Viajeros "varados" en Atocha tras el suceso: "Nos están agrupando en coches para llegar a Andalucía"

Centenares de afectados en Madrid Puerta de Atocha enfrentan largas esperas y escasez de vehículos tras la suspensión de trenes a Andalucía por el accidente en Adamuz, buscando alternativas entre altos costos y escasa disponibilidad de transporte

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Una empleada de la empresa de alquiler de vehículos Enterprise detalló que entre 70 y 80 reservas se acumularon en tan solo una hora después del accidente ferroviario en Adamuz, situación que obligó a la compañía a movilizar todos sus recursos disponibles en Madrid y a agrupar pasajeros en coches grandes, con capacidad para ocho o nueve personas, en la estación Puerta de Atocha en Madrid. Este lunes en la mañana, decenas de personas, según consignó Europa Press, se enfrentaban a largas filas ante las oficinas de arrendadoras de coches en busca de una alternativa para llegar a Andalucía tras la cancelación de los trenes producto del siniestro ocurrido en Córdoba el día anterior, que ha dejado hasta el momento 39 fallecidos y más de 150 heridos.

El medio Europa Press reportó que los usuarios relataban cómo, pese a haber tramitado la reserva del coche por internet, al llegar a la estación se encontraban con la ausencia total de vehículos. Una pasajera, Graciela, denunció que pagó 250 euros por una reserva a las 11:00 horas realizada la noche anterior, pero no logró retirar ningún vehículo. Tras reclamar a la compañía, le informaron que el reembolso se realizaría en un plazo de siete días, aunque se quedó sin transporte disponible para salir de Madrid. La trabajadora de Enterprise aclaró que, mientras intentaban poner fuera de línea la web para evitar nuevas reservas, la empresa buscaba crear soluciones organizando a los viajantes en vehículos colectivos y garantizando la devolución del dinero a quienes no recibieron servicio.

Entre las personas afectadas por la suspensión ferroviaria se encontraba Enrique, cuya familia tenía previsto llegar a Sevilla este domingo tras pasar unos días en Madrid. Explicó a Europa Press que su tren partió a las 19:30, pero menos de una hora después se detuvo, y el conductor abandonó el vagón, lo que generó preocupación entre los pasajeros. Posteriormente, recibieron indicación de regresar a Madrid por causa del accidente. Silvia, esposa de Enrique, relató cómo la situación derivó en una búsqueda desesperada por alternativas de transporte, tanto hacia Sevilla como Córdoba, o alojamiento de última hora. Muchos pasajeros, agregó, pasaron la noche en hoteles, hostales o en la sala habilitada por la estación para quienes quedaron varados.

Los testimonios recogidos por Europa Press mostraban que, aunque los viajeros bloqueados en la estación indagaron por opciones como autobús, taxi, vehículo compartido o avión, enfrentaron precios inasumibles y disponibilidad nula. Rafa, quien junto a su esposa e hijo no pudo abordar el tren a Málaga de las 20:30 horas del domingo, expresó que su compañía, Ouigo, les devolvió el importe del pasaje más un 200%, pero no gestionó ningún traslado alternativo, a diferencia de los servicios prestados por Renfe a otros usuarios. La familia intentó encontrar vuelos, pero resultaron inaccesibles agravando la situación; los autobuses también estaban completos hasta el jueves, según narró Rafa.

En cuanto a los taxis, el medio recogió el testimonio del conductor Mohamed, quien atribuyó la baja demanda de este medio a los elevados precios: un viaje hasta Andalucía se calcula entre 700 y 800 euros, siendo una alternativa solicitada sólo en algunos casos excepcionales. En paralelo, persistía la esperanza entre los pasajeros de algún tipo de solución, mientras reconocían que pese a las molestias, para muchos lo esencial era haber evitado el siniestro.

Entre los afectados figuraban opositores andaluces desplazados a Madrid para realizar exámenes en la Universidad Complutense, en el marco de un concurso para acceder a 900 plazas de ayudantes de prisiones convocadas por el Gobierno. Rubén relató a Europa Press que su tren, con destino a Andalucía, se detuvo abruptamente en Villanueva de Córdoba sin explicación inmediata. Una hora después, se avisó a los pasajeros que el viaje retornaría a Madrid, y durante ese trayecto supieron de la magnitud del accidente. Algunos opositores compartieron la experiencia de haber estado a punto de tomar el tren accidentado y la sensación de haber escapado por azar del siniestro mortal.

Según reportó Europa Press, la gestión de la emergencia en la estación generó dificultades no sólo por la falta de vehículos de alquiler, sino porque los trayectos alternativos sufrían colapso total. En muchos testimonios figuraba el malestar por la escasa información ofrecida y la ausencia de previsión para atender a las personas varadas. Los trabajadores de las empresas de alquiler buscaban agilizar la rotación y recuperación de vehículos, debiendo lidiar con la frustración de los clientes.

Mientras tanto, el impacto del accidente en Adamuz se hizo sentir no sólo en las víctimas directas y en sus familias, sino también en los centenares de viajeros afectados por los cortes ferroviarios. Entre quienes aguardaban en Atocha, la incertidumbre y la resignación dominaban el ambiente, junto con la preocupación por los costos acumulados y el tiempo perdido. Los usuarios recalcaron la complejidad de conseguir plazas disponibles en cualquier medio de transporte y la falta de respuestas inmediatas mientras avanzaban las horas y las opciones se reducían.

Europa Press señaló además que a lo largo de la jornada, el personal de la estación intentó habilitar espacios para quien no podía acceder a hospedaje, y se organizaron grupos según destinos para aprovechar cualquier vehículo que quedara libre. La presión aumentaba por el continuo arribo de más viajeros que esperaban soluciones rápidas y por las crecientes filas frente a las empresas de alquiler. Las alternativas, agotadas o fuera del alcance económico de muchos, dejaron a cientos sin respuesta clara sobre cuándo ni cómo podrían llegar finalmente a Andalucía tras el accidente que paralizó la conexión ferroviaria desde Madrid.