
El Ministerio de Exteriores de Sudán sostuvo que no avalará ninguna iniciativa internacional para el cese de hostilidades si esta no contempla el respeto a su soberanía y la integridad territorial. Según informó Europa Press, la autoridad sudanesa difundió este posicionamiento tras conocerse un plan de Estados Unidos, respaldado por las Naciones Unidas, que propone una tregua humanitaria seguida por un alto el fuego permanente como primeros pasos para terminar el conflicto civil que comenzó en abril de 2023.
De acuerdo con Europa Press, el gobierno sudanés afirmó en un comunicado publicado en redes sociales que analiza las propuestas e ideas de países considerados amigos y socios, pero rechaza de modo categórico cualquier interferencia externa y propuestas que contradigan lo que define como intereses nacionales. La cartera reiteró que aquellas propuestas que no garanticen plenamente la soberanía, unidad e integridad territorial de Sudán, así como los derechos de la población local, no obtendrán el visto bueno ni se implementarán desde el gobierno sudanés.
Este rechazo del Ejecutivo sudanés se conoció luego de que Massad Boulos, enviado especial estadounidense para Asuntos Árabes y Africanos, exhortara a las autoridades de Sudán y a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) a aceptar una tregua humanitaria inmediata e incondicional, la cual estaría respaldada por un mecanismo puesto en marcha por Naciones Unidas. Según reportó Europa Press, Boulos declaró en redes sociales: “Mientras trabajamos con nuestros socios por una paz justa y duradera, mantenemos nuestro compromiso de exigir responsabilidades a los responsables (de la violencia) y de apoyar una transición creíble hacia un gobierno civil”.
El plan presentado por Washington y divulgado la semana pasada se estructura en cinco grandes líneas de acción. Europa Press detalló que el punto de partida es la instauración de una tregua humanitaria, seguida por la declaración de un alto el fuego permanente, con el propósito de facilitar el camino hacia un acuerdo de paz entre el Gobierno de Sudán y las RSF.
Los enfrentamientos internos en Sudán tienen su origen en profundas diferencias relacionadas con la incorporación de las Fuerzas de Apoyo Rápido al Ejército nacional. Este desencuentro tuvo como consecuencia la paralización del proceso de transición política en Sudán, abierto tras el derrocamiento en 2019 del mandatario Omar Hasán al Bashir. A este contexto se suma la crisis política agraviada por la destitución mediante una asonada militar en 2021 del entonces primer ministro Abdalá Hamdok, según recogió Europa Press.
Las tensiones sobre el control, la legitimidad y la estructura militar han derivado desde abril de 2023 en una guerra civil que enfrenta al Ejército regular y a las RSF, según publicó Europa Press. Las iniciativas internacionales, como la impulsada por Estados Unidos y apoyada por Naciones Unidas, buscan interrumpir la escalada de violencia mediante mecanismos de cese al fuego y garantías humanitarias, sin que hasta el momento hayan recibido una acogida favorable de las autoridades sudanesas, dada su postura en defensa de la autonomía nacional.
Europa Press reportó que el Ejecutivo sudanés realiza constantes llamados a la comunidad internacional a que respete sus líneas rojas en materia de soberanía y decisiones internas. Mientras tanto, el clima de inestabilidad continúa afectando la vida cotidiana de la población e impide la puesta en marcha de los procesos políticos y sociales planeados tras la caída del régimen de Al Bashir, suspendidos en gran parte ante la persistencia del conflicto armado entre el Ejército y los grupos paramilitares.
El plan elaborado desde Washington cuenta con el respaldo de organismos multilaterales que buscan mediar para una salida pacífica al conflicto, pero choca con la posición firme de las autoridades de Jartum sobre la necesidad de salvaguardar la unidad y los principios de independencia en la toma de decisiones que afectan al territorio sudanés, consignó Europa Press.