Casi 4.000 muertos y 9.000 heridos en las protestas en Irán, según el último balance de una ONG

Cifras no oficiales indican que miles han perdido la vida mientras siguen las detenciones masivas y los cortes de internet en Irán, en medio de una represión creciente tras las manifestaciones iniciadas en diciembre ante el colapso económico

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La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), radicada en Estados Unidos, señaló que existen más de 8.900 casos de fallecimientos que permanecen en proceso de verificación y que podrían incrementar de forma considerable el total de personas muertas en el contexto de las protestas que comenzaron en Irán a fines de diciembre. Este dato sitúa el número preliminar de víctimas mortales confirmadas en al menos 3.919. Según informó HRANA, las manifestaciones se iniciaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por la fuerte caída del rial, la moneda nacional, y pronto se extendieron por todo el país como una respuesta generalizada al descontento político y social.

De acuerdo con lo consignado por HRANA y detallado por el medio citado, los heridos registrados hasta el momento en el contexto de las protestas ascienden a 8.949, de los cuales 2.109 presentan lesiones de gravedad. El organismo añadió que la cantidad total de personas detenidas de forma confirmada durante las manifestaciones alcanzó las 24.669, cifra que refleja la magnitud de la operación represiva por parte de las autoridades iraníes contra los participantes en las protestas.

El medio también resaltó que otras fuentes manejan cifras distintas sobre el número de muertos. El Centro para los Derechos Humanos en Irán (IHRNGO), cuya sede se encuentra en Noruega, publicó un balance diferente el 15 de enero, en el que reconoce 3.428 fallecidos confirmados hasta esa fecha. Esta disparidad en los conteos refleja la dificultad para establecer cifras exactas, debido en gran parte a la “suspensión generalizada” del acceso a internet, situación subrayada por HRANA.

Según publicó HRANA, la limitación de las comunicaciones obstaculiza considerablemente la labor de verificación sobre la cantidad real de víctimas y detenidos. Esta suspensión del servicio digital constituye una estrategia que, de acuerdo con la organización, entorpece tanto la labor informativa como la recolección de evidencias sobre lo que sucede en las distintas ciudades del país.

Sobre las detenciones, HRANA advirtió la aparición de una nueva ola de arrestos en varias de las principales urbes del país, situación que la ONG calificó como parte de un patrón intensificado en respuesta a las presiones internacionales. Además, la organización denunció un “discurso amenazante” pronunciado por altos funcionarios iraníes, dirigido tanto a la ciudadanía movilizada como a actores externos que han expresado inquietud por la represión.

HRANA especificó que, del total de casi 9.000 heridos confirmados, una parte significativa corresponde a personas afectadas con lesiones que habrían requerido atención hospitalaria o tratamientos de mayor complejidad. La cifra provisional de heridos y fallecidos podría alterar sensiblemente la comprensión del impacto de la represión, ya que la organización sigue investigando casi 9.000 casos de muertes adicionales cuya relación con las protestas todavía no ha sido establecida de manera oficial.

Como señalaron tanto HRANA como IHRNGO en sus respectivos reportes, la diferencia en los balances de fallecidos, heridos y detenidos revela tanto la dificultad en la obtención de información fiable como los desafíos que enfrenta la sociedad civil iraní para documentar los eventos. HRANA reiteró que el bloqueo a internet sigue dificultando el flujo de datos que permitan una evaluación precisa de la dimensión real de la violencia desplegada y el número de víctimas.

Conforme reportó HRANA y confirmó el medio de comunicación de referencia, las acciones de represión del gobierno iraní adoptaron un carácter masivo tras las primeras manifestaciones, expandiéndose a través del país y provocando movilizaciones de amplios sectores de la población, que criticaron tanto la situación económica como a los dirigentes políticos. La escalada de tensión, las cifras reportadas y el refuerzo de los operativos de seguridad llaman la atención sobre la compleja situación social iraní en un contexto de continuas y severas restricciones en las comunicaciones digitales.