Los Veintisiete buscan hoy en Bruselas calibrar la relación con Trump pese a rebajar la amenaza por Groenlandia

Los máximos mandatarios de la Unión Europea afrontan un encuentro clave en la capital belga para redefinir su vínculo con la administración estadounidense ante nuevas tensiones diplomáticas, tras la sorpresiva retirada de sanciones económicas ordenada desde Washington

Guardar

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) afirmó que no se abordaron cuestiones relativas a la soberanía de Groenlandia durante las recientes conversaciones entre su secretario general, Mark Rutte, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta precisión, divulgada en los momentos previos a la cumbre extraordinaria de líderes de la Unión Europea, se da en el contexto de una serie de tensiones diplomáticas provocadas por las amenazas estadounidenses respecto a este territorio autónomo de Dinamarca y su papel estratégico en la región del Ártico. La noticia principal gira en torno a la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, quienes se congregan en Bruselas para examinar el rumbo de sus vínculos con la administración Trump tras la inesperada suspensión de ciertas sanciones económicas decretadas desde Washington.

Según publicó Europa Press, el encuentro extraordinario había sido convocado originalmente como respuesta a la posibilidad de que entrasen en vigor nuevos aranceles estadounidenses dirigidos a hasta seis países comunitarios, en represalia por la supuesta implicación europea en acciones militares en Groenlandia. No obstante, el miércoles anterior al cónclave, el presidente Trump anunció que, tras alcanzar un entendimiento parcial con el líder de la OTAN, levantaba dichas medidas antes de su aplicación, prevista para el 1 de febrero. El mandatario estadounidense describió el resultado con Rutte como un “marco para un futuro acuerdo” sobre asuntos relacionados con la isla ártica.

Europa Press detalló que, si bien la retirada de la amenaza arancelaria desactivó el motivo inmediato que había agitado a los Veintisiete, el Consejo Europeo se mantiene en tanto persisten incertidumbres mayores acerca de la orientación constante de la política exterior estadounidense y sus implicaciones para la unidad europea. Fuentes consultadas por el medio explicaron que la agenda de la cumbre trasciende el caso de Groenlandia y abarca la evaluación de recientes movimientos en las relaciones transatlánticas, así como una discusión sobre la consistencia de Estados Unidos como aliado estratégico.

Tampoco dejaron de figurar reticencias sobre el alcance real de la negociación entre Washington y la OTAN, toda vez que el acuerdo se habría alcanzado sin la participación ni comunicación directa de la Unión Europea ni de Dinamarca, país estrechamente vinculado a la soberanía de Groenlandia. Europa Press recogió la reacción de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien celebró públicamente que la soberanía danesa no hubiera sido objeto de discusión: “Solo Dinamarca y Groenlandia pueden adoptar decisiones sobre asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia". Frederiksen añadió que la OTAN está bien al tanto de la postura danesa, abierta a negociar sobre aspectos políticos, económicos y de seguridad, sin incluir la soberanía nacional.

Las declaraciones de Frederiksen llegaron tras la entrevista de Mark Rutte en Fox News, en la que afirmó que las conversaciones con Trump se enfocaron únicamente en la protección de la región ártica, destacando la preocupación común sobre la creciente actividad de China y Rusia en la zona. Europa Press consignó que la OTAN ratifica la ausencia de cesiones relativas a la soberanía de Groenlandia, remarcando que el diálogo con la administración estadounidense sigue centrándose en el equilibrio estratégico del Ártico.

La agenda del Consejo Europeo incluye, de acuerdo con Europa Press, otros puntos de interés como la participación de la Unión Europea en la “Junta de Paz” para la Franja de Gaza, una iniciativa liderada por Estados Unidos. Sobre este evento, algunos Estados miembro como Francia ya anticiparon su rechazo, aludiendo a reservas sobre los principios de mediación de la ONU y sobre la posible generalización de este tipo de foros para otros escenarios internacionales. La agenda de la reunión, que permanece abierta hasta pocas horas antes de su inicio, podría incorporar también la situación del acuerdo comercial con Mercosur, dada la esperada participación de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, así como asuntos relacionados con la política exterior como la operación militar estadounidense en Venezuela, sanciones pendientes contra Irán y los avances en las negociaciones de paz para Ucrania.

La posición del Consejo Europeo respecto a la protección del Derecho Internacional y la soberanía de los Estados miembro fue reiterada por su presidente, António Costa, durante su intervención en el Parlamento Europeo. Costa afirmó, según recogió Europa Press, que existe amplio consenso sobre el respaldo a Dinamarca y Groenlandia, en paralelo al reconocimiento de la importancia estratégica de la seguridad en el Ártico, responsabilidad que los Veintisiete asocian de manera prioritaria a la OTAN.

En lo referente a las eventuales represalias comerciales, Costa advirtió en la Eurocámara que “la Unión Europea tiene el poder y las herramientas para defenderse de cualquier forma de coerción”, subrayando la disposición de los Veintisiete a proteger a los Estados miembro y a sus sectores productivos frente a presiones externas. Entre las propuestas avanzadas figuraba la posibilidad de reactivar los aranceles europeos suspendidos como contrapartida a los estadounidenses, lo que significaría la reimplementación de un paquete valuado en 93.000 millones de euros, guardado en reserva desde el verano anterior y cuya entrada en vigor se fijó para el 6 de febrero, condicionado a las decisiones resultantes del Consejo Europeo.

Otra línea de defensa analizada corresponde al mecanismo anticoerción, diseñado para penalizar a terceros países cuando recurren a medidas económicas como instrumento de presión. Aunque este instrumento ha tenido un proceso de aprobación más lento y no resulta de activación inmediata, su aplicación permanece en debate entre los líderes comunitarios tras la marcha atrás de Trump en relación a los aranceles.

Europa Press también precisó que las últimas semanas han generado una acumulación de desafíos para la Unión Europea, con diversos focos internacionales y comerciales pendientes de discutirse durante el encuentro en Bruselas, que se desarrolla con el trasfondo de la desconfianza persistente hacia la administración Trump, especialmente en relación a la coordinación y previsibilidad de sus acciones en el contexto de la política global.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, priorizó los preparativos para la cumbre europea sobre su presencia en el Foro Económico Mundial de Davos, una señal del valor otorgado al análisis de la posición geopolítica de la Unión. En conferencia de prensa antes del evento, el portavoz Olof Gill indicó que la Comisión considera el repaso de estos temas como fundamental para el balance estratégico comunitario.

De este modo, la reunión en Bruselas no solo pretende revisar la relación con Estados Unidos tras la suspensión temporal de la amenaza arancelaria, sino que tiene como telón de fondo un marco más amplio de cuestiones geopolíticas y comerciales que afectan tanto la estabilidad de la Unión Europea como su capacidad de articular una respuesta cohesionada ante una administración estadounidense cuyos pronunciamientos y decisiones continúan siendo materia de debate entre los Veintisiete.