El índice preferido por la Fed para medir la inflación repuntó una décima en noviembre, hasta el 2,8%

Datos oficiales confirman que la estadística de referencia de la Reserva Federal en Estados Unidos marcó un nuevo avance en noviembre, impulsando la preocupación sobre la persistencia de los precios elevados y la evolución de la política monetaria estadounidense

Guardar

El Departamento de Comercio de Estados Unidos comunicó que los precios de los alimentos aumentaron un 1,9% y los de la energía un 4,1% en noviembre, lo que incidió en la evolución general de la inflación y en la estadística clave usada por la Reserva Federal. Tal como detalló el medio, el índice de precios del gasto de consumo personal, principal referencia de la Reserva Federal (Fed) para monitorear la inflación, subió una décima en noviembre, alcanzando el 2,8% interanual y encendiendo señales sobre la persistencia de los precios elevados en la economía estadounidense. Según informó la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, esta cifra correspondió tanto al índice general como a la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su mayor volatilidad.

De acuerdo con lo consignado por la misma fuente, el índice general de inflación aumentó un 0,2% en términos mensuales, manteniendo el mismo ritmo registrado el mes previo. La inflación subyacente reflejó un incremento mensual idéntico, consolidando así la tendencia vista en el periodo anterior. El medio indicó que esta evolución de los precios tiene consecuencias directas sobre las decisiones de política monetaria de la Fed, que ha hecho de la estabilidad de los precios un eje central de su estrategia.

La Reserva Federal implementó un ciclo de subidas de tasas de interés desde marzo de 2022, acumulando once aumentos sucesivos en respuesta a las presiones inflacionarias. Este proceso de endurecimiento monetario finalizó en julio de 2023, cuando el organismo decidió mantener la tasa de referencia en un rango objetivo de entre el 5,25% y el 5,5%. No obstante, según reportó la Oficina de Análisis Económico, la situación experimentó cambios durante las reuniones posteriores de la Fed.

El 10 de diciembre, la entidad disminuyó la tasa de interés en 25 puntos básicos, una posición repetida anteriormente en septiembre y octubre, lo que dejó el precio del dinero en un rango entre el 3,50% y el 3,75%. Esta decisión se produjo tras cinco reuniones consecutivas en las que la Fed optó por conservar la tasa sin variaciones, buscando así un equilibrio entre el control de la inflación y el impulso del crecimiento económico.

Según publicó el Departamento de Comercio, la Fed recalcó la persistencia de una elevada incertidumbre sobre el panorama económico. Este contexto condiciona la evolución futura de la política monetaria, ya que las autoridades analizan un entorno con precios aún alejados de su objetivo del 2% anual.

El medio detalló que los datos del índice de precios del gasto de consumo personal constituyen un parámetro crucial para determinar el curso de acción de la Reserva Federal. Las cifras recientes han reavivado las dudas acerca del tiempo que podría requerirse para alcanzar un nivel de inflación considerado adecuado por el organismo.

Los incrementos observados tanto en la inflación como en su variable subyacente reflejan desafíos continuos en materia de estabilidad económica. La persistencia de ciertos factores, como el costo energético y alimentario, influye sobre el gasto de los hogares y sobre el diseño de estrategias para contener futuros aumentos en los precios.

El análisis ofrecido por el Departamento de Comercio advierte que, pese a los ajustes implementados por la Fed, las presiones sobre los precios se mantienen en algunos sectores clave. Estos elementos, juntos, forman el contexto en el que los responsables de la política monetaria estadounidense toman decisiones con impacto nacional y global.