Ángel Esteban firma 'París en femenino', "crónica de vida" de 30 escritoras que "triunfaron en la ciudad sin límites"

Treinta mujeres excepcionales de diferentes países, desde aristócratas hasta artistas de la calle, lograron vencer prejuicios en la capital francesa y forjaron una comunidad internacional que transformó la vida cultural y artística entre los siglos XIX y XX

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La diversidad social y cultural fue un elemento común entre las treinta mujeres que, tras llegar a París entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, transformaron la vida artística y cultural de la capital francesa sin que sus historias obtuvieran un lugar destacado en los relatos canónicos de la literatura y el arte. Según informó Europa Press, el catedrático Ángel Esteban reunió en su ensayo "París en femenino" el recorrido vital y literario de escritoras que, desde orígenes y perfiles muy diferentes, hicieron frente a las convenciones sociales y estereotipos de su tiempo, encontrando en París un espacio de libertad y posibilidades que muchos de sus países de origen les negaban.

El medio Europa Press detalló que Esteban, doctor en Filología Hispánica y catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Granada, construyó una "crónica de vida personal, literaria, cultural, profesional, social y artística" de estas mujeres, a las que califica como "las ingobernables de París". El libro, publicado por Espasa, parte de una inquietud surgida en la etapa de investigación del autor, cuando al estudiar las vanguardias literarias y artísticas observó que los manuales y compendios estaban ocupados por nombres masculinos tales como Hemingway, Joyce, Picasso, Dalí o Stravinski, mientras que la existencia y obra de las mujeres quedaban excluidas, pese a que muchas de ellas vendían sus trabajos con más éxito que los hombres. Esta omisión llevó a Esteban a centrarse en aportar visibilidad a escritoras y artistas que contribuyeron de forma decisiva a la vida intelectual y bohemia de París.

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Durante la etapa en que la ciudad se consolidó como capital cultural del mundo, París congregó a autoras de trayectorias y nacionalidades diversas, y Esteban explica que el listado principal del libro estuvo guiado primero por la indiscutible relevancia de figuras como Colette, Gertrude Stein, Anaïs Nin, Simone de Beauvoir, Edith Wharton, Natalie Barney, Djuna Barnes, Bryher y Marcelle Auclair. Luego, el corpus se amplió con la inclusión de mujeres como Sylvia Beach, Elsa Triolet, Lydia Cabrera, Teresa de la Parra, Elvira de Alvear, Victoria Kent, Victoria Ocampo, Elena Garro y María Bashkirtseff, que prolongaron su estancia en París, algunas por pocos años, otras durante décadas, y que situaron a la ciudad como punto de encuentro de quienes buscaban tanto triunfar como acceder a un ámbito de autonomía personal, intelectual y creativa fuera de las restricciones que sufrían en sus países de origen.

Respecto a la selección definitiva, el autor confesó a Europa Press que la lista podría haber incluido muchas más autoras—en el prólogo del libro se mencionan quince nombres adicionales que, a su juicio, también merecerían reconocimiento similar. En total, la obra reúne doce francesas, seis estadounidenses, dos rusas, dos peruanas, dos argentinas, dos cubanas, una mexicana, una inglesa, una española y una venezolana. Gracias a esta composición multicultural, París quedó retratada en el ensayo como el germen de una comunidad internacional de mujeres que procedían de realidades sociales dispares: desde aristócratas herederas de casas nobles de varios siglos de antigüedad hasta representantes de la clase media, artistas en situación precaria, delincuentes cuya única formación fue la experiencia de la calle, y figuras de todas las orientaciones sexuales y creencias religiosas. Según describió el autor para Europa Press, el rasgo común fue su voluntad de convertirse en escritoras y, sobre todo, de vivir en libertad.

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Europa Press recogió que el ensayo también revela que muchas de estas escritoras no se limitaron al trabajo literario, sino que participaron de manera activa en distintos frentes culturales, sociales, diplomáticos y políticos. Esteban subrayó que el rol de estas mujeres resultó imprescindible en el desarrollo de la carrera de numerosos hombres prominentes en la literatura y las artes. Como caso ilustrativo, Victoria Kent, abogada y defensora de la causa republicana española, y otras figuras impulsaron cambios sociales y políticos trascendentes. Por su parte, Sylvia Beach logró que "Ulises", novela considerada inpublicable, finalmente viera la luz mediante el sello creado en su librería; anteriormente, Margaret Anderson había publicado algunos fragmentos de la obra y enfrentó un proceso judicial tras el cierre de su revista "The Little Review".

Además, el medio difundió la reflexión de Esteban acerca del entorno parisino, donde las redes de solidaridad permitieron que mujeres como Rachilde prestaran apoyo a escritores como Oscar Wilde, Mallarmé, Remy de Gourmont y Alfred Jarry, e incluso socorrieran materialmente a Paul Verlaine en momentos de dificultad. La presencia y el respaldo de Anaïs Nin resultó decisiva no solo en la obra, sino en la supervivencia personal de Henry Miller, mientras que Gertrude Stein desempeñó labores de anfitriona y mecenas para escritores y artistas como Hemingway, Fitzgerald, Max Jacob, Ezra Pound y Paul Bowles, al igual que para pintores como Picasso y Matisse, quienes se beneficiaron de su influencia en el mercado del arte parisino.

El autor señaló a Europa Press que muchas historias de las escritoras incluidas reflejan biografías intensas y poco convencionales, marcadas por rupturas con patrones familiares, desafíos profesionales y personales, así como una constante búsqueda de autonomía intelectual y existencial. Todas compartían el deseo de reconocimiento y la aspiración de decidir su destino—fuera cual fuera su origen social, estado civil, identidad sexual o creencias ideológicas.

El medio recogió también las palabras de Ángel Esteban sobre la unicidad de ese periodo y lugar: la París de finales de siglo XIX y las primeras décadas del XX como fenómeno sin parangón en la historia literaria, al posibilitar una efervescencia cultural difícilmente repetible en otras ciudades y épocas. El autor expresó que ni siquiera el cine, como en el caso citado de "Midnight in Paris" de Woody Allen, ha logrado representar de manera cabal el papel de aquellas mujeres en la vida cultural de París, ya que en estas narrativas la atención se centraba en los protagonistas masculinos mientras se desdibujaba la presencia femenina.

Con su libro, Esteban busca restituir a estas treinta escritoras y artistas el lugar que históricamente se les negó en la memoria colectiva y mostrar la compleja red de relaciones y colaboraciones que definieron una de las etapas más intensas de la creación cultural en la capital francesa, según publicó Europa Press.