
La atención sobre la ausencia total de obras de Vilhelm Hammershoi en colecciones españolas ha sido destacada en la actual exposición retrospectiva que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid dedica a este pintor danés, según consignó el medio que dio a conocer la noticia. El museo abrió sus puertas a una muestra que explora la producción artística de Hammershoi, quien durante su vida creó cerca de 400 óleos y cuya obra nunca había formado parte de entidades ni de colecciones privadas en España.
De acuerdo con la información revelada por el Thyssen, la exposición titulada “Hammershoi. El ojo que escucha” reúne más de setenta trabajos realizados a lo largo de los 51 años de vida del artista. La muestra, inaugurada el 17 de febrero, permanecerá en el museo hasta el mes de junio, ofreciendo por primera vez en el país un recorrido amplio por la trayectoria de uno de los más reconocidos pintores nórdicos del cambio de siglo. La retrospectiva no sigue un orden cronológico habitual, sino que organiza las piezas en torno a los distintos intereses temáticos y técnicas que recorrieron su carrera pictórica.
Guillermo Solana, director artístico de la pinacoteca, subrayó que en el momento de mayor actividad, Hammershoi no fue ni un “incomprendido” ni un “marginado”, ya que durante los años 1900 recibió un importante reconocimiento internacional. No obstante, tras esa etapa de fama, la figura del pintor cayó en el olvido durante varias décadas. No fue hasta los años 80 del siglo pasado cuando comenzó un renovado interés por su obra, con una serie de exposiciones que contribuyeron a devolverlo al foco del público y de la crítica. Según reportó el Thyssen, la exposición actual pretende profundizar y ampliar ese proceso de recuperación, haciéndolo accesible para el público español, que hasta ahora apenas había tenido contacto con su legado.
Clara Marcellán, comisaria de la muestra, indicó que Hammershoi se distinguía por una paleta de colores muy restringida, dominada por negros, blancos y tonos ocres. Desde muy pronto estableció un estilo que apostaba por las líneas limpias y la simplificación de elementos, centrando su atención en la luz y el color como medios para lograr “armoniza[r]” la composición. El medio citó la explicación de Marcellán sobre cómo el artista insistió en lo esencial como parte de su lenguaje pictórico, mientras evitaba los adornos o las complicaciones técnicas superfluas.
La exposición incluye además 19 obras producidas por otros artistas contemporáneos de Hammershoi. Este recurso busca contextualizar el trabajo del pintor danés dentro de las corrientes artísticas de su tiempo y facilitar una comprensión más amplia de su aportación. El medio detalló que los visitantes podrán percibir los diálogos que se establecen entre las piezas de Hammershoi y las de sus colegas, lo que permite una lectura más matizada de las influencias y derivaciones de su pintura.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza subrayó la importancia particular de esta retrospectiva al ser la primera de tal magnitud en territorio español, dada la falta de obras de Hammershoi en colecciones públicas o privadas nacionales. La muestra reemplaza la falta de piezas permanentemente accesibles en el país por una selección representativa y diversa de su producción, que recorre los géneros y etapas fundamentales de su vida artística.
Según precisó Marcellán, uno de los temas más frecuentes en los cuadros expuestos es la presencia de la esposa del pintor, Ida Ilsted, una figura clave en la vida y el proceso creativo de Hammershoi. El papel que ella desempeñó se convierte en un hilo conductor dentro de la muestra, al igual que las escenas de interiores domésticos, que se reiteran en muchas obras. El interés por la arquitectura y el paisaje, así como la tendencia a explorar los paralelismos entre estos y las escenas domésticas, también aparece reflejado en varias de las pinturas seleccionadas.
El subtítulo de la exposición, “el ojo que escucha”, refiere, según explicó el propio Thyssen, a la relación metafórica entre la pintura y el silencio, así como la calma aparente que transmiten los trabajos de Hammershoi. El interés del pintor por la música y su traslación a los aspectos sensoriales de su técnica pictórica constituye otro de los ejes discursivos de la muestra.
El recorrido expositivo culmina con los últimos años de la vida de Hammershoi. Hacia 1908, después de abandonar su conocido apartamento en Strandgade 30, en Copenhague, el artista retomó la investigación del cuerpo humano con grandes lienzos de desnudos, según recuerda el Thyssen. Luego, en 1911, interrumpió un periodo de casi tres lustros sin ningún autorretrato, realizándose a sí mismo con pincel en mano y su mirada dirigida al espectador, como cierre de su desarrollo artístico.
La información difundida por el museo recordó que en 2007 se organizó una muestra dedicada a Hammershoi en el territorio español, aunque de menor calado y sin el alcance de la actual retrospectiva. Desde la década de 1980, varias exposiciones internacionales dentro y fuera de Dinamarca han permitido redescubrir el aporte de Hammershoi al arte europeo, consolidando su figura entre los grandes nombres de la pintura nórdica. El Thyssen remarcó que la exposición madrileña se trasladará a la Kunsthaus Zürich una vez concluida su estadía en España, prolongando con ello el proceso de recuperación y difusión de su legado para nuevos públicos europeos.