
El Movimiento de Resistencia Islámica elevó un llamado a la unidad de las fuerzas palestinas para formular un programa común de oposición a las nuevas políticas israelíes en Cisjordania, acompañando su petición con un exhorto a la juventud local para reforzar la confrontación con los asentamientos y las fuerzas israelíes. Con este pronunciamiento, Hamás respondió a la reciente aprobación por parte del Gabinete de Seguridad israelí de reformas administrativas que otorgan mayores facultades para autorizar la construcción de asentamientos judíos, confiscar tierras y ejercer control sobre lugares considerados sagrados para distintas comunidades en la región. Según informó Europa Press, Hamás consideró estas acciones como una consolidación de lo que definió como un plan integral de anexión y acusó al gobierno israelí de adoptar políticas de exterminio y limpieza étnica.
La postura de Hamás, divulgada a través de un comunicado oficial citado por Europa Press, rechazó de manera categórica las medidas aprobadas en Israel, señalando que la apertura de registros inmobiliarios en favor de colonos y los supuestos intentos de disminuir el poder de los municipios palestinos —en particular el de Hebrón— representarían un "robo de tierras". El grupo argumentó que esas decisiones vulnerarían los derechos históricos de la población palestina y comprometerían las capacidades de las instituciones nacionales palestinas para proteger sus patrimonios y gestionar la vida local, especialmente en zonas como la de Hebrón, ubicada entre Jerusalén y el límite sur de Cisjordania.
De acuerdo con Europa Press, la disposición del Gabinete de Seguridad fue anunciada públicamente por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, junto con el titular de Defensa, Israel Katz, quienes defendieron la derogación de la legislación jordana aplicable a estos territorios. En un comunicado conjunto, expusieron que la intención del gobierno israelí es “facilitar el desarrollo acelerado del asentamiento” y, en palabras de Smotrich, “normalizar la vida en la ribera occidental” al mismo tiempo que se busca “seguir matando la idea de un estado palestino”. Este planteamiento ha generado rechazo tanto en organismos palestinos como en actores internacionales que siguen de cerca la evolución del conflicto en la región.
Europa Press detalló que la reforma implica ampliar las atribuciones de seguridad en las áreas A y B de Cisjordania, zonas que los Acuerdos de Oslo asignaban al control civil palestino (A) y a un régimen mixto (B). Estos cambios afectan la administración del agua, el control sobre daños en sitios arqueológicos, la gestión de perjuicios ambientales y la contaminación, así como el manejo y el funcionamiento de lugares religiosos disputados, como la Tumba de los Patriarcas, en Hebrón, y la Tumba de Raquel, en Belén, ambos de relevancia histórica y espiritual para las comunidades judía, musulmana y cristiana.
En su pronunciamiento, Hamás también responsabilizó a otras instancias internacionales y regionales. El grupo instó a los países árabes e islámicos a que asuman lo que consideran una responsabilidad histórica frente a los planes israelíes de anexar mayor territorio en Cisjordania; en el mismo sentido, sugirió que estas naciones rupturen sus relaciones diplomáticas con Israel. Según reportó Europa Press, el grupo solicitó a Naciones Unidas y a la comunidad internacional ejercer “una presión real y efectiva” sobre el gobierno israelí, con el fin de frenar lo que identifica como violaciones constantes y garantizar la rendición de cuentas “por sus continuos crímenes contra la humanidad”.
La Autoridad Palestina también expresó su rechazo a la propuesta israelí, de acuerdo con la información de Europa Press, puesto que la ampliación de competencias en temas de seguridad abre la puerta a mayores intervenciones israelíes en áreas que debían permanecer bajo control palestino según los acuerdos previos. Hamás afirmó: “Nuestro pueblo palestino no aceptará estas políticas de ocupación, se mantendrá firme en sus derechos históricos y no renunciará a la resistencia”, destacando el carácter no negociable de sus reclamaciones sobre la tierra y la autodeterminación.
El grupo denunció además intentos de Israel de debilitar a los municipios y estructuras de organización social palestinas, especialmente a través de acciones dirigidas al municipio de Hebrón. Según Europa Press, Hamás advirtió contra lo que considera un proceso de “judaización” y desplazamiento forzoso producto de la apropiación de propiedades y del control extendido sobre enclaves religiosos. Estas apreciaciones fueron acompañadas por una convocatoria a la juventud de Cisjordania y Jerusalén a intensificar la resistencia a través de todos los medios disponibles, acción orientada a contrarrestar los proyectos israelíes de anexión y modificación de la presencia palestina en el territorio.
Por último, Europa Press consignó que el comunicado de Hamás se refirió al “gabinete de ocupación sionista” como responsable directo de las decisiones, subrayando que las nuevas normativas contribuyen a profundizar el conflicto y a poner en riesgo la seguridad y los derechos de la población palestina. La organización mantuvo su demanda de que la comunidad internacional incremente la presión para poner fin a las políticas israelíes en los territorios ocupados y reiteró su acusación de que las recientes reformas forman parte de una estrategia amplia de dominación territorial y desplazamiento poblacional.
Últimas Noticias
El precio del petróleo sube hasta los 115 dólares, con las Bolsas europeas apuntando a caídas en la apertura

Al Shara inicia este lunes una gira europea a Alemania y Reino Unido
El oficialismo taiwanés pide "claridad" a la líder de la oposición sobre su viaje a China
Consumo avisa a 13 fondos e inmobiliarias de que han de aceptar prorrogar alquileres en sus 100.000 viviendas
El ministerio liderado por Pablo Bustinduy ha exigido a grandes empresas del sector residencial aplicar la extensión legal de contratos, una medida que busca proteger a arrendatarios con vivienda habitual ante el nuevo decreto aprobado por el Gobierno

La izquierda encara otra semana de tensión para esclarecer en Andalucía si habrá división o intento de unidad
