
Rumanía encabeza la lista de países beneficiados con los fondos del instrumento SAFE al recibir una asignación máxima de 16.680 millones de euros para la compra conjunta de equipamiento de defensa, superando ampliamente al resto de los Estados miembros en esta primera ronda de financiación, según informó Europa Press. La decisión, tomada por los Veintisiete, marca el inicio operativo del mecanismo financiero SAFE, aprobado por la Unión Europea en mayo de 2025, y contempla el reparto de préstamos entre ocho países, entre ellos España. Dentro de este grupo, la suma más relevante la recibe Rumanía, seguida por Bélgica, que dispondrá de 8.340 millones, y Portugal, que contará con 5.841 millones de euros. El Consejo de la Unión Europea prevé que los primeros desembolsos se realicen a partir de marzo, con el objetivo de fortalecer de inmediato las capacidades estratégicas prioritarias de la defensa europea.
De acuerdo con Europa Press, esta primera fase incluye también a Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca y España, que recibirá una cantidad máxima de 1.000 millones de euros. El reparto coloca a España en una posición intermedia-baja dentro de esta ola, ya que solo supera la asignación concedida a Dinamarca, que obtendrá 46,7 millones de euros, quedando por debajo de Croacia (1.700 millones) y Chipre (1.181 millones). Bulgaria, por su parte, figura con 3.261 millones. Este primer paquete de préstamos constituye el paso inaugural del despliegue operativo del SAFE, que puede movilizar hasta 150.000 millones de euros en créditos para todos los Estados miembro.
Europa Press detalló que SAFE forma parte del paquete europeo de defensa conocido como 'ReArm Europe', diseñado para impulsar inversiones estratégicas en el sector mediante préstamos a largo plazo. El propósito principal del instrumento radica en fortalecer las capacidades productivas de la industria europea de defensa, garantizar el suministro de equipos militares y responder a las carencias identificadas en el contexto de una presión creciente sobre la seguridad en el continente.
La iniciativa persigue agilizar la compra conjunta de material militar, cubriendo necesidades consideradas prioritarias por Bruselas. El 15 de enero, la Comisión Europea aprobó el plan español para movilizar hasta 1.000 millones de euros para adquisiciones conjuntas, y la formalización del acuerdo por el Consejo activa el acceso efectivo a los préstamos previstos en SAFE.
El medio Europa Press consignó que, en paralelo a la activación de este bloque inicial, el Consejo aprobó una segunda fase que será validada formalmente el próximo 17 de febrero. En este nuevo bloque participarán Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia y Finlandia, quedando España al margen de esta tanda de asignaciones. En la segunda ola destacan Polonia, con una asignación de hasta 43.734 millones de euros, e Italia, con 14.900 millones, aportando un volumen significativo al total de fondos movilizados durante las primeras semanas de la aplicación del mecanismo SAFE.
Dentro del marco del mismo Consejo, se autorizó la firma de un acuerdo bilateral con Canadá que abre la puerta a la integración de empresas y productos canadienses en las adquisiciones conjuntas gestionadas bajo SAFE. Así lo reportó Europa Press, señalando que Canadá se convierte en el primer país no integrante de la Unión Europea que accede a este instrumento. La aplicación provisional del acuerdo bilateral con Canadá dependerá de la ratificación posterior por parte del Parlamento Europeo.
Según se estipula en los planes avanzados por la Comisión Europea y recogidos por Europa Press, el mecanismo SAFE permite a los Estados miembro acceder a préstamos en condiciones ventajosas, articulando una estrategia común orientada a potenciar la autonomía y la preparación militar en el continente. Se plantea una movilización de recursos que podría alcanzar los 150.000 millones de euros en créditos, con desembolsos iniciales programados a corto plazo para responder a las necesidades urgentes de la seguridad europea.
Europa Press subraya que el impulso de este instrumento persigue no solo cubrir deficiencias en el suministro y la producción de material defensivo, sino también apostar por la figura de la adquisición conjunta como herramienta para optimizar recursos, reducir costes y promover la integración industrial de defensa a escala europea. La entrada de Canadá en el programa añade una dimensión internacional al mecanismo y supone un avance en la cooperación transatlántica en materia de defensa.
Con la puesta en marcha de SAFE, la Unión Europea activa un nuevo instrumento financiero que, de acuerdo con el planteamiento de las instituciones comunitarias y la cobertura de Europa Press, se presenta como un mecanismo clave para enfrentar los desafíos actuales en materia de seguridad y para articular una respuesta coordinada ante escenarios que exigen capacidades técnicas y estratégicas reforzadas a nivel continental.
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