Liberan en Getxo (Bizkaia) a tres jóvenes que ejercían la prostitución en condiciones "abusivas"

Tres personas jóvenes de origen latinoamericano, víctimas de explotación sexual y sometidas a vigilancia y encierro en un pequeño cuarto, recibieron asistencia tras un operativo policial que derivó en el arresto de dos responsables por delitos conexos

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Las jóvenes afectadas permanecían recluidas en un cuarto de apenas 3,5 metros cuadrados en Getxo, sin acceso a libertad de movimiento y bajo una estricta vigilancia que incluía la presencia física constante de una de las responsables y la instalación de una cámara dotada de imagen y sonido en el interior de la vivienda. Según informó el Departamento vasco de Seguridad, este escenario de encierro y control resultó en el rescate y asistencia de las tres víctimas tras una operación realizada el viernes por la Ertzaintza y la Policía Local de Getxo.

El operativo dirigido por la Ertzain-etxea de Getxo, y en el que también participaron la Jefatura de Coordinación de Ciberseguridad y la Unidad Canina de la Ertzaintza, permitió poner fin a la explotación a la que se veían sometidas las jóvenes, todas de origen latinoamericano y en situación de vulnerabilidad extrema. El caso se remonta a septiembre del año anterior, cuando la Ertzaintza inició una investigación sobre las posibles condiciones abusivas en las que se ejercía la prostitución en esta localidad de Bizkaia, detalló el medio.

De acuerdo con lo consignado por el Departamento vasco de Seguridad, el dispositivo policial culminó con la detención de dos mujeres, de 36 y 27 años, a quienes se les imputa la comisión de delitos relacionados con la prostitución coactiva, el tráfico de drogas y la venta no autorizada de fármacos. Las jóvenes liberadas estaban obligadas a entregar la mitad de los ingresos generados por cada encuentro sexual a las ahora detenidas, quienes también dictaban que solo podían salir del domicilio en un límite de dos horas diarias y debían permanecer siempre a disposición ante la llegada de clientes.

Tanto la Ertzaintza como la policía local confirmaron que, durante la operación, las víctimas recibieron cobertura asistencial inmediata tras ser rescatadas de las condiciones en las que vivían. Las detenidas mantenían sobre las jóvenes no solo una supervisión presencial, sino también tecnológica, reforzando así el aislamiento y el control permanente sobre sus movimientos, según detalló el Departamento vasco de Seguridad.

La investigación reveló además que las arrestadas ofrecían, de manera paralela, la venta de drogas y medicamentos destinados a combatir la disfunción eréctil entre los hombres que recurrían a los servicios sexuales gestionados en el mismo inmueble. Este aspecto expandió la implicación delictiva de las acusadas, quienes se enfrentan a posibles cargos por adquisición y distribución ilegal de este tipo de sustancias.

Las autoridades trasladaron a las dos mujeres ante la justicia el sábado, tras su arresto. El procedimiento judicial se desarrolla en paralelo a la atención a las víctimas, quienes fueron identificadas y asistidas por los servicios de protección social correspondientes. Según publicó el Departamento vasco de Seguridad, el operativo supone la desarticulación de una red local que combinaba la explotación sexual, el tráfico de drogas y la venta ilícita de fármacos bajo un régimen de restricción y vigilancia continuas.

El proceso investigativo, que se desplegó durante varios meses, empleó recursos especializados de ciberseguridad y unidades caninas con el objetivo de recopilar pruebas que confirmaran tanto la situación de las víctimas como la implicación de las detenidas en las distintas actividades criminales. El Departamento vasco de Seguridad destacó la colaboración entre ambos cuerpos policiales y la utilización de herramientas tecnológicas para la verificación de los hechos documentados.

La denuncia se alineó con el enfoque de la Ertzaintza en la identificación de contextos de vulnerabilidad dentro del ejercicio de la prostitución, especialmente cuando implica a personas extranjeras sin redes de apoyo. La investigación constató que las condiciones a las que estaban sometidas las jóvenes vulneraban derechos fundamentales y estaban sustentadas en un sistema de coerción tanto física como psicológica por parte de las captoras.

Las actuaciones realizadas pusieron de manifiesto la existencia en la localidad de Getxo de un modelo de explotación múltiple, en el que la limitación de la libertad, la vigilancia constante y la imposición de límites estrictos a la autonomía personal se combinaban con beneficios económicos obtenidos a través de la prostitución y la venta de estupefacientes y fármacos no autorizados. Toda la información fue facilitada y confirmada por el Departamento vasco de Seguridad.