
Ramón Mateos plantea que su obra “Fortaleza europea” sigue teniendo relevancia, aun años después de haberla creado. La pieza, expuesta actualmente en el ‘stand’ de la Galería Freijo en ARCOmadrid, invita a pensar en la precariedad y la vulnerabilidad no solo de los refugiados que arriesgan sus vidas cruzando el mediterráneo, sino también de cualquier persona que atraviesa situaciones similares. Al presentar este enfoque, Mateos introduce el tema central: el diálogo entre expresión política y viabilidad comercial en una de las ferias de arte contemporáneo más relevantes de España.
Según informó Europa Press, artistas como Eugenio Merino han reiterado su presencia en las sucesivas ediciones de Arcomadrid, consolidándose como figuras habituales gracias a sus propuestas provocadoras y reflexivas. En esta 45ª edición, Merino presenta “Barril de derechos” en ADN Galería, una obra que cuestiona el “capitalismo fósil” y los modelos económicos actuales. El artista sostiene que estos sistemas no solo incentivan el uso de combustibles fósiles, sino que también lo incrementan frente a un escenario global atravesado por guerras y disputas por recursos naturales. Explicó a Europa Press que “todo eso conecta con lo que está a nivel de geopolítica, de cómo las guerras forman parte de un sistema que necesita también encontrar recursos. Y para ello, las guerras son el modelo clásico y esto sucede en Venezuela, en Irán o en Irak. Al final define bien un tipo de régimen que básicamente se fundamenta en el colonialismo, en el racismo y en la intervención militar”.
Esta vertiente crítica ha sido una constante en la trayectoria de Merino. El medio Europa Press recordó otras intervenciones suyas en Arcomadrid, como “White Washing”, una obra que incluía los rostros de Donald Trump y Elon Musk situados en platos dentro de un lavavajillas, y que buscaba profundizar en temas de blanqueamiento ideológico. El propio Merino, al ser consultado sobre el espacio que el arte político puede ocupar en una feria de carácter comercial, reconoció la dificultad de hacer coincidir ambos propósitos. Opinó que ARCO funciona principalmente como un mercado de compraventa y que “el arte político no es precisamente un superventas, aunque haya coleccionismo para todo”. Apuntó además: “A veces intentamos encontrar el arte político en las ferias comerciales y ahí es donde yo creo que es más complicado que funcione ese binomio”.
Frente al desafío de conjugar compromiso social y búsqueda de rentabilidad, Merino dejó clara su posición: los artistas pueden y deben ejercer una voz política, independientemente de si ello trae consigo menor éxito comercial. Subrayó en declaraciones recogidas por Europa Press que “cada uno decide en qué situación quiere manejarse; en mi caso, yo me manejo en todo, porque lo que hago se vende también, pero no por ello tengo que eliminar mi pensamiento o mi ideología, que está en todas las piezas que hago absolutamente”. Este planteamiento se refleja en su recorrido, que incluye obras expuestas en ediciones anteriores como “Escalera hacia el cielo” (2010), en la cual tres creyentes de distintas religiones (musulmán, católico y judío) rezaban uno encima del otro en una expresión de lo que llamó “la alianza de civilizaciones”.
Merino también ha protagonizado debates al presentar en 2012 “Always Franco”, una escultura del dictador español dentro de una máquina de refrescos, o al realizar junto a Santiago Sierra un ‘ninot’ de grandes dimensiones del rey Felipe VI, que posteriormente fue quemado. Estos antecedentes muestran la apuesta del artista por un arte que desafía y cuestiona relatos sociales y políticos.
En paralelo, la obra “Fortaleza europea” de Ramón Mateos, valorada en 14.000 euros, destaca por el uso de una manta térmica y estrellas azules dispuestas en el centro de la composición, evocando la bandera de la Unión Europea. Según el propio Mateos, entrevistado por Europa Press, la pieza utiliza la manta como símbolo de protección en situaciones de vulnerabilidad. Añadió: “Aparece el símbolo de todos sobre un elemento que sirve para cuidarnos en situaciones de vulnerabilidad, ya sea para abrigarte o por hipotermia, pero a su vez se ve la otra cara de las mantas térmicas que es plateada y se utiliza para cubrir los cuerpos cuando ya ha fallecido alguien”. Esta dualidad subraya el significado contradictorio de la protección: aquello ideado para salvaguardar puede convertirse en signo de desamparo definitivo.
El medio Europa Press también recopiló observaciones del autor sobre la recepción de su pieza, señalando que “la gente identifica rápido el sentido de la obra”, lo que evidencia la clara identificación del público con la carga política que transmite. Mateos afirmó: “Lo que hemos construido para cuidarnos, al mismo tiempo nos expulsa, no nos cuida y nos convierte todavía más vulnerables. Y a veces hasta en diana de las decisiones que se toman”.
La trayectoria de Mateos en ARCO incluye otros trabajos centrados en asuntos de vulnerabilidad y protección institucional, como la obra “7.291”. Esta instalación consistía en una cortina de aluminio anonizado y cadenas suspendidas del techo, y hacía referencia tanto al documental homónimo de Diego Galán como a la plataforma de familiares de fallecidos en residencias de mayores de la Comunidad de Madrid. El autor explicó, según cita Europa Press, la relación entre ambas obras: “quien tiene la responsabilidad de cuidarnos al final no nos cuida. Damos nuestro voto, apoyo y responsabilidad y a veces no se ejerce”.
Las posiciones de artistas como Merino y Mateos confluyen al señalar la dificultad de que las propuestas artísticas con contenido político encuentren espacio en el mercado comercial del arte. Mateos reconoció que existe una escasez de galerías interesadas en defender obras de esta naturaleza, pues “no solo es el interés de las obras sino la defensa a los artistas”. El artista concluyó: “Cuesta encontrar galerías que apuesten por este tipo de obras y que permitan al artista hablar de cosas que forman parte de la vida social”.
A partir de las reflexiones recogidas por Europa Press, la 45ª edición de Arcomadrid se presenta como un escenario donde convergen propuestas artísticas que abordan problemáticas globales, desde el impacto del capitalismo fósil y la geopolítica de los recursos, hasta la vulnerabilidad de las personas frente a contextos sociales y políticos que las excluyen o abandonan. Las obras de Eugenio Merino y Ramón Mateos ejemplifican las tensiones y desafíos del arte político frente a la lógica comercial de las ferias internacionales, subrayando el debate persistente sobre los límites y posibilidades de la creación artística comprometida en el circuito del arte contemporáneo.
Últimas Noticias
La Casa Blanca asegura que el Gobierno español ha acordado "cooperar" con el Ejército estadounidense

La Xunta cifra en 50.000 los gallegos retornados entre 2018 y 2024 y defiende que Galicia ganó 140.000 habitantes más
El secretario xeral de Emigración destacó que, desde 2018, la administración autonómica puso en marcha un programa específico para el regreso de gallegos, mientras la oposición cuestionó su eficacia y reclamó mejores políticas de apoyo a migrantes

Putin califica de "terrorista" el ataque ucraniano contra el metanero ruso en el Mediterráneo

Irak sufre un apagón generalizado en todas sus provincias en medio de la escalada regional

Bolivia se retira del Grupo de La Haya que promueve acciones contra Israel por su ofensiva militar en Gaza
La administración boliviana formalizó su desvinculación del foro internacional que impulsa procesar a Israel por ataques en Gaza, justificando la medida en la prioridad de resolver disputas en espacios multilaterales de Naciones Unidas según su Ministerio de Exteriores
