Desarrollan un nuevo modelo que mejora la predicción de la mortalidad tras una cirugía en pacientes con cirrosis

La herramienta ‘S-RISC’, surgida de la colaboración entre hospitales españoles, ofrece una evaluación precisa del peligro vital posterior a intervenciones complejas en personas con daño hepático, mejorando la toma de decisiones y superando a modelos internacionales previos

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José Antonio Carrión, del Hospital del Mar, ha señalado que la validación independiente del nuevo modelo y su desempeño superior respecto al estándar vigente respaldan su incorporación inmediata a la clínica para la evaluación quirúrgica en personas con cirrosis. Este especialista, que coordinó el estudio presentado en el 51º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) en Madrid, destaca que los equipos médicos enfrentan dificultades particulares ante una intervención en pacientes con cirrosis debido al elevado riesgo de complicaciones y mortalidad. El desarrollo y validación del sistema ‘S-RISC’ representa un avance significativo en la predicción del peligro vital postoperatorio.

Según publicó la fuente original, un grupo multidisciplinario compuesto por hepatólogos, cirujanos, anestesistas y expertos en bioestadística de los hospitales del Mar, Clínic, Bellvitge y Parc Taulí, diseñó un modelo denominado ‘S-RISC’ (Surgical Risk Score for Patients with Cirrhosis), capaz de precisar la probabilidad de fallecimiento después de una cirugía mayor extrahepática en personas que presentan cirrosis. El modelo reemplaza al ‘VOCAL-Penn’, desarrollado en Estados Unidos, cuya eficacia disminuye en poblaciones europeas, lo que motivó la elaboración de una herramienta ajustada a las características clínicas y demográficas de los pacientes en España y otros países europeos.

El medio detalló que la investigación consideró a 1.818 pacientes con diagnóstico de cirrosis que se sometieron a cirugías complejas, dividiéndose la muestra en dos grupos: uno permitió el desarrollo del modelo y el segundo su validación independiente. En ambos grupos, la mortalidad a los 90 días posterior a la intervención fue cercana, situándose en el 10 por ciento para el primero y en el 9,4 por ciento para el segundo. Este dato permitió comparar la capacidad de predicción entre ambos contextos y evaluar la robustez del modelo ante diferentes cohortes.

De acuerdo con la información, el ‘S-RISC’ integra variables clínicas de relevancia, incluyendo la edad del paciente, el valor ASA (clasificación de riesgo anestésico), concentración de bilirrubina, INR (relacionado con la coagulación), creatinina, niveles de sodio, recuento plaquetario, presencia de ascitis, el carácter urgente de la intervención, así como la complejidad del procedimiento quirúrgico. El análisis estadístico identificó que estos factores tienen una relación independiente y directa con la probabilidad de mortalidad después de la operación en casi cien tipos diferentes de cirugía mayor fuera del hígado.

El estadístico C o AUC, que mide la capacidad de un modelo para clasificar correctamente a los pacientes según su riesgo de muerte, alcanzó un valor de 0,89 en la cohorte de diseño del modelo y de 0,84 en la cohorte de validación, cifras consideradas de alta precisión.

Tal como reportó la fuente, los autores del trabajo explican que estos valores reflejan una adecuada discriminación: el modelo, al comparar dos pacientes seleccionados de manera aleatoria, indica con una probabilidad de entre 84 y 89 por ciento cuál de ellos tiene mayor peligro de fallecimiento. En comparación con el modelo estadounidense ‘VOCAL-Penn’, el ‘S-RISC’ mostró una mejor discriminación del riesgo en esta población.

El equipo de investigación resalta que este avance facilita la identificación de personas con mayor peligro quirúrgico, lo cual resulta fundamental para la optimización de recursos hospitalarios y la toma de decisiones clínicas. El modelo también resulta de valor en situaciones donde la cirugía se realiza con urgencia o cuando la intervención presenta una elevada complejidad, así como al planificar cirugías electivas no oncológicas, en la medida en que posibilita analizar alternativas terapéuticas a la intervención quirúrgica tradicional.

La cirrosis hepática influye sobre procesos corporales claves durante una cirugía. Expertos citados por la fuente explican que el hígado produce la mayoría de los factores que permiten la coagulación. Cuando existe daño hepático, como ocurre en la cirrosis, la cantidad de estos elementos desciende, lo que incrementa la tendencia al sangrado ya sea durante el procedimiento quirúrgico o posteriormente. Estas circunstancias elevan el riesgo de hemorragia, la necesidad de transfusiones o incluso reoperaciones. A ello se suman otras complicaciones asociadas: alteraciones en la inmunidad, que aumentan el peligro de infecciones graves; respuestas inadecuadas a los antibióticos; desarrollo de infecciones sistémicas más fácilmente; problemas adicionales derivados de la hipertensión portal y la existencia de ascitis, que dificultan las intervenciones quirúrgicas abdominales.

El estudio reveló que la presencia de ascitis, por sí sola, duplicó el indicador de mortalidad tras una operación. Además, una cantidad considerable de los pacientes presentaba hiponatremia (descenso en los niveles de sodio) e insuficiencia renal, factores reconocidos por afectar la supervivencia postquirúrgica.

Por su parte, según consignó la fuente, los impulsores del modelo estiman que el ‘S-RISC’ podría convertirse en la referencia nacional para este tipo de casos, dada su precisión y adaptación a la población local. Consideran que representa una herramienta valiosa para la práctica sanitaria cotidiana, ya que permite acordar el abordaje de cada persona mediante un consenso multidisciplinario y ayuda a los propios pacientes a comprender mejor su situación y los riesgos inherentes a una intervención. Para el personal sanitario, el sistema proporciona datos objetivos que sustentan las deliberaciones en torno a cirugías de riesgo elevado.

El medio también apuntó que el modelo se encuentra entre las comunicaciones que aspiran al premio a la Mejor Comunicación Oral del congreso. Su aplicación práctica no solo se limita a la predicción del desenlace, sino que repercute en la planificación global de la asistencia médica a un grupo de pacientes que, según las cifras y el análisis presentado, enfrenta una mortalidad postoperatoria significativamente mayor que la población general sometida a procedimientos similares.

La superioridad del modelo ‘S-RISC’ sobre el precedente internacional y la demostrada validez a través de distintas cohortes refuerzan su utilidad inmediata, concluyeron sus responsables en declaraciones a la fuente.