Starmer aclara que el uso de bases británicas por parte de EEUU está "estrictamente limitado a fines defensivos"

El primer ministro británico defendió ante el Parlamento que la colaboración con Washington responde a la necesidad de proteger vidas y aliados ante amenazas de Irán, rechazando vínculos con ofensivas y enfatizando el cumplimiento del Derecho Internacional y la autodefensa colectiva

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El uso de la base británica en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico, ha originado un debate acerca de la legalidad de apoyar ataques sobre Irán. De acuerdo con lo publicado por ‘The Telegraph’, el presidente estadounidense expresó su sorpresa ante la negativa inicial del primer ministro británico, Keir Starmer, a permitir la utilización de estas instalaciones para operaciones militares, señalando que se trataba de una situación poco común en la relación bilateral entre ambos países. Tras este episodio, Starmer defendió ante la Cámara de los Comunes que el uso de las bases del Reino Unido por parte de Estados Unidos permanece circunscrito a objetivos defensivos y que el Reino Unido no ha respaldado acciones ofensivas de Washington ni de Israel en territorio iraní.

Tal como detalló ‘The Telegraph’, Starmer argumentó que la única forma efectiva de impedir ataques consiste en destruir misiles enemigos en su lugar de origen, como almacenes o lanzadores. Añadió que Estados Unidos solicitó autorización específicamente para utilizar bases británicas con el objetivo de prevenir agresiones, y que este permiso se otorgó solo para propósitos concretos y limitados, en respuesta a amenazas armamentísticas identificadas.

Durante su intervención ante el Parlamento, Keir Starmer señaló que el alcance de la colaboración se encuentra definido por la autodefensa conjunta y la protección de vidas, tanto británicas como de aliados. El primer ministro afirmó que los sistemas estadounidenses ubicados en territorio británico están destinados a evitar que misiles iraníes ocasionen víctimas civiles, incluidos ciudadanos del Reino Unido y aliados localizados en países no involucrados en ataques iniciales.

En este contexto, Starmer comunicó también que aviones británicos han formado parte de operaciones defensivas de la coalición internacional. Estos dispositivos, subrayó, lograron interceptar múltiples amenazas, concretamente drones enviados contra una base en Irak donde se encuentra personal militar del Reino Unido. Según recogió ‘The Telegraph’, el primer ministro británico enfatizó que las fuerzas estadounidenses no recurrieron a las bases británicas en Chipre para propósitos ofensivos y subrayó que los ataques recibidos, como el impacto de un dron iraní en Akrotiri, no obedecen a decisiones adoptadas por Reino Unido.

Respecto a este incidente, Starmer puntualizó que los informes sugieren que el dron lanzado hacia la base de Akrotiri partió antes del comunicado oficial británico. Además, recordó el historial de tensión entre Irán y Reino Unido, lo cual motiva el mantenimiento de un nivel elevado de preparación en las fuerzas armadas británicas desplegadas en la zona.

Por su parte, la oficina de Starmer reiteró que la intervención de las fuerzas británicas y de sus aliados se ajusta al Derecho Internacional. Según declaró el despacho gubernamental y difundió ‘The Telegraph’, tanto el Reino Unido como sus socios están facultados legalmente para usar la fuerza o apoyar acciones de fuerza cuando la autodefensa ante un ataque armado resulta la única opción viable y cuando las medidas adoptadas cumplen los criterios de necesidad y proporcionalidad.

De acuerdo con la información publicada por ‘The Telegraph’, Starmer inicialmente rechazó conceder permiso a Estados Unidos para emplear la base británica en Diego García. Esta decisión generó fricciones diplomáticas, que quedaron reflejadas en la entrevista con el mandatario estadounidense, quien planteó que el jefe de gobierno británico parecía más interesado en los aspectos legales de la operación que en la cooperación inmediata. La postura del Reino Unido varió posteriormente, y Starmer condicionó su autorización a que los recursos militares solo pudieran utilizarse en operaciones de autodefensa, no en acciones ofensivas.

A lo largo de su comparecencia, el primer ministro británico defendió que la posición adoptada responde a la obligación de proteger vidas de ciudadanos británicos y aliados y no implica apoyo a misiones que busquen atacar preventivamente objetivos en Irán, según consignó el medio británico. Indicó que la hostilidad por parte de Teherán hacia intereses británicos tiene un carácter histórico y que esto justifica el despliegue y la constante alerta de las fuerzas estacionadas en la región.

Durante la escalada de tensiones, los ataques que involucraron a Washington e Israel en suelo iraní provocaron más de 500 fallecidos, dentro de los que se encontraban figuras como el líder supremo Alí Jamenei y miembros de la cúpula militar iraní, tal como informó ‘The Telegraph’. Starmer aclaró ante el Parlamento que el Reino Unido no formó parte directa de esos operativos y subrayó tanto la limitación operativa impuesta a las fuerzas estadounidenses como el objetivo específico al que responde el uso compartido de infraestructuras militares.

Los argumentos presentados por el ejecutivo británico subrayan la adhesión del Reino Unido al Derecho Internacional y a los principios de autodefensa colectiva en la gestión de la crisis, conforme reiteró ‘The Telegraph’ en su cobertura sobre el debate parlamentario y las declaraciones del primer ministro.