La industria alimentaria celebra la aplicación de UE-Mercosur "porque es importante para las exportaciones"

El sector espera que la entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur abra oportunidades de acceso a nuevos mercados, aunque reclama garantías sobre estándares sanitarios y ambientales en los productos importados desde Sudamérica

Guardar

El informe reciente presentado por la patronal de la industria alimentaria española, con el respaldo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la colaboración de ICEX, la Comisión Europea y la consultora How2go, pone el foco en las oportunidades que representa el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur para acceder a un mercado de 273 millones de consumidores. Según este análisis, en 2024 las exportaciones españolas a la región sumaron 329 millones de euros, mientras que las importaciones desde los países del bloque sudamericano superaron los 2.200 millones de euros. Este contexto da cuenta del interés creciente por intensificar los lazos comerciales, según detalló Europa Press.

La industria de alimentación y bebidas en España valoró favorablemente el anuncio realizado por la Comisión Europea de aplicar provisionalmente el acuerdo comercial entre ambas regiones, una medida que, según fuentes de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), llega en un escenario internacional complejo y con perspectivas estratégicas para las exportaciones. Europa Press indicó que la FIAB considera el acuerdo "importante" en vista de la constante búsqueda de nuevos mercados y la diversificación frente a las actuales tensiones geopolíticas.

Pese al optimismo, la patronal ha reiterado la necesidad de asegurar que los productos importados desde Mercosur cumplan con los mismos estándares sanitarios, medioambientales y de calidad exigidos a los productores europeos. Según publicó Europa Press, se considera fundamental proteger los sectores más sensibles de la cadena alimentaria ante la apertura comercial, remarcando la importancia de la aplicación estricta de controles en materia de salud pública y sostenibilidad ambiental.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el viernes el inicio del proceso de aplicación provisional del acuerdo, tras haberse completado los trámites de ratificación precedentes en Argentina y Uruguay. Durante una declaración en la sede del Ejecutivo comunitario en Bruselas, Von der Leyen señaló: "Se trata de resiliencia, de crecimiento y de que Europa forje su propio futuro". Este anuncio llegó después de que el Consejo autorizó en enero a la Comisión proceder con la implementación temporal del pacto cuando resultara factible.

El medio Europa Press destacó que, aunque el acuerdo avanza provisionalmente, la ratificación definitiva está paralizada en tanto el Parlamento Europeo ha llevado la cuestión ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Los eurodiputados reclaman clarificación sobre si los términos negociados respetan el marco legal comunitario, lo que mantiene en suspenso el procedimiento formal para la adopción plena del acuerdo. En este sentido, Von der Leyen reconoció que durante las semanas previas mantuvo debates constantes tanto con los Estados miembro como con el Parlamento Europeo acerca de la idoneidad de proceder.

Según informaron desde la Comisión, aún no existe un calendario definido para la entrada en vigor temporal del acuerdo, aunque se prevé un plazo aproximado de dos meses desde el intercambio de notificaciones verbales entre las partes. Una vez se realicen estos trámites y las intenciones queden oficialmente notificadas, se iniciará la cuenta regresiva para establecer el marco comercial provisional.

El acuerdo UE-Mercosur, resultado de casi 26 años de negociaciones, marca el fin de un proceso prolongado y la creación de un nuevo marco de relación entre ambas regiones. Europa Press reportó que, a pesar de los avances institucionales, persiste el rechazo desde ciertos sectores agrícolas europeos y de países como Francia y Polonia, quienes expresan reservas ante los efectos que podría causar la apertura comercial.

La aplicación provisional cubre la parte comercial, que constituye competencia exclusiva de la Unión Europea. Según lo establecido, este tramo del pacto puede entrar en vigor de manera interina desde que al menos uno de los países miembros del Mercosur concluye su procedimiento interno de ratificación, circunstancia que se materializó en las últimas horas tras la confirmación de Argentina y Uruguay.

Para alcanzar la entrada en vigor definitiva, será necesario que los veintisiete Estados miembros de la UE adopten el acuerdo y que el Parlamento Europeo le otorgue su visto bueno. Este último organismo, mientras persista la consulta ante el Tribunal de Justicia de la UE, no puede modificar ni votar el texto negociado, lo que agrega incertidumbre sobre los tiempos de implementación final.

En cuanto a las cifras comerciales, la industria alimentaria española enfrenta una balanza comercial claramente deficitaria con respecto a Mercosur. Europa Press consignó que el valor de las importaciones provenientes de los países sudamericanos triplica al de las exportaciones, reflejando la potencialidad del acuerdo para corregir ese desequilibrio y fomentar la presencia de productos españoles en esos mercados.

Las organizaciones del sector han reiterado su demanda de mecanismos de control rigurosos para los productos importados, enfatizando la necesidad de un trato equitativo en materia regulatoria. Exigen garantías de que los productos procedentes de Mercosur respeten las normativas comunitarias en salud, medio ambiente y seguridad alimentaria, para evitar desventajas competitivas frente a la producción local y salvaguardar la confianza de los consumidores europeos.

El acuerdo se produce en un contexto global caracterizado por incertidumbre y disputas comerciales, lo que lleva a la industria alimentaria española a priorizar alianzas estratégicas para asegurar la sostenibilidad de las exportaciones. Según el medio Europa Press, la diversificación de mercados emerge como una prioridad para el sector, considerando el tamaño y el potencial de consumo de la población de Mercosur.

El proceso de aplicación provisional supone un avance significativo respecto al estancamiento de las negociaciones pasadas, aunque la incertidumbre normativa y las reticencias de algunos Estados miembros y colectivos agrícolas mantienen presente el debate sobre los impactos a largo plazo del acuerdo. Pese a las dudas, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas reitera su posición positiva respecto a la apertura de nuevas oportunidades comerciales siempre que vayan acompañadas de condiciones de equidad y reciprocidad en los estándares exigidos a todos los operadores implicados.