
La operación que incluye la integración de la plantilla de Iberdrola México, compuesta por aproximadamente 700 empleados, se perfila como un paso decisivo para reforzar el crecimiento y asegurar la continuidad de las operaciones en el país. El respaldo obtenido por el grupo liderado por Cox para la adquisición de la filial mexicana de la compañía española Iberdrola, junto con la culminación de trámites regulatorios clave, marca un avance sustantivo en el proceso de compra, según informó este lunes Cox a través de un comunicado recogido por medios internacionales.
El grupo Cox aseguró una financiación sindicada por valor de 2.650 millones de dólares, equivalentes a 2.238 millones de euros, destinados específicamente a la adquisición de Iberdrola México; la operación fue anunciada originalmente el 31 de julio. Como detalla la nota de prensa citada por medios como Europa Press, siete bancos internacionales participan en esta financiación: Citi y Goldman Sachs con sede en Estados Unidos; Barclays y Deutsche Bank desde Europa; Santander y BBVA procedentes de España, ambos con operaciones significativas en México; así como Bank of Nova Scotia, institución canadiense con fuerte presencia en el continente americano. El respaldo mostrado por estas entidades, detalló Cox en el mismo comunicado, refuerza tanto la confianza del sector financiero en la operación como las perspectivas de creación de valor asociadas a la compra.
La financiación obtenida por medio de los bancos cubre una parte considerable del importe necesario para la transacción. Según publicó la propia compañía, el remanente no cubierto por esta vía se completará con recursos propios de Cox y aportaciones adicionales de inversores institucionales. Este plan financiero, consignó la compañía durante su Capital Markets Day en Londres en octubre, está alineado con los compromisos previos asumidos. El acceso a estos fondos permite a Cox avanzar con el calendario previsto hasta la conclusión de la transacción, que ya cuenta con la autorización respectiva de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) de México. Estas autorizaciones llegaron, según indicó Cox, en un plazo “más breve” de lo habitual, una circunstancia que la firma interpreta como evidencia de la recepción favorable por parte del entorno regulatorio e institucional mexicano.
La dimensión de la operación resalta no solo por la magnitud del respaldo financiero, sino también por el alcance de activos y servicios que entrarán a ser gestionados por Cox. Según detalló el comunicado citado por Europa Press, el perímetro de la transacción abarca una capacidad operativa instalada superior a los 2.600 megavatios, así como una cartera de proyectos de generación energética que suma 12 gigavatios. Iberdrola México figura actualmente como la mayor proveedora privada de energía eléctrica del país, con cerca de un 25% de cuota de mercado, más de 20 teravatios-hora anuales suministrados y una base de clientes compuesta por más de 500 grandes empresas.
De acuerdo con el comunicado referido por Europa Press, el presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, explicó que la operación transforma radicalmente la posición competitiva de Cox en el mercado mexicano, al consolidar su liderazgo como “una utility integrada con un liderazgo sólido y reconocido en el mercado eléctrico mexicano”, en palabras recogidas por el medio. Riquelme subrayó que la empresa se posiciona ahora en un nuevo nivel en cuanto a tamaño y estrategia. El grupo anticipa que esta adquisición impulsará sinergias que fortalecerán la presencia de Cox en México, considerado ya uno de los principales núcleos de negocio para la firma en el mercado regional de América Latina.
Entre los objetivos estratégicos resaltados por Cox figura la integración de sus negocios de suministro eléctrico y gestión de recursos hídricos, de acuerdo con lo reportado por Europa Press. El grupo planea desarrollar soluciones en este ámbito que respondan tanto a las demandas del entorno nacional como de las distintas regiones de México, además de mantener competitivos los precios del suministro eléctrico para el segmento empresarial local. La incorporación de toda la plantilla de Iberdrola México permitirá no solo conservar la experiencia y conocimiento acumulado, sino también acelerar la identificación y el desarrollo de nuevas oportunidades en el mercado energético nacional, reafirmó la compañía según lo consignado por este medio.
La operación mantiene el enfoque de convertir a Cox en un actor clave de la transición energética regional. Según confirmó la propia compañía, la compra de Iberdrola México representa un hito corporativo con capacidad de modificar el panorama del sector, generando valor y ampliando la influencia de Cox en un entorno marcado por la demanda de soluciones energéticas y de gestión de agua adaptadas a los desafíos de la región.