Pezeshkian abre la puerta a unas negociaciones "justas" con EEUU en medio de las amenazas de Trump

El mandatario iraní instruyó a su canciller para sentarse con la administración estadounidense, condicionado a un ambiente favorable y exento de imposiciones, mientras aumenta la tensión por el programa nuclear y las amenazas de intervención militar

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Alí Shamjani, asesor del líder supremo iraní y miembro destacado del Consejo Supremo de Defensa Nacional, rechazó la posibilidad de trasladar el uranio enriquecido almacenado en Irán al extranjero, postura que se alinea con las condiciones impuestas por Teherán para retomar el diálogo con Washington. En medio de la presión internacional sobre el programa nuclear de Irán y las recientes amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, instruyó oficialmente al ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, para iniciar conversaciones con la administración estadounidense solo si se garantiza un contexto propicio y sin imposiciones. Según consignó el medio Europa Press, Pezeshkian busca unas negociaciones "justas y equitativas", alejadas de amenazas y exigencias irrazonables, mientras continúan las tensiones por el desarrollo nuclear iraní y los recientes ataques extranjeros en territorio persa.

En su intervención pública, Pezeshkian detalló que las directrices dadas al canciller apuntan a establecer un marco para el diálogo bilateral basado en los intereses nacionales de Irán. El mandatario remarcó, según publicó Europa Press, que esta decisión responde a solicitudes de países con los que mantiene lazos en la región, derivadas del aumento de contactos diplomáticos en Oriente Próximo para reducir la escalada de tensión tras los recientes bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos que dejó más de 1.100 muertos en territorio iraní. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha endurecido su retórica contra Irán, demandando el abandono total de su programa nuclear y balístico, exigencias que Teherán califica de inaceptables.

El medio Europa Press reportó que el portavoz de Exteriores, Esmaeil Baqaei, declaró que Irán analiza actualmente la viabilidad de distintos procesos diplomáticos para enfrentar la coyuntura, mientras la República Islámica mantiene que su programa nuclear tiene fines estrictamente pacíficos y se enmarca en los principios de los tratados internacionales. Baqaei subrayó que la base legislativa para cualquier negociación reside en esos tratados y en el Derecho Internacional, y que el reconocimiento del derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear permanece intacto, descartando la posibilidad de crear marcos adicionales bajo presión extranjera.

La desconfianza de Teherán hacia nuevas negociaciones directas con Washington deriva en gran medida de los ataques a sus instalaciones nucleares en medio de procesos diplomáticos orientados a alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que Estados Unidos abandonara de manera unilateral el acuerdo de 2015. Según relató Europa Press, estas acciones erosionaron significativamente la credibilidad de Washington en las conversaciones y han llevado a las autoridades iraníes a insistir en condiciones claras para cualquier posible retorno a la mesa de diálogo.

Entre los requisitos establecidos por Irán para reiniciar las negociaciones figura la exclusión de asuntos relacionados con su programa balístico, que Estados Unidos también busca restringir. Shamjani, en declaraciones concedidas a Al Mayadeen y recogidas por Europa Press, afirmó que “no hay motivos para sacar de Irán el material almacenado” y consideró que la reducción del nivel de enriquecimiento de uranio al 20% podría evaluarse solo si Occidente presenta alguna contraprestación. Subrayó que la razón por la que Irán alcanzó un nivel de enriquecimiento del 60% fue la necesidad de reforzar su posición negociadora y de defenderse ante acciones hostiles.

Shamjani recordó que la prohibición de fabricar o poseer armas de destrucción masiva forma parte de un decreto religioso emitido por el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, reiterando que el desarrollo de armamento nuclear no está contemplado en la agenda del país. En sus palabras, “Irán no busca obtener armas nucleares, no buscará armas nucleares y no almacenará armas nucleares, pero la otra parte debe pagar un precio a cambio de esto”. Según reconoció, la cantidad de uranio enriquecido almacenado en Irán actualmente resulta incierta, ya que una parte quedó sepultada tras los recientes bombardeos estadounidenses e israelíes, lo que ha derivado en la necesidad de cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para evaluar la situación bajo condiciones de seguridad.

El asesor de Jamenei criticó el papel de las potencias europeas, al sostener que tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018, los países europeos han quedado marginados y Trump les impide participar activamente en las gestiones. Insistió en que la reapertura de conversaciones quedaría limitada al expediente nuclear; “estas negociaciones deben tener lugar únicamente con Estados Unidos y solo sobre el asunto nuclear, donde sí puede lograrse un acuerdo”. Descartó la posibilidad de ampliar el diálogo a misiles o cuestiones militares.

El ejecutivo iraní insiste en que cualquier proceso de negociación tiene que basarse en criterios de igualdad, reciprocidad y ausencia de presiones externas. “Debemos sentarnos desde una posición de igualdad, iniciar negociaciones bilaterales basadas en lograr un entendimiento mutuo y evitar las demandas ilógicas e irrazonables”, sostuvo Shamjani según detalló Europa Press, y añadió que solo bajo esas condiciones podrían llevarse a cabo encuentros directos o indirectos con la administración estadounidense.

En medio de este contexto, la figura del líder supremo, Alí Jamenei, ha adquirido un papel central. Shamjani advirtió de que cualquier ataque, incluso de alcance limitado, contra Jamenei supondría una grave crisis regional. Aseguró que “el líder supremo es el pilar esencial que hay que proteger con todas las capacidades disponibles” y reiteró que Irán está preparado para responder a cualquier eventualidad militar, postura que refuerza la línea roja fijada por las autoridades de la República Islámica.

Durante las últimas semanas, diferentes responsables iraníes se han mostrado abiertos a retomar el diálogo sobre el programa nuclear bajo condiciones que garanticen respeto y la defensa de intereses legítimos, según reiteraron en diversas declaraciones públicas recogidas por el medio Europa Press. Las autoridades nacionales insisten en que el expediente nuclear representa una prioridad soberana y que toda negociación futura dependerá de la ausencia de amenazas externas, el reconocimiento del derecho al uso pacífico de la energía nuclear y de que las eventuales discusiones no se deriven hacia exigencias consideradas inaceptables para Teherán.