Anthony Chen encandila a la Berlinale con un filme sobre la belleza de la vida ordinaria

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Alicia García de Francisco

Berlín, 16 feb (EFE).- Buscar la poesía y la belleza en la vida ordinaria. Eso es lo ha hecho el singapurense Anthony Chen con su película 'We Are All Strangers', que compite por el Oso de Oro de Berlín y que encandiló al festival con la sencillez y la humanidad de su historia.

Un filme que cierra un trilogía sobre el crecimiento de un niño, que tenía 11 años en 'Retratos de familia. Illo Illo' (2013) -Cámara de Oro a mejor ópera prima en Cannes-, 16 en 'Wet Season' (2019) y que llega a los 21 en 'We Are All Strangers'.

En este filme la historia es la de dos parejas. Por un lado la de un joven que no ha estudiado y está recién salido del servicio militar, con su novia, una chica de buena familia que aspira a entrar en una universidad estadounidense. Y la del padre del chico, un cocinero en un café callejero, con una de las camareras.

"Quería ofrecer algo actual, contemporáneo, no dirigirme a un solo público, en realidad es la historia de un joven que trata de buscar su lugar en el mundo", y sobre la vida en Singapur, explicó el director este lunes en una rueda de prensa.

Porque Singapur tiene un gran protagonismo en el filme, pero no el del éxito económico que se conoce en todo el mundo, si no el Singapur más sencillo.

"Mi relación con Singapur es de amor-odio, es como un matrimonio, cuando amas a alguien tanto, sientes pasión, a veces discutes con la persona que amas, a veces estás decepcionado, otras enfadado, pero el amor siempre está ahí", señaló Chen.

Y espera que cuando el espectador vea la película sienta lo que él siente, su "verdadero amor" por su pueblo y su país. "Creo que todos tenemos una relación compleja con nuestro lugar de origen", reflexionó el cineasta, que en el filme ha querido dar la misma importancia a los personajes que al espacio en que se mueven.

"Cada vez que hago más películas, más estoy convencido de que los lugares, los espacios, tienen emociones", agregó.

Eso se puede ver en una preciosa y sencilla escena en un autobús, que fue "muy compleja de rodar porque se grabó en condiciones reales". Es la primera cita de la pareja adulta del filme, que ni siquiera se sientan juntos al principio, y que cubren el largo recorrido de esa línea sin apenas hablarse. Un trayecto que surca gran parte del territorio de la ciudad.

"El desafío de todo era cómo hacer bella una vida ordinaria, eso es lo que dirigía todas nuestras decisiones. Quería mostrar gente normal que disfrutara de citas románticas y del amor de una forma sencilla", explicó.

Para construir la historia, y como es habitual en su cine, mezcla actores profesionales con otros sin experiencia.

En este caso utilizó a dos intérpretes que conoce bien. Yeo Yann Yann, que es la camarera, y que actuó en su filme 'Wet Season' y a Koh Jia Ler, que dio vida al niño de 'Retratos de familia. Illo Illo'.

"Cuando tenía 11 años era diferente, dormía durante todo el rodaje, él (Chen) me despertaba, me contaba lo que había que hacer y yo lo interpretaba de forma muy natural. Para este filme creo que me he construido como actor", señaló Hoh Jia Ler, que añadió sonriente: "este filme ha sido agotador, pero creo que lo hemos hecho bien".

Para Yeo Yann Yann, lo más destacable de esta segunda colaboración con Chen fue el proceso de ensayos, que les permitió encarar el rodaje como si fueran una verdadera familia.

"No sé si estaba planificado, pero la oficina de la producción estaba en una casa, el director incluso vivía allí. Así que tratábamos de comer todos juntos y preparábamos la comida como si fuéramos una familia", recordó.

Era importante lograr esa relación veraz para mostrar la humanidad de los personajes en un mundo dominado por la tecnología como el actual.

"Todo el mundo preocupado por la IA (Inteligencia artificial), pero yo no lo estoy (...) Si haces filmes con tu sello personal, sobre la forma en la que ves el mundo, la forma en la que hueles el mundo, eso no puedes reemplazarlo" con tecnología. EFE

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