El Consejo de Seguridad se reunirá de emergencia esta noche para tratar los ataques de EEUU e Israel a Irán

Francia solicitó una convocatoria urgente en Naciones Unidas tras la ofensiva coordinada de Washington y Tel Aviv contra instalaciones clave en territorio persa y la posterior respuesta armada, mientras Irán exige al mundo condenar lo sucedido

Guardar

Autoridades iraníes han confirmado en las últimas horas que el líder supremo, Alí Jamenei, y el presidente Masud Pezeshkian permanecen con vida tras la ofensiva coordinada lanzada por fuerzas de Estados Unidos e Israel sobre puntos estratégicos en el territorio de la república islámica, según información transmitida por el propio ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi. Este hecho se produce en un contexto de máxima tensión internacional, y ha motivado una reacción inmediata en el ámbito diplomático: el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha sido convocado de urgencia a petición de Francia, con el objetivo de abordar tanto la operación militar como la posterior respuesta armada de Irán.

Según informó el medio, la sesión extraordinaria se celebrará alrededor de las 16:00 hora local de Nueva York, que corresponde a las 22:00 en España peninsular y Baleares. El presidente francés, Emmanuel Macron, solicitó formalmente la reunión ante lo que el gobierno de Irán calificó como un ataque directo a la soberanía nacional. Diversos miembros del Consejo debatirán el alcance y las consecuencias de la escalada, en un contexto en el que la región experimenta una de las mayores crisis desde la Revolución Islámica ocurrida hace casi cincuenta años.

De acuerdo con el medio, la acción conjunta llevada a cabo por Estados Unidos e Israel tuvo como meta explícita las principales estructuras de poder político y militar de Irán, en una ofensiva destinada a eliminar la infraestructura que ha sustentado al régimen desde 1979. El presidente estadounidense, Donald Trump, señaló que la operación apuntaba “a la aniquilación de todas las estructuras de poder que llevaban en vigor casi medio siglo desde el triunfo de la Revolución Islámica”. El ejército israelí brindó detalles acerca de los objetivos elegidos, entre los que se incluían ubicaciones de reuniones de “representantes de alto rango de la cúpula política y de seguridad de Irán”.

En la declaración recogida por el medio, fuentes militares israelíes identificaron expresamente como objetivos prioritarios tanto a Jamenei como a Pezeshkian, así como a otros responsables de la estructura política y de seguridad de Irán. El ataque no solo buscó impactar en la línea de mando, sino también en infraestructuras vinculadas al corazón del gobierno de Teherán y a nodos militares decisivos para la operatividad del país.

Tras las primeras horas luego de la operación militar, Irán respondió con una serie de ataques armados dirigidos tanto a posiciones israelíes como a instalaciones militares de Estados Unidos en la región, provocando una escalada inmediata de la situación. Según publicó el medio, el gobierno iraní denunció formalmente el ataque ante la comunidad internacional y exigió una condena rotunda por parte del resto de los países. El ministro Abbas Araqchi declaró que consideraban los hechos como una agresión a la integridad y soberanía nacional.

El medio detalló que la respuesta de Irán incluyó la movilización de recursos tanto diplomáticos como militares en distintas zonas del Medio Oriente, multiplicando los riesgos de un conflicto regional de mayores proporciones. Varios aliados y rivales en el entorno han seguido el desarrollo de los acontecimientos con máxima atención, pendientes del tono y alcance que adopte la declaración que pueda salir del Consejo de Seguridad tras la reunión convocada.

Israel, por su parte, reiteró que los objetivos seleccionados respondieron a la necesidad de neutralizar futuras amenazas dirigidas contra su territorio y contra sus intereses estratégicos. Voceros militares aseguraron que la decisión de actuar de forma conjunta con Estados Unidos resultó de un consenso ante el incremento de hostilidades y amenazas provenientes desde Teherán.

En cuanto a la postura de Irán, el ministro Abbas Araqchi reiteró el llamado a todos los Estados miembros de Naciones Unidas para que condenen ‘al unísono’ lo que definió como violación de la soberanía nacional. Según consignó el medio, la expectativa de las autoridades iraníes es que la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad derive en una reacción internacional que desmotive la repetición de este tipo de acciones militares y preserve la estabilidad regional.

La reacción diplomática de Francia, que impulsó la convocatoria urgente, refleja la inquietud existente entre potencias europeas respecto al posible agravamiento de la crisis en la región. Representantes en la ONU consideran que una posible intervención del Consejo de Seguridad podría influir en el curso de los acontecimientos, aunque la respuesta de las principales potencias mundiales se mantiene bajo observación.

Mientras tanto, en Irán, distintos edificios vinculados al gobierno y a las fuerzas armadas se han mantenido bajo máxima vigilancia ante el temor de nuevas ofensivas. El medio reportó declaraciones de figuras del gabinete iraní que instan a la calma interna y a la preparación para eventuales escenarios de confrontación de mayor escala. Las autoridades mantienen contactos con países aliados para coordinar estrategias tanto en el ámbito militar como en el diplomático.

El desarrollo de la crisis se produce en un momento en el que tanto la región como la comunidad internacional se mantienen en alerta ante la posibilidad de un conflicto abierto de mayor envergadura. La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para esta noche, se perfila como un espacio clave de discusión acerca de los límites de la acción militar, la protección de la soberanía estatal y la capacidad de las instituciones internacionales para contener la espiral de confrontaciones.