
Durante la suspensión temporal del tráfico aéreo en El Paso, Texas, instancias estadounidenses consideraron inicialmente mantener el cierre hasta el 20 de febrero, aunque la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) reabrió el espacio aéreo después de determinar que no se presentaba ninguna amenaza para los vuelos civiles. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se refirió a este episodio y descartó cualquier vínculo entre el cierre del espacio aéreo y la supuesta actividad de drones operados por cárteles mexicanos. Sheinbaum, durante su conferencia matutina, negó que existan pruebas o indicios de movimientos ilícitos con drones en la zona fronteriza, según publicó la prensa estadounidense citando fuentes vinculadas a la administración del expresidente Donald Trump.
De acuerdo con lo reportado por diversos medios, Sheinbaum reiteró frente a periodistas que las autoridades mexicanas no han recibido información sobre uso de drones en la frontera por parte de grupos criminales y enfatizó que esa versión carece de fundamento. Según detalló la jefa del Ejecutivo mexicano, “no hay ninguna información de uso de drones en la frontera”, refiriéndose tanto a datos en poder de agencias estadounidenses como de las fuerzas de seguridad mexicanas.
El medio consignó que Sheinbaum instó a los organismos estadounidenses, especialmente a la FAA y otras dependencias, a compartir de inmediato cualquier elemento que pudiera indicar riesgos para la seguridad en los límites territoriales entre ambos países. Según transmitió la mandataria, “si tienen alguna información, la FAA o cualquier área del Gobierno de Estados Unidos, pues pueden preguntarle al Gobierno de México”. Con este mensaje, la presidenta llamó a sostener una línea de intercambio permanente entre autoridades mexicanas y estadounidenses para evitar malentendidos y fortalecer la seguridad mutua.
El episodio se originó tras publicarse en medios estadounidenses que agencias de seguridad y defensa de ese país manejaban la hipótesis de que organizaciones criminales mexicanas podrían estar detrás de operaciones con drones cerca de la frontera con Texas. Las versiones, según detalló la prensa estadounidense, surgieron de fuentes supuestamente asociadas a la administración Trump y se difundieron en las últimas horas, generando inquietud en sectores de la aviación y en autoridades federales. Sheinbaum, durante su intervención, cuestionó la validez de tales reportes y recalcó la necesidad de actuar exclusivamente con base en datos corroborados.
La reapertura del espacio aéreo se produjo cuando la FAA determinó que no existía ya ningún peligro para el tráfico de aeronaves, diluyendo así las especulaciones sobre una amenaza real originada desde territorio mexicano. Según informaron fuentes oficiales citadas por la prensa estadounidense, el levantamiento de la suspensión ocurrió unas horas después del cierre inicial, ante la ausencia de indicios de actividad ilícita que pudiera poner en riesgo la navegación aérea.
El gobierno mexicano mantiene la postura de exigir transparencia y colaboración con las agencias norteamericanas respecto a cualquier eventualidad que pueda afectar la interacción fronteriza. Según lo señaló Sheinbaum, México continuará dispuesto a recibir información y atender posibles amenazas, siempre que estas se encuentren respaldadas por pruebas fehacientes y compartidas a través de los cauces institucionales adecuados.
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