El envejecimiento saludable suele presentar una reducción paulatina del volumen cerebral, con modificaciones estructurales en zonas como la corteza prefrontal, los lóbulos temporales y, en menor magnitud, los parietales, además de un adelgazamiento de la corteza cerebral y una leve disminución del volumen del hipocampo, lo que puede influir en la velocidad a la que se consolida la memoria. Así lo explicó la neuróloga Lucía Vidorreta Ballesteros, especialista del Hospital Quirónsalud San José. Según informó el medio, la doctora remarcó que distinguir entre los cambios propios del envejecimiento neurológico “normal” y los síntomas del deterioro cognitivo resulta fundamental para la detección precoz de condiciones más graves.
De acuerdo con la especialista, olvidar repetidamente información relevante o formular la misma pregunta una y otra vez podría tratarse de indicios de deterioro cognitivo o demencia. Vidorreta Ballesteros instó, según publicó la fuente, a solicitar asistencia profesional cuando aparecen estos signos. Explicó que un diagnóstico temprano permite una intervención adecuada, lo que puede minimizar el impacto en la vida diaria y mejorar el funcionamiento cerebral.
La neuróloga enfatizó que envejecer no significa necesariamente perder la memoria. Describió que ciertos olvidos leves o una reducción en la velocidad para procesar información pueden considerarse parte del envejecimiento natural, pero subrayó que la variable a observar es el efecto que estos cambios generan en el día a día de la persona. Dificultades para recordar información importante, reiterar preguntas, perderse en lugares conocidos, enfrentar trabas para cumplir rutinas habituales y experimentar modificaciones notorias en la personalidad o el comportamiento constituyen señales que, según la experta y tal como reportó el medio, requieren valoración médica para descartar cuadros patológicos.
Vidorreta Ballesteros también abordó la razón por la cual numerosos individuos con hábitos de vida activos logran conservar un buen estado cognitivo a pesar de envejecer. La especialista señaló, según consignó el medio, que la clave está en la llamada reserva cognitiva. Definió este concepto como la capacidad cerebral de adaptarse, reorganizarse, crear nuevas conexiones neuronales y compensar cambios estructurales incluso en etapas avanzadas de la vida.
El medio detalló que la neuróloga recomendó no asociar de forma automática la vejez con la pérdida de facultades mentales graves. “Entender el cerebro reduce el miedo y ayuda a cuidarlo mejor”, manifestó la doctora. Sostuvo que recurrir al neurólogo cuando surgen dudas acerca de la función cerebral contribuye a mantener el sistema nervioso en condiciones óptimas.
La especialista recalcó que si los olvidos, desorientaciones u otros cambios afectan la autonomía o el desenvolvimiento cotidiano, consultar a un profesional puede marcar la diferencia. Según la información publicada, Vidorreta Ballesteros afirmó que una atención sanitaria a tiempo puede favorecer la calidad de vida y optimizar las posibilidades de preservar el bienestar cerebral a lo largo de la vida.