El primer ministro de Portugal reitera que no apoyará a ningún candidato: "Estoy centrado en dirigir el país"

Bajo intensa presión para pronunciarse antes del balotaje presidencial, Luís Montenegro insiste en no expresar apoyo hacia ninguno de los postulantes, mientras figuras conservadoras respaldan públicamente al socialista António José Seguro en un clima de alta polarización política

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El expresidente luso Aníbal Cavaco Silva, quien dirigió los destinos de Portugal entre 2006 y 2016, ha divulgado un comunicado en el que elogia abiertamente al aspirante socialista António José Seguro. Cavaco Silva lo describe como “una persona honesta y educada”, sugiriendo de manera indirecta su preferencia en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 8 de febrero. Esta manifestación pública de apoyo representa un alineamiento notable entre figuras conservadoras hacia Seguro en un contexto de polarización política previa al balotaje entre el socialista y André Ventura, líder del partido Chega. Según informó la agencia Lusa y detalló el medio de comunicación original, este respaldo ha incrementado el debate en torno a las posturas de líderes políticos de distintas tendencias, sobre todo ante el silencio del primer ministro.

Por su parte, Luís Montenegro, primer ministro de Portugal, ha reiterado que no tiene la intención de posicionarse a favor de ninguno de los candidatos en contienda. “Estoy centrado en la que es mi tarea, conducir la política del Gobierno”, señaló Montenegro al salir del Palacio de la Bolsa en Oporto, priorizando su responsabilidad ejecutiva por encima de una eventual intervención en la disputa electoral. El jefe de Gobierno reconoció la existencia de un debate político en torno a su posible pronunciamiento, aunque enfatizó que su misión principal consiste en “llevar al país a un nivel de desarrollo económico, de pujanza más elevado”, de acuerdo con declaraciones recogidas por la agencia Lusa.

En los días previos, diferentes sectores, en particular representantes de la ultraderecha, han intensificado las presiones sobre Montenegro para que explicite su preferencia de cara a la segunda vuelta. El ambiente político se encuentra marcado por una fuerte polarización, con Seguridad y Ventura encabezando una competencia considerada por medios nacionales como la más disputada de las últimas cuatro décadas, según recogió la agencia Lusa.

Varios líderes conservadores se han distanciado del candidato de Chega. Paulo Portas, quien presidió el CDS-PP y fue ministro de Asuntos Exteriores entre 2011 y 2013, anunció también que votará por el socialista durante la próxima cita electoral. Portas calificó a Seguro como un candidato “moderado” y explicó que su decisión responde a la preocupación porque André Ventura “divide a unos contra otros”, fragmentando al país “en tribus, razas, etnias y confesiones religiosas”, en palabras citadas por la fuente original. Para Portas, esa postura resulta incompatible con la función presidencial, que exige unir y no separar a la nación.

De acuerdo con información reportada por la agencia Lusa, los sondeos previos indicaban que André Ventura alcanzaría la segunda vuelta, aunque sus probabilidades de convertirse en presidente permanecen limitadas debido a su escasa transversalidad frente al electorado portugués. El 18 de enero, primera ronda de las elecciones presidenciales, António José Seguro encabezó los resultados con el 31% de los sufragios, mientras Ventura obtuvo el 23%. Medios nacionales consignaron que esa primera jornada electoral reflejó tanto la fragilidad del consenso político actual como la tendencia a una concentración de apoyos en torno a figuras que buscan distanciarse de posturas y partidos tradicionales.

Durante la noche de la primera vuelta, António José Seguro insistió en su autonomía respecto al partido socialista, proyectando su perfil como el de un candidato que trasciende las líneas partidistas tradicionales para incluir en su plataforma a quienes se consideran demócratas, progresistas y humanistas. Su discurso se centró en la voluntad de representar una visión inclusiva frente a la polarización reflejada en el electorado y los discursos de campaña, según citó el medio de comunicación de origen.

El contexto que anticipa la segunda vuelta de las presidenciales en Portugal queda marcado así por los pronunciamientos de figuras históricas de la política nacional, como Cavaco Silva y Paulo Portas, y la decisión del primer ministro Montenegro de no intervenir en favor de ningún contendiente. Según publicaron los medios portugueses, el 8 de febrero definirá no solo quién ejercerá la presidencia, sino también el rumbo inmediato del país, en un escenario donde hasta el voto conservador se divide en el respaldo al candidato socialista o el rechazo a una propuesta considerada excluyente por parte de opositores y antiguos aliados.