Bruselas saluda el referéndum de Islandia para decidir si reanuda su proceso de adhesión a la UE

El portavoz de la Comisión Europea valoró la consulta anunciada por el Gobierno de Reikiavik sobre retomar posibles conversaciones de ingreso, subrayando la importancia de la relación actual y el deseo de fortalecer los vínculos comunitarios en los próximos meses

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La cooperación de Islandia con la Unión Europea abarca diversos ámbitos, incluyendo su pertenencia al espacio Schengen, el Área Económica Europea y la Asociación de Libre Comercio Europea, además de su papel como miembro fundador de la OTAN desde 1949. En este contexto, el Gobierno islandés ha anunciado la convocatoria de un referéndum para decidir si se retoman las negociaciones de adhesión a la UE, un proceso que la isla abandonó en 2013 tras mantener conversaciones durante cuatro años. Según informó la Comisión Europea este viernes, la decisión anunciada por Reikiavik representa un momento relevante en la relación bilateral, al reabrirse la posibilidad de un diálogo renovado sobre la integración de Islandia al club comunitario.

De acuerdo con declaraciones recogidas por la Comisión Europea, Markus Lammert, portavoz comunitario de Justicia y Estado de derecho, expresó que desde Bruselas celebran el anuncio realizado por las autoridades islandesas de convocar una consulta popular sobre la reanudación del proceso de adhesión. "Acogemos con satisfacción el anuncio de las autoridades islandesas sobre el plan de celebrar un referéndum sobre la posible reanudación de las negociaciones de adhesión entre Islandia y la Unión Europea. Islandia es un socio cercano y valorado de la UE", precisó Lammert en una rueda de prensa.

El medio detalla que la Comisión Europea ha considerado sólida y de gran alcance la actual cooperación con Islandia, indicando que la expectativa es continuar y fortalecer esos vínculos en el corto plazo, mientras la atención permanece puesta en la decisión que adopte la población islandesa en su votación. El Gobierno de Islandia ha programado el referéndum para el 29 de agosto, fecha en la que los ciudadanos deberán decidir acerca de la posible reapertura de conversaciones de adhesión a la Unión.

La relación entre Islandia y la Unión Europea se caracteriza por la vinculación a través de distintos acuerdos multilaterales. Tanto el espacio sin fronteras Schengen como el Área Económica Europea permiten a Islandia integrarse en el mercado único y facilitar la movilidad de personas y mercancías, aun sin ser miembro pleno de la UE. Además, Islandia figura entre los países fundadores de la OTAN, compromiso que mantiene desde 1949, según consignó el medio.

Tras el abandono de las negociaciones de ingreso en 2013, que sucedió luego de cuatro años de diálogo, el Gobierno islandés no había mostrado signos claros de retomar el acercamiento al bloque comunitario hasta este nuevo anuncio, reseñó la Comisión Europea. La iniciativa del referéndum surge bajo el liderazgo de la primera ministra Kristrún Frostadóttir, quien formalizó la convocatoria para el próximo agosto, con el objetivo de que la población decida si se deben abrir tratativas formales para regresar a la senda de la adhesión comunitaria.

La reacción positiva desde Bruselas está en consonancia con la visión estratégica de la UE de mantener la puerta abierta a nuevos socios que cumplan con los criterios de integración y aporten estabilidad a la región. Según publicó la Comisión Europea, el desarrollo de esta consulta ciudadana es observado con interés por parte de los Estados miembros, dado el antecedente de la colaboración estrecha entre Islandia y el bloque en materia política, económica y de seguridad.

Por su parte, el Ejecutivo comunitario reiteró que, cualquiera que sea el resultado del referéndum, mantiene su intención de trabajar junto a Islandia para fortalecer los lazos actuales, ampliando la cooperación en las distintas áreas en las que existe interés común, de acuerdo con lo manifestado en la última rueda de prensa oficial. La expectativa se centra en conocer la decisión de los ciudadanos islandeses en una fecha que, según las autoridades locales, marcará un punto de inflexión en la relación futura con la Unión Europea.