Irene Rosales se planta tras coincidir con Kiko Rivera y Lola: "No voy a entrar en estas tonterías ni en esta guerra"

Irene Rosales evita responder a las provocaciones recientes de Kiko Rivera tras coincidir en un local con él y con Lola, rechaza alimentar la polémica y reitera que no está dispuesta a participar en disputas públicas

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Pese a la reciente coincidencia en un local con Kiko Rivera y su pareja, Lola, Irene Rosales desestimó cualquier posibilidad de alimentar nuevas disputas públicas y reiteró su postura de mantenerse alejada de la polémica, según informó el medio. La sevillana, exmujer del DJ, dejó claro que no está dispuesta a participar en confrontaciones, incluso tras ser abordada al abandonar la misma cafetería donde Rivera y Lola estuvieron presentes minutos antes. Al ser preguntada por el supuesto encuentro, Rosales restó importancia a la situación y afirmó: “No me he encontrado con ellos”.

De acuerdo con lo publicado, este nuevo episodio se produjo en un momento especialmente expuesto para ambos, en el contexto de lo que algunos observadores han denominado una “guerra” de indirectas a través de las redes sociales, marcada por menciones a “Twingos” y “Ferraris”. El medio detalló que, tras el último comentario de Kiko Rivera en el que repite que “él siempre será Ferrari”, Irene Rosales contestó por medios digitales haciendo referencia a su actual pareja: “Mi Guillermo está muy contento con su Twingo”, aludiendo a la satisfacción de su novio y subrayando que ella también “está muy bien”. No obstante, lejos de prolongar la polémica ni ofrecer declaraciones sensacionalistas sobre su exmarido o la situación, Rosales se mostró categórica: “De verdad que no voy a entrar en estas tonterías, ni en esta guerra ni nada. Disculpadme”, recogió el medio.

Según consignó la plataforma de noticias, en las últimas semanas las interacciones públicas entre Rivera y Rosales han ganado atención mediática por el tono irónico de los comentarios y la mención recurrente de conceptos contrarios como “Twingo” y “Ferrari”, interpretados como referencias veladas al pasado sentimental de la pareja y las diferencias entre la nueva relación de Rosales y su anterior vínculo con el DJ.

El medio detalló que Irene Rosales optó por abandonar el establecimiento rápidamente, subrayando su determinación de evitar un posible momento incómodo o de confrontación con su expareja y la nueva pareja de este. Frente a la insistencia de los reporteros presentes sobre la posible incomodidad del encuentro, la sevillana mantuvo su postura distante, negándose a convertir la situación en un enfrentamiento mediático.

Esta actitud de Rosales contrasta con la tendencia reciente de Kiko Rivera, quien continúa alimentando la narrativa de la comparación entre diferentes etapas de su vida a través de las redes sociales. No obstante, la respuesta de Irene, tanto en el plano digital como ante los medios, se enfoca en marcar límites y rechazar la prolongación de cualquier disputa, tal como recogió la prensa en sus coberturas.

Según subrayaron diversas publicaciones, Rosales evita discutir públicamente sobre su relación pasada, priorizando su estabilidad actual y su deseo de desvincularse del ruido mediático asociado a su expareja. El intercambio de frases simbólicas como “Ferrari” y “Twingo” se ha mantenido en redes sociales, pero hasta el momento, Irene sigue firme en su intención de no generar reacciones adicionales o alimentar la controversia desde el plano personal.

El medio explicó que la distancia entre ambos queda evidenciada no solo en los mensajes públicos, sino en la elección de Irene de desligarse de potenciales focos de conflicto. Con su última aparición tras coincidir en el local con Rivera y Lola, la sevillana consolidó su mensaje de indiferencia respecto a las provocaciones y las insinuaciones que circulan en plataformas digitales y espacios de prensa del corazón.

En líneas generales, la cobertura periodística indica que Rosales persiste en mantener la discreción y la reserva sobre los aspectos personales vinculados a Kiko Rivera y a su vida privada, reafirmando su interés en centrarse en su presente y evitar temas que puedan ser utilizados mediáticamente para seguir generando contenido polémico.