la misión resaltan la complejidad de su tarea en un contexto donde las garantías de seguridad se han reducido de forma considerable. La situación de los residentes desplazados, el mantenimiento de los puestos militares israelíes en el sur del Líbano y la reacción de las milicias de Hezbolá ocupan las discusiones internacionales. Europa Press detalla que la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo del conflicto, ante el temor de que el aumento de la violencia pueda extenderse y derivar en una crisis de mayores dimensiones.