La Barcelona Wine Week (BWW) destaca la atracción internacional en una edición marcada por la geopolítica

Con la presencia de más de 1.350 bodegas y 26.000 asistentes previstos, la cita apuesta fuerte por ampliar la llegada de compradores clave de mercados como Estados Unidos, Canadá, Alemania y Japón ante el complejo contexto internacional

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El incremento del presupuesto destinado a atraer compradores del extranjero constituye una de las novedades principales de la próxima edición de la Barcelona Wine Week (BWW), que ha elevado en un 17% esta partida con el fin de alcanzar la asistencia de hasta 880 compradores internacionales, un 14% más que en la edición pasada. Según informó el medio que reportó el evento, la organización persigue reforzar la presencia de participantes clave de mercados consolidados como Estados Unidos, Canadá y Alemania, además de iniciar operaciones con nuevos destinos, como Japón. Con estos cambios, la feria busca reducir la dependencia de un único mercado y expandir las oportunidades de negocio para el sector vitivinícola español.

De acuerdo con lo publicado, la directora del salón, Céline Pérez, subrayó que el contexto internacional en el que se enmarca esta sexta edición de la BWW, que tendrá lugar entre el 2 y el 4 de febrero en el recinto de Montjuïc de Fira de Barcelona, se caracteriza por la volatilidad geopolítica y los cambios en las tendencias de consumo. Pese a estas condiciones, la feria prevé reunir a más de 1.350 bodegas —un 5% más que en 2025— y a 26.000 asistentes, de los que el 20% procederán del extranjero. "BWW no es una feria tradicional, somos un aliado comprometido con la industria. En un contexto que es cada vez más complejo, nuestra aportación es dar luz, encauzar la energía colectiva y trazar juntos un camino hacia un futuro sostenible", expresó Pérez durante la presentación de la edición de 2026, según consignó el medio. En el acto estuvieron también presentes el presidente de la BWW y de la DO Cava, Javier Pagés, y otras autoridades del sector.

En relación a los riesgos actuales citados por la responsable del evento y recogidos por el medio, destacan los nuevos aranceles aplicados en mercados estratégicos como el estadounidense y las repercusiones de los desafíos climáticos, entre ellos las persistentes sequías que resultaron en una de las cosechas más bajas del siglo XXI durante el año 2025. Pérez alertó sobre la caída en el consumo de vino, en especial en el mercado español, donde entre enero y noviembre se registró un descenso interanual del 4%, según datos de la Organización Interprofesional del Vino de España compartidos durante la presentación. Esta tendencia se explica por el estancamiento del consumo y la dificultad creciente para incrementar la cuota de mercado en un escenario de renovación generacional, en el que los patrones de consumo se encuentran en transformación.

Frente a esta coyuntura, la organización del salón detalló, tal como publicó la mencionada fuente, que trabaja sobre cinco ejes estratégicos orientados a la diversificación de mercados y canales de distribución; la diferenciación, mediante la promoción de nuevas categorías de productos como los vinos de baja o sin graduación alcohólica —a los que este año se dedica una jornada específica—; el uso avanzado de datos como herramienta esencial para la toma de decisiones; el impulso de la comunicación y la digitalización; y la alianza con sectores como la gastronomía y el turismo. Se estima que el impacto económico inducido por la feria podría alcanzar los 13 millones de euros en Barcelona.

En lo que respecta a los objetivos, la organización remarcó que la internacionalización es fundamental para el futuro del sector vinícola español. La intención es que el encuentro no solo contribuya a aumentar la visibilidad de las bodegas españolas ante nuevos mercados, sino que también refuerce la calidad y la representatividad. Céline Pérez afirmó: "Somos conscientes de que la internacionalización es una necesidad imperiosa para las bodegas españolas", según reprodujo el medio. Además, Pagés recalcó que "el futuro del sector no está en el volumen, sino en la calidad", una perspectiva que la BWW defiende en sus actividades.

Para la edición de 2026, la feria dispondrá de 10.900 metros cuadrados netos de exposición, lo que supone un incremento del 10% respecto al año anterior. La convocatoria prevé la invitación de 1.000 compradores procedentes de diferentes comunidades autónomas de España y la representación de hasta 90 denominaciones de origen. Cataluña se posiciona como la región con mayor número de bodegas participantes, cercana a las 320, mientras que Castilla y León, La Rioja y Castilla-La Mancha se ubican entre las zonas con más presencia. Por su parte, Andalucía, Murcia y Asturias destacan por registrar el mayor aumento en el número de bodegas presentes.

Los cálculos de los organizadores, según el citado medio, apuntan a que una de cada tres bodegas españolas estará presente en la feria, lo que significa una penetración del 33% en el sector. Esta cifra se percibe como una muestra de la amplia y variada representación territorial, un aspecto que la dirección de la BWW presenta como esencial para consolidar su aspiración de ser, en palabras de Pérez, "la feria más representativa y más cualitativa, no la más grande".

Durante el desarrollo del evento, el salón integrará diversas iniciativas para potenciar la visibilidad de los vinos españoles en el exterior, con actividades como degustaciones y encuentros temáticos centrados en las particularidades y la autenticidad del producto nacional. Pagés destacó que "España lo tiene todo para tener grandes vinos, y ya lo estamos haciendo y demostrando", poniendo en valor tanto las ferias como las catas que se celebran en el país y que, según él, contribuyen a evidenciar la calidad del sector vitivinícola nacional.

El medio detalló también que la estrategia de la BWW se centra en fortalecer la posición de España como referente mundial en vinos, adaptándose a un entorno global donde las condiciones comerciales y los gustos del consumidor se encuentran en constante cambio. Ante la perspectiva de consolidar el liderazgo del vino español ante públicos internacionales y locales, la organización ratificó su compromiso de aportar herramientas que permitan a las bodegas responder a las nuevas realidades del mercado.