China pide a Reino Unido aprobar los planes para la construcción de su nueva Embajada: "Es su obligación"

Pekín urge a Londres a ratificar la solicitud para una nueva sede diplomática, mientras subraya su cumplimiento de normas internacionales y rechaza objeciones ligadas al espionaje, en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre ambos países

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El proyecto de la nueva Embajada de China en Londres, que lleva varios años en fase de planificación y que involucra el traslado de la sede diplomática desde Marylebone a una ubicación próxima a la Torre de Londres, ha generado preocupación entre sectores críticos en Reino Unido debido a sospechas relacionadas con espionaje y tensiones diplomáticas. Pekín adquirió en 2018 un inmueble en esa zona por 316 millones de euros con el objetivo de establecer la nueva sede, según informó el diario estatal chino 'Global Times'. La principal noticia relacionada es la petición explícita que ha realizado el Gobierno chino, urgiendo a Londres a aprobar la solicitud para iniciar la construcción, mientras asegura que el país anfitrión está obligado a facilitar este procedimiento según el Derecho Internacional.

Según detalló el medio 'Global Times', Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Exteriores de China, declaró en rueda de prensa que las autoridades británicas deben "ofrecer apoyo y facilitar la construcción de las misiones diplomáticas" como parte de sus obligaciones internacionales. La postura de Pekín apunta a una falta de voluntad por parte del Gobierno británico para dar luz verde a un proyecto que ha avivado las fricciones entre ambas naciones, en un contexto donde aumentan las acusaciones de Londres sobre posibles casos de espionaje atribuidos a China.

El portavoz chino insistió en que el proyecto cumple con los requisitos de calidad y los protocolos del derecho diplomático internacional, además de ajustarse a la legislación y los procedimientos estatales del propio Reino Unido. Según recogió 'Global Times', Pekín sostiene que todos los trámites se han realizado conforme a la normativa británica, destacando el alineamiento del proyecto con los estándares formales necesarios para misiones diplomáticas en el extranjero.

La solicitud para la nueva embajada permanece pendiente de aprobación oficial por parte de las autoridades del Reino Unido. Esta situación ocurre en plena escalada de desconfianzas y tensiones bilaterales, donde Londres ha expresado reiteradamente inquietudes respecto a las posibles actividades de inteligencia vinculadas al nuevo edificio diplomático chino. El episodio se inscribe en una dinámica más amplia de relaciones complejas que involucran acusaciones mutuas, investigaciones parlamentarias y revisiones de políticas de seguridad.

A pesar de estas preocupaciones, el Gobierno chino ha reiterado públicamente su compromiso con el respeto de las leyes británicas y de los protocolos internacionales para misiones extranjeras, enfatizando que la aprobación de la nueva sede constituye no solo un trámite administrativo, sino un deber que Reino Unido debería cumplir conforme a los tratados internacionales que rigen la presencia diplomática de estados extranjeros en territorio ajeno.

El desarrollo del nuevo complejo diplomático ha sido objeto de debate tanto en el ámbito político como en la opinión pública británica. En ese contexto, distintas voces han manifestado inquietudes ante los riesgos potenciales de operaciones de espionaje o influencia extranjera asociadas al proyecto. No obstante, existen perspectivas dentro del Reino Unido que consideran probable la aprobación final de la solicitud, derogando en última instancia los obstáculos iniciales.

En paralelo, se prevé que el primer ministro Keir Starmer realice una visita oficial a China a finales de este mes, según informaciones aportadas por el diario chino. Esta visita podría enmarcarse en un intento por reconducir o estabilizar las relaciones entre ambos países, cuyo vínculo se ha visto condicionado por diversos episodios de fricción geopolítica y acontecimientos en el ámbito de la seguridad tecnológica y diplomática.

La embajada de China, actualmente establecida en Marylebone, opera dentro de un contexto edilicio que, según Pekín, resulta obsoleto para las necesidades actuales y futuras de su representación en Reino Unido. Por este motivo, la adquisición en 2018 del edificio situado cerca de la Torre de Londres fue presentada como una inversión estratégica acorde al incremento de responsabilidades y relaciones comerciales, políticas y culturales bilaterales.

El proceso de obtención de permisos ha implicado consultas con autoridades locales y organismos reguladores de la ciudad de Londres. De acuerdo con 'Global Times', las autoridades chinas han sostenido canales oficiales de comunicación con sus homólogos británicos, argumentando en todo momento el carácter legítimo y transparente de su solicitud para trasladar y modernizar la sede diplomática.

En el transcurso de los últimos años, las relaciones entre China y Reino Unido han experimentado desafíos derivados de cambios en la política exterior británica, el endurecimiento de las condiciones para la presencia de inversiones y empresas chinas en sectores estratégicos y la imposición de nuevas restricciones sobre actividades consideradas sensibles. El embajador chino y otros representantes oficiales han hecho declaraciones llamando a la cooperación y al diálogo, aludiendo a la importancia de mantener canales abiertos ante diferencias políticas o de seguridad.

La decisión final sobre la construcción de la nueva embajada permanece pendiente de una resolución oficial. La gestión de esta solicitud se considera un caso de estudio en el cumplimiento de las normas del derecho internacional relativo a las misiones diplomáticas y refleja el estado actual del vínculo entre las dos potencias, según han señalado observadores y medios como el propio 'Global Times', que han seguido de cerca las declaraciones y pasos dados por ambas partes involucradas.