
El economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Pierre-Olivier Gourinchas, señaló que en los pronósticos de octubre pasado, el organismo ya había modelado un escenario donde un aumento en la guerra arancelaria podría reducir en tres décimas el crecimiento económico mundial, lo que representa un impacto notable sobre las perspectivas globales. Con este antecedente, el FMI alertó sobre los riesgos asociados a la actual crisis entre la Unión Europea y Estados Unidos, advirtiendo que una nueva ronda de disputas comerciales y la adopción de represalias no solo afectaría directamente la actividad económica, sino que también debilitaría la confianza y comprometería el flujo de inversiones. Según informó Europa Press, Gourinchas subrayó la importancia de mantener abierto el sistema de comercio internacional y sostuvo que la reacción más efectiva frente a la crisis pasa por priorizar el diálogo y evitar políticas de represalia.
De acuerdo con Europa Press, el FMI evitó realizar recomendaciones concretas de política comercial al ser consultado sobre las recientes tensiones bilaterales relacionadas con las presiones de Washington para adquirir Groenlandia. A pesar de ello, Gourinchas dejó claro que la institución aboga por soluciones que preserven reglas estables y predecibles en el comercio internacional, elementos necesarios para que las empresas puedan planificar e implementar sus inversiones con certidumbre. Indicó que la coyuntura actual no favorece un entorno donde estos principios estén garantizados y reiteró el pedido a las partes involucradas para que encuentren "una solución amistosa", en especial porque, en su opinión, en una guerra comercial las consecuencias negativas se reparten entre quienes aplican los aranceles y otros países interconectados por la economía global.
La agencia Europa Press detalló que Gourinchas explicó que una escalada de la política de retaliación, bajo premisas de "ojo por ojo", tendría un efecto adverso adicional no solo en los canales económicos directos sino también a través de la pérdida de confianza, la caída de la inversión y la potencial revisión de los precios en los mercados financieros. Insistió en que la escalada arancelaria actúa como un freno para la economía internacional y complica tanto las operaciones como las expectativas de los agentes económicos y consumidores a nivel global.
Respecto al cronograma de los análisis del FMI, Gourinchas aclaró que las proyecciones macroeconómicas publicadas el lunes recogieron datos hasta finales de diciembre y, por lo tanto, no incorporaron los acontecimientos más recientes derivados de la disputa entre la Unión Europea y Estados Unidos a propósito de Groenlandia. Sin embargo, recordó que los escenarios previos ya contemplaban impactos negativos si la confrontación comercial intensificaba. En concreto, el fondo calculó que una guerra arancelaria sustraería aproximadamente 0,3 puntos porcentuales al crecimiento global, cifra que califica de relevante para la trayectoria de la economía mundial.
Durante la inauguración del Foro Económico Mundial en Davos, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, también se refirió a la actual crisis. Según reportó Europa Press, Georgieva puntualizó que aún resulta temprano para estimar el posible alcance del impacto económico generado por la disputa sobre Groenlandia, pero coincidió en que la resolución de la crisis pasa por alcanzar un acuerdo entre las partes. En declaraciones a la cadena BloombergTV, replicadas por Europa Press, Georgieva sostuvo: "Lo que quiero enfatizar es que la mejor manera de avanzar es encontrar un camino hacia un acuerdo. Y eso será bueno para todos, en todas partes".
El medio europeo precisó que tanto Gourinchas como Georgieva hicieron hincapié en que las tensiones comerciales pueden alterar las dinámicas del crecimiento económico y la confianza de los mercados, motivo por el que el FMI insiste en la importancia de mantener el diálogo abierto y el respeto a las normas establecidas. Según publicó Europa Press, el organismo internacional sostiene que las políticas proteccionistas y el aumento de los aranceles obstaculizan el flujo natural del comercio y pueden desencadenar efectos multiplicadores negativos en otras áreas de la economía.
Al analizar el contexto de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, el FMI concluye que una escalada en la disputa arancelaria dañaría tanto a las economías directamente involucradas como al sistema de comercio global. Europa Press destacó que el fondo considera vital salvaguardar la estructura multilateral y preservar las condiciones que han respaldado la expansión económica durante décadas. El FMI reafirmó su postura de que las guerras comerciales no tienen vencedores, ya que los efectos negativos se distribuyen entre todos los participantes y afectan la estabilidad financiera e industrial global.
Por tanto, según recopiló Europa Press a partir de las declaraciones y los estudios del FMI, la institución internacional sigue defendiendo el multilateralismo y desaconseja intensificar la confrontación comercial. El organismo advierte que un retorno a la política de represalias recíprocas agravaría la incertidumbre y complicaría la toma de decisiones empresariales, afectando el crecimiento global y la confianza de los inversores.
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