La Policía de Reino Unido inicia un nuevo registro en la Royal Lodge, antigua residencia del expríncipe Andrés

Las autoridades del Valle del Támesis inspeccionan la mansión vinculada a Andrés de Inglaterra tras su reciente arresto, mientras crecen las tensiones por la investigación sobre supuestos delitos cometidos durante su cargo como representante comercial del gobierno británico

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Horas después de que Andrés de Inglaterra saliera en libertad tras permanecer once horas bajo custodia policial, las fuerzas del Valle del Támesis pusieron en marcha un nuevo registro en la Royal Lodge, residencia ubicada en Berkshire y antigua vivienda oficial del exmiembro de la realeza. Según informó la BBC, esta revisión sucede tras la detención del propio Andrés, ocurrida el día anterior en el contexto de las investigaciones por sus presuntos vínculos con el empresario fallecido y condenado por delitos sexuales, Jeffrey Epstein. Las pesquisas se centran en supuestos delitos cometidos por Andrés durante su desempeño como representante comercial del gobierno británico, mientras aumentan las tensiones tanto dentro de la familia real como en la opinión pública del Reino Unido.

De acuerdo con la BBC, la Policía realizó una primera inspección de la mansión durante la jornada del jueves, paralelamente a un registro en Sandringham, la residencia campestre de la familia real en Norfolk. Ambos inmuebles adquirieron un papel clave en la investigación, que apunta a determinar si durante la etapa de Andrés como enviado especial de comercio se compartió información confidencial del gobierno con Epstein, además de valorar su posible relación con una trama de trata de personas.

El caso se presenta como uno de los más sensibles para la familia real en tiempos recientes. Según publicó la BBC, la detención de Andrés coincidió con su cumpleaños número 66 y tuvo lugar en la localidad de Aylsham, donde fue liberado tras once horas bajo custodia. Esta acción se produjo en un momento de creciente presión institucional, pues semanas atrás la Casa Real británica había iniciado un procedimiento oficial para retirarle el resto de títulos que conservaba.

El propio Andrés de Inglaterra anunció en octubre de 2025 que renunciaba voluntariamente a sus distinciones, incluidas la del ducado de York, con el argumento de que "las continuas acusaciones" contra su persona "distraían" la labor del monarca y el desempeño de la familia real, según recogió la BBC. Esta decisión se sumó a la expulsión previa del Royal Lodge, ubicada al oeste de Londres, vista desde la casa real como una medida "necesaria" pero que Andrés no dejó de rechazar en público, sosteniendo la negativa sobre las acusaciones en su contra.

Según consignó el medio británico, la última intervención policial ocurre en medio de un clima de fuerte controversia social, ya que no existe un precedente reciente de que un miembro tan prominente de la realeza británica haya atravesado una retención policial en el marco de una investigación de esta envergadura. Adicionalmente, la implicación en posibles delitos de trata de personas y abuso de poder agrava el impacto mediático y político del caso.

El canal también detalló que Andrés había puesto fin en 2019 a su participación en actos públicos tras el estallido de las primeras denuncias por su relación con Epstein. Desde ese momento, el exduque de York redujo su visibilidad en los eventos oficiales y las funciones representativas, en un intento por mermar el desgaste generado en la institución monárquica.

Mientras tanto, las autoridades británicas mantienen abiertas tanto las pesquisas sobre el uso indebido de su cargo oficial como la eventual complicidad en redes de trata vinculadas a Epstein. Los nuevos registros ordenados buscan hallar documentación o pruebas electrónicas que permitan aclarar los hechos señalados en las pesquisas judiciales.

La BBC añadió que el escándalo ha tenido repercusiones tanto en el ámbito de la seguridad como en la política interna del país, al poner en cuestión los controles sobre el comportamiento de los altos representantes del Estado. Aunque Andrés ha insistido en negar cualquier vinculación con los delitos investigados, las acciones legales y la respuesta institucional han marcado una nueva etapa en el trato hacia miembros de la corona que enfrentan denuncias graves.