El BCE discutió sobre el euro fuerte, aunque considera su impacto incluido en las perspectivas actuales

Christine Lagarde afirmó que la reciente fortaleza de la moneda europea ya está considerada en las previsiones del organismo, enfatizando la importancia del entorno económico global y asegurando que la política monetaria seguirá guiándose por datos actualizados y análisis periódico

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Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), destacó que la significativa depreciación del dólar frente al euro desde marzo de 2025 se percibe con claridad, y señaló que su impacto ya se encuentra reflejado en el escenario base de la institución. Durante una rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, Lagarde puntualizó que la evolución del tipo de cambio fue tema de discusión, aunque reiteró que el BCE no fija estos valores como objetivo directo de su política monetaria. Según informó el medio, el BCE analizó cómo la fortaleza reciente del euro respecto al dólar podría incidir sobre las perspectivas económicas y monetarias de la eurozona.

De acuerdo con lo publicado, el banco central mantuvo por quinta vez consecutiva los tipos de interés, mientras observó la apreciación del euro a máximos de cuatro años frente al dólar durante la semana previa. Lagarde subrayó que, si bien el Consejo de Gobierno vigila de cerca las variaciones cambiarias, la orientación de la política monetaria seguirá dependiendo de datos actualizados y de un análisis periódico. En sus palabras, “No fijamos un tipo de cambio como objetivo de política monetaria”, marca una posición de continuidad en la estrategia de la entidad financiera europea, que valora el tipo de cambio como un factor más en sus decisiones, pero no como fin último.

El medio consignó que Lagarde describió la reciente fortaleza del euro como una consecuencia directa de un proceso que arrancó desde marzo de 2025, y no como un fenómeno puntual de los últimos días. La revisión de las proyecciones del BCE incorpora este contexto en la evaluación de riesgos sobre crecimiento e inflación en la eurozona. El rango actual del euro respecto al dólar no difiere sustancialmente del promedio observado desde la creación de la moneda única, una valoración que, según Lagarde, modera la alarma acerca de fluctuaciones recientes.

En relación con el estatus internacional del euro, la presidenta del BCE puntualizó que desempeñar un papel global no implica automáticamente una moneda fuerte comparativamente, y recalcó que la robustez de una divisa requiere además de un marco legal predecible y seguro, así como de la capacidad de mantener relaciones comerciales estables con otros países. Lagarde explicó que “Actualmente existe una moneda que cumple ese rol, pero esto no implica necesariamente que sea fuerte como resultado”, en alusión a la preeminencia global del dólar estadounidense y a la complejidad de los factores que influyen en la fortaleza relativa de una moneda.

Para reforzar su papel internacional, el BCE revisa su marco de liquidez y estudia ajustes en la línea de refinanciación, con el objetivo de hacerla más accesible y atractiva para bancos centrales fuera de la eurozona y de Europa. Según reportó el medio, esta iniciativa amplía el alcance del euro como proveedor de liquidez y potencia su protagonismo internacional en los mercados de divisas.

Por otra parte, la moderación de la inflación en la zona euro a 1,7% interanual en enero generó debates sobre los posibles efectos desinflacionarios asociados al fortalecimiento de la moneda europea frente al dólar, lo cual podría dificultar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad de precios del BCE. Lagarde aseguró, según detalló el medio, que tanto la institución como la evolución de la inflación mantienen “una buena posición”, reiterando la flexibilidad del BCE ante nuevas variaciones en los datos macroeconómicos.

La presidenta señaló que las previsiones institucionales ya consideraban la posibilidad de una desviación temporal a la baja del objetivo de inflación, principalmente hacia el año 2026, lo que ubica la situación actual en una tendencia previamente anticipada. Además, confirmó que las expectativas del BCE sitúan la inflación en el 2% tanto para 2027 como para 2028, reflejando una recuperación gradual hacia el punto medio de su meta de estabilidad de precios.

Lagarde enfatizó que la política monetaria del BCE se caracteriza por su capacidad de adaptarse y responder a los cambios del entorno económico, manteniendo la intención de alcanzar el objetivo del 2% en el medio plazo de manera simétrica. También recordó que las decisiones sobre tipos de interés seguirán basándose de manera exclusiva en datos y revisiones regulares, sin compromiso con trayectorias prefijadas, optando siempre por un enfoque de flexibilidad y reacción a la información disponible en cada momento. Según remarcó el medio, esta postura se traduce en un seguimiento continúo de las condiciones económicas y la disposición a realizar ajustes cuando los resultados lo requieran para garantizar la estabilidad monetaria en la zona euro.