El CICR denuncia que la expansión regional de la guerra en Irán pone en "grave peligro" a los civiles

El Comité Internacional de la Cruz Roja advierte de un riesgo extremo para la seguridad de la población ante el aumento de bombardeos y retaliaciones, pidiendo la protección de infraestructuras clave y ayuda sin trabas en toda la región

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La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric, advirtió que la escala de las operaciones militares en Oriente Próximo podría desbordar la capacidad de respuesta humanitaria existente, incrementando el riesgo para la vida de los civiles, especialmente tras el reinicio de los bombardeos israelíes en Líbano y las recientes represalias iraníes en la región. Según reportó el CICR, la organización ha enfatizado la necesidad de tomar medidas inmediatas para reducir las tensiones, proteger infraestructuras clave y garantizar el acceso sin trabas a la ayuda en todos los territorios afectados.

El medio informó que la reciente expansión de la guerra en Irán y el incremento de hostilidades a nivel regional han exacerbado la crisis humanitaria. Las consecuencias del conflicto, así como la reacción de Irán a ataques previos de Estados Unidos e Israel, han provocado una escalada que, de acuerdo con la declaración de Spoljaric recogida por el organismo internacional, pone "en grave peligro la vida de la población civil". El CICR advirtió que la intensificación de las hostilidades puede arrastrar a todo Oriente Próximo a un conflicto armado a gran escala, con resultados aún menos manejables para la asistencia humanitaria.

Tal como detalló el CICR, la organización considera indispensable que todas las partes implicadas en los combates respeten las normas internacionales que rigen los conflictos armados. Spoljaric señaló que, ante la ausencia de acciones urgentes y del respeto a dichas normas, el número de víctimas civiles aumentará considerablemente. El CICR recordó que estas reglas son inequívocas y de obligatorio cumplimiento: los civiles deben quedar protegidos y no convertirse en blanco de ataques.

Entre los requerimientos planteados por la presidenta del CICR, se destaca el llamado a que la infraestructura civil quede excluida de las hostilidades. Spoljaric subrayó que las escuelas deben mantenerse como "espacios de aprendizaje donde los niños puedan sentirse seguros y protegidos de los ataques", mientras que los hospitales deben seguir funcionando como "lugares dedicados a salvar vidas". La seguridad de estos centros resulta esencial para evitar pérdidas adicionales de vidas.

De acuerdo con lo publicado por el CICR, la organización insistió también en la necesidad de proteger a los equipos médicos y de primeros auxilios presentes en las zonas de conflicto. Los trabajadores de la salud y socorristas deben estar habilitados para llevar a cabo su labor sin amenazas ni impedimentos, pues su intervención resulta vital en escenarios bélicos. El CICR demandó a todas las partes el deber de permitir y facilitar un acceso seguro, sin restricciones, para que la ayuda humanitaria imparcial alcance a la población necesitada.

La postura del CICR se mantiene centrada en la protección de la población civil ante el riesgo extremo derivado del aumento de los bombardeos y las retaliaciones. La organización ha reiterado que el respeto a las normas de la guerra y el aseguramiento de la asistencia humanitaria son condiciones imprescindibles para mitigar el impacto de la escalada militar en el bienestar de quienes residen en las zonas afectadas de Oriente Próximo, según resumió en su comunicado el organismo internacional.