La inflación de la OCDE se moderó en diciembre al 3,7%, pero el coste de la vida es un 36% mayor que en 2019

El encarecimiento generalizado de productos básicos persiste pese a la desaceleración registrada en diciembre, según el organismo internacional, con diferencias notables en el comportamiento de precios entre regiones y países según los datos difundidos este miércoles

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El 36% de incremento acumulado en el coste de vida respecto a diciembre de 2019 ha marcado el poder adquisitivo de los hogares en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta diferencia, reportada por la propia OCDE y difundida este miércoles, pone de manifiesto que, aunque la inflación interanual se situó en diciembre de 2023 en el 3,7%, los productos y servicios esenciales son notablemente más caros que antes de la pandemia de la covid-19.

Según informó la OCDE, la medición de inflación del pasado diciembre fue una décima inferior al dato registrado en noviembre, lo que apunta a una tendencia de moderación tras picos significativos registrados durante la crisis pospandémica y los sucesivos episodios inflacionarios globales. No obstante, el organismo internacional señaló que la escalada de precios sigue afectando de modo sustancial a los bienes de consumo básico. El costo de los alimentos, por ejemplo, aumentó en diciembre un 3,9% interanual, manteniendo el mismo ritmo del mes anterior. En cuanto a la energía, la OCDE calculó que los precios se incrementaron en un 1,6%, lo cual representa un descenso de un punto y siete décimas respecto al nivel de noviembre.

El recorte de la inflación subyacente —que no contempla la evolución de los precios de la energía ni de los alimentos, sectores tradicionalmente más volátiles— se ubicó levemente más bajo. Según detalló la OCDE, este indicador alcanzó el 3,8% en diciembre, también con una baja de una décima frente al mes previo.

El comportamiento de la inflación mostró diferencias relevantes entre países y regiones. De acuerdo con los datos difundidos por la OCDE, entre los Estados miembro para los que existen estadísticas disponibles, la inflación aumentó en nueve naciones, descendió en trece y permaneció estable o prácticamente estable en otras dieciséis. Esta variedad refleja el impacto diferenciado de las políticas monetarias, las condiciones del mercado laboral y la evolución de los precios internacionales, según publicó el organismo.

Para la eurozona, el dato de diciembre situó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el 1,9%, confirmando una reducción en comparación con los meses previos. Por su parte, la media observada en el G7 —grupo formado por las economías más avanzadas— se moderó una décima y se colocó en el 2,4%. La OCDE remarcó que estas tendencias reflejan un menor dinamismo inflacionario tanto en economías europeas como en otras grandes regiones desarrolladas.

En comparación, los países del G20 que no forman parte de la OCDE evidenciaron trayectorias diversas. Según consignó la OCDE, Brasil registró una reducción de la inflación durante tres meses consecutivos; India, Indonesia y Arabia Saudí, en contraste, experimentaron aumentos en sus tasas interanuales de precios. En Argentina, China y Sudáfrica, los precios permanecieron mayormente estables durante el mismo periodo.

Dentro de los análisis publicados por la OCDE, la percepción de encarecimiento sostenido responde no solo a la progresión mensual o anual de los precios, sino también al efecto acumulado de los últimos años. La comparación con diciembre de 2019 refleja que, pese a los signos de desaceleración recientes, los hábitos de consumo y el acceso real a productos básicos continúan viéndose afectados en buena parte de los hogares de las economías avanzadas y emergentes monitorizadas por el organismo.

La información vertida por la OCDE destaca que, aunque la inflación parece controlarse poco a poco en las principales economías, la recuperación del poder adquisitivo perdido por la escalada de precios desde el inicio de la pandemia dista de completarse. El seguimiento a los componentes energéticos y alimentarios muestra una tendencia a la baja en la variación, pero la distancia con el nivel de precios previo a la crisis sanitaria persiste como un desafío para la estabilidad económica de familias y empresas en el ámbito internacional.

A partir de estos datos, la OCDE observa cómo la inflación interanual, la subyacente, y los sectores de alimentación y energía continúan evolucionando de manera desigual según los países, incidiendo en las políticas económicas y en la respuesta de los bancos centrales. El organismo internacional reiteró en su análisis la importancia de monitorear la situación de manera sistemática, considerando la persistencia de un nivel de vida elevado en comparación con la etapa anterior a la pandemia.