Irene Urdangarín, la gran beneficiada de la herencia de la princesa Irene de Grecia

La hermana menor de la reina Sofía estipuló como principal heredera a su ahijada, la hija menor de la infanta Cristina, dejando a sus hermanos Juan, Pablo y Miguel una parte considerable y excluyendo a Leonor y Sofía

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El diario digital esDiario detalló que la decisión de la princesa Irene de Grecia sobre su herencia no siguió criterios tradicionales ni estrictamente protocolarios, sino que respondió en gran medida a vínculos personales y afectivos. Una de las disposiciones más relevantes que revela la fuente del medio radica en la exclusión de las hijas de los reyes Felipe VI y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, del reparto de su patrimonio, decisión que el entorno familiar habría interpretado como un gesto deliberado debido a su condición y exposición pública, según publicó esDiario. Así, la noticia principal destaca que Irene Urdangarín, hija menor de la infanta Cristina, aparece como la principal beneficiaria del testamento de la princesa Irene de Grecia, fallecida el pasado 15 de enero a los 83 años a causa de una enfermedad neurodegenerativa, según reportó esDiario.

La hermana menor de la reina Sofía residía en el Palacio de la Zarzuela desde 1981, lo que permitió que cultivara una relación de cercanía tanto con los miembros de la familia Borbón como especialmente con sus sobrinos y sobrinas. El medio esDiario señaló que mantenía una relación muy estrecha y considerada materna con don Felipe y con las infantas Elena y Cristina, quienes durante su infancia la llamaban cariñosamente "tía Pecu". De acuerdo con la información recogida por esDiario, este vínculo afectivo se reflejó claramente en las decisiones testamentarias de la princesa griega.

La ceremonia funeraria y el entierro tuvieron lugar en el Palacio Real de Tatoi, en Grecia, donde la práctica totalidad de la Familia Real española viajó para despedirse de Irene de Grecia, segons consignó esDiario. La excepción fue el rey Juan Carlos, ausente en la ceremonia por recomendación médica, como refirió el mismo medio. El acto congregó a sus allegados y a buena parte de las figuras principales de la realeza, ofreciendo un marco de recogimiento en el que el legado espiritual y patrimonial de la princesa se hizo especialmente patente.

Según esDiario, Irene Urdangarín no solo comparte nombre con su tía abuela, sino que también mantiene una relación de especial intensidad, respaldada por el hecho de que la princesa griega figuraba como su madrina de bautismo. La joven, hija menor de la infanta Cristina, quedó especialmente conmocionada durante la despedida de su tía abuela, resaltó esDiario, un signo visible de la conexión y el impacto emocional de la pérdida. Diversos familiares y allegados testimoniaron la profundidad de este vínculo, que habría sido determinante al configurar las últimas voluntades de la princesa.

En la repartición patrimonial, la princesa Irene de Grecia también consideró a otros miembros cercanos de la familia. Sus sobrinos Juan, Pablo y Miguel Urdangarín aparecen como beneficiarios secundarios del testamento, recibiendo en conjunto una parte considerable del patrimonio, detalló esDiario. El trato a estos sobrinos se justificó, de acuerdo con el diario digital, por la proximidad y el afecto experimentados durante años de convivencia y convivencia familiar.

EsDiario no incluyó menciones concretas respecto a Froilán y Victoria Federica, hijos de la infanta Elena, por lo cual se desconoce si recibieron alguna parte de la herencia. El propio medio sugirió que, dada la relevancia institucional y mediática de la Familia Real, la princesa Irene de Grecia optó de forma consciente por no incluir a las hijas del rey Felipe VI y la reina Letizia entre los beneficiarios, alineando así su decisión con los límites de exposición pública y las complejidades de la institución.

En paralelo a la difusión de estas informaciones, los reyes Felipe y Letizia mostraron su apoyo en Adamuz (Córdoba) tras el accidente ferroviario ocurrido recientemente, realizando una visita a la zona denominada “cero” del siniestro para acompañar a familiares de las víctimas y expresar gratitud a los equipos de rescate y vecinos implicados en la atención a los afectados, según indicó esDiario. Esta presencia institucional ocurrió en un contexto en el que la familia real asistía en Grecia a los funerales de la princesa Irene, hechos que coincidieron durante las mismas jornadas según consignó el medio digital.

El fallecimiento de la princesa Irene no solo representó la desaparición de una figura cercana al círculo central de la Casa Real española, sino que también desencadenó una distribución patrimonial que ha suscitado interés por sus particularidades. La residencia de la princesa en España y su prolongada interacción diaria con los miembros de la Familia Real construyeron un entorno de confianza y estima personal, elementos que acabaron influyendo directamente en la naturaleza de su testamento.

Las directrices adoptadas por la princesa Irene de Grecia evidencian la importancia de los lazos personales a la hora de decidir la transmisión de su patrimonio. La decisión de favorecer principalmente a Irene Urdangarín, su ahijada, se presentó como un reconocimiento al vínculo especial que cultivó con la joven, relación que se distinguió en el entorno familiar y que ahora se traduce en una herencia sustancial, según detalló esDiario.

Por último, la ausencia de referencias en la información revelada por esDiario acerca de posibles legados para algunos nietos de la reina emérita Sofía, como Froilán y Victoria Federica, mantiene abierta la incógnita sobre el reparto final de los bienes. Mientras tanto, la repercusión de estas decisiones ha puesto en primer plano la figura de Irene Urdangarín como la principal heredera de la princesa Irene de Grecia, con un protagonismo inesperado en uno de los testamentos más comentados del entorno real reciente.