
La misión Artemis III tendrá como función principal servir de plataforma para probar en la órbita baja terrestre los nuevos sistemas y capacidades operativas que la NASA prevé utilizar en el próximo descenso a la superficie lunar. El medio El Mundo detalló que esta expedición implicará maniobras de encuentro y acoplamiento con los módulos de aterrizaje desarrollados por empresas privadas, como SpaceX y Blue Origin, así como la verificación de los sistemas de soporte vital, comunicaciones, propulsión y los trajes espaciales de nueva generación para actividades extravehiculares (xEVA). La inclusión de Artemis III en 2027 se produce al conocerse la decisión de la agencia estadounidense de aplazar hasta 2028 la fecha prevista para que los astronautas vuelvan a pisar el suelo lunar, lo que supone más de medio siglo después de la última llegada tripulada al satélite natural de la Tierra.
De acuerdo con El Mundo, los responsables de la NASA comunicaron la modificación de su calendario en una rueda de prensa en la que explicaron que la programación de Artemis III responde al objetivo de incrementar la frecuencia de las misiones bajo el programa Artemis y así avanzar en la meta de establecer una presencia humana duradera en la Luna. La agencia incorporó esta misión de prueba tras retrasar el lanzamiento de Artemis II por problemas técnicos identificados en el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) en recientes pruebas previas al despegue.
Según publicó El Mundo, Artemis II será la primera misión tripulada dentro del programa Artemis. Está previsto que lleve a bordo a cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, junto con Jeremy Hansen, miembro de la Agencia Espacial Canadiense. Estos astronautas realizarán un vuelo alrededor de la Luna siguiendo una trayectoria diferente a la de las misiones anteriores. La composición de la tripulación destaca por incluir, por primera vez, a una mujer, a una persona negra y a una persona que no tiene nacionalidad estadounidense.
El medio El Mundo reportó que el nuevo plan de la NASA prevé que, a partir de la ejecución de Artemis IV en 2028, la agencia realice al menos un aterrizaje en la superficie lunar cada año. El programa también contempla la creación de infraestructura permanente, como la plataforma Gateway, que funcionará como punto de apoyo para las misiones y tendrá una vida útil mínima de quince años. Esta estructura permitirá que los astronautas vivan y trabajen en la Luna durante largos periodos, un objetivo que marca una diferencia con el programa Apolo de los años 60 y principios de los 70, en el que las estancias en la superficie lunar sumaron solo unos quince días en total.
La NASA argumentó durante la rueda de prensa, según consignó El Mundo, que la decisión de regresar a la Luna responde tanto a intereses científicos como a razones estratégicas. La intención es que las próximas expediciones permitan desarrollar habilidades para explotar recursos lunares y buscar una permanencia a largo plazo, a diferencia de las visitas breves en las misiones Apolo, cuyo último alunizaje ocurrió en 1972.
El Mundo recogió las declaraciones del administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien remarcó que “la NASA debe aumentar la velocidad de vuelo de forma segura y ejecutar la política espacial nacional del presidente (Donald Trump). Con la competencia creíble de nuestro mayor adversario geopolítico, que aumenta cada día, necesitamos avanzar con mayor rapidez, eliminar retrasos y alcanzar nuestros objetivos”. También afirmó que avanzar en los objetivos “de forma lógica y gradual” permitió lograr el alunizaje de 1969 y sería la vía para conseguir los desafíos actuales.
La misión Artemis III, según detalló El Mundo, se orientará al ensayo de tecnologías y procedimientos necesarios para soportar misiones prolongadas y utilizar el entorno lunar para futuras operaciones. El diseño de este programa busca diferencia clara respecto del Apolo, cuyo enfoque se limitó a visitas de corta duración y sin el desarrollo de una infraestructura a largo plazo en el satélite.
El retraso en el lanzamiento de Artemis II, según informó El Mundo, se atribuyó a un inconveniente técnico relacionado con el sistema de helio en el cohete SLS, un elemento clave en el mecanismo de propulsión del vehículo. Esto motivó la inclusión de la misión adicional en 2027 para asegurar que los nuevos sistemas estén suficientemente probados antes del descenso en 2028.
La expectativa de la NASA, reportó El Mundo, es que la presencia sostenida en la Luna posibilite tanto experimentos científicos como el aprendizaje necesario para una futura exploración de mayor alcance, incluyendo la potencial explotación de los recursos presentes en la superficie lunar y la consolidación de un marco operativo que permita la estadía continuada de equipos humanos en el satélite.
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