Estados Unidos y México desarrollarán en conjunto políticas y mecanismos comerciales sobre minerales críticos

En respuesta al creciente protagonismo global de Pekín, ambos gobiernos impulsan nuevas herramientas regulatorias y coordinan estrategias para proteger recursos estratégicos, establecer referencias para precios internacionales y fortalecer la colaboración dirigida a asegurar estabilidad en el abastecimiento industrial

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El impulso de un Plan de Acción conjunto, que prevé pasos concretos en los próximos 60 días, marca el inicio de una nueva fase en la cooperación entre Estados Unidos y México sobre el intercambio y la regulación de minerales críticos. Esta estrategia, resultado de negociaciones bilaterales recientes, tiene como fin atenuar los riesgos existentes en la cadena de suministro, especialmente ante el creciente papel de China en la extracción y procesamiento de estos materiales. Según informó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), ambos gobiernos han establecido compromisos regulados por sus propias legislaciones y bajo estándares de respeto a la soberanía, para que las medidas sean implementadas en un ambiente de colaboración y coordinación.

De acuerdo con el comunicado difundido por la USTR y consignado por diversos medios estadounidenses, la coordinación entre ambos países contempla no solo la identificación de los minerales considerados críticos sino también la elaboración de una estructura de precios mínimos ajustados en frontera. Este mecanismo se contempla para las importaciones de estos minerales, con el propósito de establecer referencias comerciales sólidas y menos vulnerables ante fluctuaciones u operativas de mercados externos. Tal como detalló la USTR, se está considerando incluir estos criterios de precios en un posible acuerdo plurilateral vinculante, que establecería reglas claras para el comercio internacional de minerales estratégicos.

Ambos gobiernos expresaron que su intención es crear un "nuevo paradigma para el comercio preferencial de minerales críticos", integrando instrumentos como precios mínimos y otras medidas regulatorias. El objetivo reside en garantizar la resiliencia industrial compartida y la seguridad en el suministro de sectores clave, como la tecnología, la energía y la manufactura. Según publicó la USTR, este plan cuenta con un plazo de implementación previsto para los próximos 60 días, tras los cuales se evaluarán los resultados y el avance de las acciones coordinadas.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, destacó a través de un comunicado que la iniciativa representa "un paso importante" para fortalecer la cooperación bilateral en este campo. Greer subrayó que el momento resulta particularmente relevante ante la cercanía de la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este contexto agrega tensión y premura a las negociaciones, ya que los países buscan demostrar avances sustanciales en áreas de interés estratégico compartido antes de un proceso de evaluación comercial regional.

El medio USTR reiteró que la estrategia estadounidense responde a la necesidad de contrarrestar el papel dominante de China en el sector de los minerales críticos. China lidera la producción y procesamiento de materiales esenciales para industrias avanzadas, lo que ha generado preocupación entre los socios de América del Norte por la posible vulnerabilidad de sus cadenas de suministro frente a limitaciones del mercado global. La USTR precisó que la cooperación con México pretende fortalecer la autonomía industrial frente a tales dependencias.

Además del acuerdo bilateral, Estados Unidos persigue paralelamente un memorando de entendimiento con la Unión Europea y Japón. El propósito es identificar conjuntamente aquellos minerales que suscitan interés prioritario para las cadenas productivas occidentales y establecer criterios vinculantes, incluidos los precios mínimos a la importación. Este enfoque busca definir reglas compartidas que protejan los intereses de los participantes y otorguen mayor previsibilidad a las transacciones internacionales, reportó la USTR.

La selección de minerales críticos se realizará en función de su importancia estratégica para la economía, la seguridad nacional y las tecnologías emergentes. Entre estos se encuentran materiales indispensables para la fabricación de baterías, dispositivos electrónicos, componentes aeroespaciales y tecnologías de energía limpia. Según detalló la USTR, ambas partes procederán a identificar estos recursos y coordinarán su tratamiento dentro del acuerdo.

Según la USTR, el nuevo plan bilateral toma en cuenta las responsabilidades en materia de regulaciones comerciales, aduaneras y medioambientales de ambos países. El comunicado aclara que todas las medidas se adoptarán conforme a la legislación vigente en cada territorio y que la implementación privilegiará el respeto a la soberanía nacional. El documento también sugiere que cualquier avance en las negociaciones será considerado de cara a próximos acuerdos multilaterales sobre minerales críticos.

Tanto México como Estados Unidos resaltaron su disposición al trabajo conjunto en el desarrollo de estas políticas y mecanismos comerciales. La colaboración busca reducir la exposición de la industria regional ante potenciales interrupciones en el acceso a materiales que resultan esenciales para sectores estratégicos, detalló la USTR. También se prevé que la implementación del plan contribuya a definir referencias de precios internacionales, planteando con ello un estándar para futuras negociaciones globales en mercados de minerales críticos.

Entre las tareas inmediatas del Plan de Acción, la USTR indicó la necesidad de consultas técnicas para precisar la lista de minerales, las condiciones comerciales y las estrategias de coordinación aduanera. Las autoridades de ambos países deberán presentar avances y resultados en plazos estipulados, en concordancia con el cronograma delineado en el documento oficial.

Estados Unidos, a través de este nuevo acercamiento con México, intenta reconfigurar las rutas de abastecimiento y fortalecer alianzas ante la competencia internacional por recursos estratégicos. El acuerdo aborda tanto los retos inmediatos como la necesidad de una visión a largo plazo sobre el acceso y manejo de materiales esenciales para el desarrollo tecnológico y productivo de la región.