Laurence Debray, biógrafa de Juan Carlos I, ve "insólito" que se le reclame una disculpa: "¿Que se disculpe de qué?"

A juicio de Debray, la polémica sobre una eventual disculpa de Juan Carlos I carece de sentido, pues considera que el exmonarca ya ha reconocido errores y que su retiro busca fortalecer la institución y proteger la imagen de la Corona

Guardar
Imagen P4CUF63OWNBEPJETHLCY5ET7GY

La distancia personal y el aislamiento marcaron los últimos años de Juan Carlos I en Abu Dabi, según la descripción de Laurence Debray, biógrafa del monarca, quien señala el impacto emocional del exilio sobre las relaciones familiares del rey emérito, en especial con su hijo el actual rey Felipe VI y con la princesa Leonor. Con 88 años, alejado de su tierra y de su entorno cercano, Juan Carlos asume su situación en función de preservar la institución monárquica, según detalló la autora en una entrevista recogida por Europa Press.

Durante el proceso de redacción de las memorias del antiguo jefe del Estado español, Debray y Juan Carlos I dedicaron largas jornadas al relato de su vida, un trabajo que desembocó en el libro “Reconciliación”, editado primero en Francia en noviembre y posteriormente en España por Planeta. Esta obra, que suma ya seis ediciones y figura entre los títulos de mayor venta del año, contiene tanto las memorias como los recuerdos personales del rey emérito, ya que el acceso a los archivos de la Zarzuela estuvo restringido, explicó la escritora. Según publicó Europa Press, el monarca revisó personalmente los textos y sólo dio su aprobación al sentirse plenamente reconocido en el resultado.

PUBLICIDAD

Debray manifiesta que la demanda de una disculpa pública por parte de Juan Carlos I resulta incomprensible. Ante las exigencias de algunos sectores de la política y la sociedad española que solicitan cuentas al exmonarca por actuaciones pasadas, la escritora francesa responde tajante: “¿Pero disculpas para qué?". Esta reacción responde a la percepción de que el propio Juan Carlos ya ha reconocido errores y que, según palabras de Debray citadas por Europa Press, su retirada busca precisamente facilitar el margen de maniobra al actual rey y proteger la imagen de la Corona.

La autora refleja su sorpresa ante el debate existente en España sobre la idoneidad de una disculpa formal. En sus palabras, señala que en contextos comparables, como el francés, no se suele exigir a los jefes de Estado una expiación pública por errores cometidos durante su mandato. Alude a que existen problemas más acuciantes de gestión pública y plantea que no se aplica el mismo estándar a los dirigentes políticos en ejercicio. Según reportó Europa Press, Debray sostiene: “Piden al rey cosas que ni siquiera se lo aplican a ellos mismos”.

PUBLICIDAD

En los encuentros mantenidos entre Debray y Juan Carlos I, el objetivo de la obra se enfocó en ofrecer una visión global del personaje y del hombre tras la figura institucional. De acuerdo a lo recogido por Europa Press, el monarca optó por un enfoque abarcador en su libro, incluyendo tanto episodios positivos como negativos de su vida, lo cual significó abordar su infancia, el entorno familiar, su relación con Franco, el proceso de la Transición, la elaboración de la Constitución y la transmisión de la Corona. La autora recuerda que si bien el texto es honesto y personal, no pretendía centrarse en detalles de carácter privado ni en temas que asoció exclusivamente al interés de la prensa amarillista nacional. El propósito, argumentó Debray al medio, residía en dejar testimonio para las generaciones más jóvenes y para lectores internacionales, y no en una rendición de cuentas con matices políticos o locales.

El libro fue publicado inicialmente en francés, y más tarde traducido y lanzado en España y Portugal. Existe una edición en preparación para el mercado anglosajón. A juicio de Debray, asuntos relacionados con la vida íntima del monarca, como sus relaciones extramatrimoniales, no entrarían en el núcleo del testimonio histórico que se plantea en la obra, por lo que no se profundizó en esos aspectos. Según la autora, el texto se convierte en una pieza dirigida a la historia “con h mayúscula”.

Debray defiende que la decisión de Juan Carlos I de residir fuera del país responde a su voluntad de no afectar el reinado de Felipe VI y proteger la Corona, aunque esto implique un alto costo personal en términos afectivos. Relató que, a pesar de la distancia y el aislamiento, el monarca asume el sacrificio “desde el punto de vista institucional”. Según sus declaraciones recogidas por Europa Press, tanto el emérito como su entorno consideran que esta medida ha resultado favorable para evitar controversias que pudiesen impactar a la monarquía española. En esta línea, la escritora sugiere que la reina Sofía tampoco ha viajado a Emiratos Árabes Unidos para visitarlo, en parte por ese mismo compromiso con la estabilidad institucional.

Sobre la relación con miembros de su familia, Debray relata episodios de emoción y nostalgia durante las conversaciones con el exrey, especialmente al rememorar sus primeros años junto a la reina Sofía y la figura de su padre, don Juan. El antiguo monarca expresó en determinadas ocasiones cierta tristeza por no haberse destacado lo suficiente la transmisión de los derechos dinásticos en 1977 a su padre, aunque posteriormente le tributó un funeral de alto rango.

Durante la producción del libro, Debray certifica que la Casa Real no intervino en ningún momento y tampoco sabe si existió algún tipo de comunicación entre Felipe VI y el monarca emérito durante el proceso. La autora afirma que no existe intención de publicar versiones ampliadas de la obra, al subrayar que el volumen y la densidad ya son significativos. Además, menciona que, según su percepción, el interés de los lectores en biografías se está contrayendo.

Con relación a la escasa exposición pública de Juan Carlos I tras la publicación de “Reconciliación”, Debray explica, citada por Europa Press, que una presentación del libro en España habría requerido la presencia de figuras clave de la Transición o del entorno cercano del rey, algo que se desestimó al considerar que no resulta adecuado en el contexto actual.

En cuanto a la salud del exmonarca, la autora señala que mantiene un estado físico aceptable dentro de las limitaciones propias de su edad y de su movilidad reducida, aunque los médicos le han pedido moderar la frecuencia de sus viajes. Este fue el motivo principal por el que no asistió recientemente al funeral de la princesa Irene, hermana de la reina Sofía, un hecho que le produjo una profunda tristeza.

Durante los dos años que duró la preparación del libro “Reconciliación”, Debray indica que su percepción previa sobre Juan Carlos I sufrió un cambio relevante. Inicialmente, esperaba encontrar a un hombre más proclive a la manipulación política, influenciado por el largo periodo bajo el régimen de Franco y por su protagonismo en la Transición. Sin embargo, tras numerosas horas de trabajo conjunto, la escritora destaca la determinación del monarca, así como su capacidad para negociar con distintos sectores políticos y militares, su discreción y su sentido del deber. Debray testimonia la meticulosidad y el esfuerzo del antiguo jefe del Estado a lo largo del proceso de escritura, aspectos que, de acuerdo a la autora, muestran una faceta alejada de la imagen pública que a menudo se proyecta en torno a su figura.

Europa Press recoge la reflexión de Debray sobre el carácter honesto y la ausencia de corrección política en las memorias, priorizando la voz personal de Juan Carlos I y su testimonio vital sobre los hechos que marcaron su reinado. La autora concluye que el libro aspira a ofrecer una mirada directa a la trayectoria de un monarca que decidió alejarse del trono y del país, buscando priorizar la vigencia y la continuidad de la Corona española frente a las polémicas de su vida personal.