Argentina sigue a Uruguay y ratifica el acuerdo comercial UE-Mercosur

Con una amplia mayoría en la Cámara alta, Buenos Aires se suma a la ola de apoyos en Sudamérica a este histórico pacto birregional, que busca crear la zona de libre comercio más grande del planeta y facilitar el intercambio entre ambos bloques

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Paraguay se encuentra en la antesala de sumarse a la ratificación del pacto comercial birregional entre el Mercosur y la Unión Europea, siguiendo el reciente respaldo que ha recibido este acuerdo en Uruguay y Argentina. Según informó el medio, el Senado argentino aprobó el acuerdo horas después de la validación por parte de la Cámara de Representantes uruguaya, consolidando así el respaldo institucional sudamericano al tratado que busca dar origen al mayor mercado de libre comercio en el mundo.

El medio detalló que el Senado de Argentina avaló el pacto por 69 votos a favor y 3 en contra, lo que posicionó al país como el segundo miembro del Mercosur en proceder con la ratificación, inmediatamente después de Uruguay. Solo queda pendiente la ratificación por parte de Paraguay, programada para la próxima semana, y el trámite final en Brasil, donde la Cámara de Diputados ha dado su aval y se espera la resolución del Senado. El acuerdo debe recibir la aprobación de todos los congresos nacionales que conforman el Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— para luego completar el proceso con la ratificación de los 27 Estados miembros de la Unión Europea.

De acuerdo con la fuente, este tratado, resultado de más de 25 años de negociaciones, tiene la particularidad de unir a dos grandes bloques económicos y políticos, abarcando un mercado de aproximadamente 700 millones de personas. El pacto prevé la eliminación gradual del 91% de los aranceles que el Mercosur impone actualmente a los productos procedentes de la Unión Europea. A la vez, establece la supresión progresiva del 92% de los gravámenes aplicados por la UE a las importaciones de países sudamericanos.

Tal como consignó el medio, la entrada en vigor del acuerdo comercial está supeditada también a la aprobación previa del Parlamento Europeo respecto a las salvaguardias incluidas para proteger la agricultura europea, lo cual constituye uno de los puntos de mayor sensibilidad para los países integrantes de la UE. Una vez superado este proceso legislativo, el área de libre comercio creada establecería nuevas condiciones para el intercambio, ampliando las oportunidades tanto para los exportadores como para los consumidores de ambos bloques.

El acuerdo UE-Mercosur se presenta como el más ambicioso de su tipo, según publicó el medio, debido al volumen de intercambio y la magnitud de ambos mercados. Con la reducción sustancial de barreras comerciales, se espera un aumento del flujo de bienes y servicios entre las partes, así como un acceso ampliado a nuevas oportunidades en sectores como la agroindustria, la industria manufacturera, los servicios y la tecnología.

Según reportó el medio, el proceso de ratificación de este acuerdo ha tenido momentos de estancamiento, marcado por debates internos en los países del Mercosur y las preocupaciones expresadas por Estados miembros de la UE respecto a normas ambientales y la protección de la producción agrícola nacional. Los gobiernos han negociado la inclusión de cláusulas para resguardar los intereses vulnerables, especialmente en los sectores agrícolas europeos, tema crucial de cara a la aprobación definitiva por el bloque europeo.

El medio recordó que la eliminación de aranceles impactará directamente en la competitividad de las exportaciones y la reducción de precios para los consumidores finales. El tratado abarca no solo mercancías, sino también normas relativas a servicios, inversiones, compras públicas, competencia y propiedad intelectual. De concretarse los pasos pendientes y validarse en todas las instancias legislativas, el pacto alterará el panorama comercial global al consolidar una de las zonas económicas integradas de mayor escala internacional.

A lo largo de los años, según consignó el medio, diversas administraciones han intentado alcanzar un consenso sobre el texto definitivo. Disputas sobre temas ambientales, regulaciones fitosanitarias, estándares laborales y el acceso a mercados sensibles ralentizaron el avance durante varios periodos de negociación. Solo en los últimos años se logró un acercamiento suficiente para someter el texto final a consideración de los parlamentos nacionales y posteriormente de los órganos comunitarios de la UE.

El acuerdo, según recordó el medio, establece etapas de desgravación paulatina en función de los sectores económicos involucrados. Algunos productos contarán con salvaguardas específicas o plazos de adaptación más extensos, en particular, los que son considerados de relevancia estratégica o susceptibles a los cambios en las condiciones de competencia internacional.

La votación en el Senado argentino formó parte de una estrategia coordinada entre los países miembros para avanzar con la puesta en funcionamiento del tratado. La ratificación acelerada por parte de Uruguay y Argentina puso presión sobre Paraguay y Brasil, que tienen procesos legislativos en curso para alcanzar la unanimidad necesaria dentro del bloque sudamericano. Según publicó el medio, la respuesta de los socios latinoamericanos marcará el ritmo del proceso y podría influir en la voluntad política dentro de la Unión Europea para concluir el proceso de ratificación.

El medio puntualizó que la implementación del tratado no solo implica beneficios comerciales, sino también obligaciones en materia de estándares de calidad, cumplimiento de normativas ambientales y adopción de prácticas comerciales transparentes. Los Estados firmantes deberán adaptar su legislación interna para asegurar un marco normativo compatible y evitar conflictos regulatorios que dificulten el comercio.

Para la Unión Europea, el acuerdo representa la expansión de su presencia económica y política en América del Sur, además de una alternativa estratégica para el suministro de recursos y la diversificación de mercados frente a tensiones comerciales globales. De acuerdo con la fuente, los sectores empresariales de ambos lados han destacado el potencial del acuerdo para impulsar la inversión, la colaboración tecnológica y la integración de cadenas de valor entre los dos continentes.

El medio también destacó que, pese al amplio apoyo institucional en Argentina y Uruguay, en algunos sectores se mantienen protestas y demandas por ajustes en el texto, especialmente entre representantes del sector agrícola y organizaciones ambientalistas. Dichas voces exigen garantías claras para la protección del empleo, los recursos naturales y el cumplimiento de las metas de sostenibilidad pactadas en los acuerdos internacionales firmados por los países involucrados.

El futuro del tratado depende ahora de las decisiones que tomen los parlamentos restantes y de la capacidad de los gobiernos en atender las demandas sociales y económicas relacionadas con la liberalización comercial. El pacto UE-Mercosur continuará siendo objeto de escrutinio tanto en Sudamérica como en Europa en los próximos meses, mientras se completan los procedimientos legales y políticos requeridos para su entrada en vigor, según informaron varias veces los medios consultados.