Al menos 16 muertos y más de 50.000 evacuados por la ola de incendios en el centro y el sur de Chile

El ejecutivo declaró estado de catástrofe en dos regiones fuertemente afectadas, mientras el presidente Boric visitará zonas donde la emergencia forzó a decenas de miles a abandonar sus hogares, informaron autoridades, advirtiendo una cifra creciente de heridos

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La provincia de Concepción permanece bajo estado de alerta roja, y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) emitió órdenes de evacuación en casi una decena de sectores, mientras una extensa ola de incendios afecta al centro y sur de Chile. A raíz de estos siniestros, el presidente Gabriel Boric declaró el estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Bío-Bío, en respuesta al avance de más de veinte focos activos que han devastado múltiples comunidades. Según informó el Gobierno de Chile, la serie de incendios ha causado al menos 16 víctimas mortales y forzó a más de 50.000 habitantes a abandonar sus hogares.

El anuncio del balance actualizado estuvo a cargo del ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, quien comunicó desde la sede de Senapred el incremento de fallecidos. "Además del fallecido el día de ayer, tenemos 15 fallecidos en lo que va el transcurso de esta mañana, específicamente estos en la Región del Bío-Bío", detalló Cordero, de acuerdo con lo publicado por medios oficiales. El ministro precisó que la primera víctima se identificó en la comuna de Bulnes, en la región de Ñuble, mientras que el resto de los fallecidos se localizó en Bío-Bío.

El número de heridos también fue objeto de atención oficial. El Gobierno chileno reportó al menos 14 lesionados en Ñuble y cinco en Bío-Bío, aunque las autoridades advierten sobre una posible alza de estos registros a medida que las horas avancen y las labores de rescate continúen, según consignó el medio oficial. Las operaciones en terreno intentan controlar la propagación de los incendios y minimizar los riesgos para la población civil y los equipos de emergencia.

En respuesta a la gravedad de la situación, el presidente Gabriel Boric dispuso el desplazamiento a las regiones afectadas. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, comunicó que Boric viajaría en breve a las zonas bajo emergencia para "tomar conocimiento directo de la situación para efectos de reforzar las medidas que, hasta el momento, se han adoptado", informó la autoridad. El objetivo principal de la visita consiste en coordinar recursos adicionales y optimizar la respuesta estatal al desastre.

Tal como reportó Senapred a través de sus canales oficiales, persisten más de 20 focos activos a lo largo del centro y sur del país. La presión sobre los dispositivos de protección civil es considerable debido al alcance y la simultaneidad de los incendios. Las regiones de Ñuble y Bío-Bío se han convertidos en el principal foco de atención debido a la concentración de víctimas mortales y personas desplazadas.

La declaración de estado de catástrofe supremió medidas excepcionales que permiten la intervención de fuerzas militares en apoyo a las labores de evacuación, control de tránsito y resguardo de la infraestructura crítica. La orden también habilita recursos adicionales para la atención de damnificados y la coordinación inmediata de contingentes especializados en el combate de incendios forestales.

El Senapred, en sus actualizaciones recientes, detalló la magnitud de las evacuaciones y el impacto en las comunidades. La cifra de evacuados superó los 50.000, con barrios enteros desalojados preventivamente ante el avance del fuego. Varias comunas de la provincia de Concepción presentaron situaciones de alto riesgo, lo cual motivó el despliegue de equipos de emergencia y el uso de rutas alternativas para garantizar la salida segura de los habitantes.

Las autoridades nacionales se mantienen en comunicación permanente para ajustar las estrategias ante un escenario que evoluciona rápidamente, según publicó el Gobierno de Chile. Equipos de bomberos, voluntarios y personal de seguridad trabajan de manera coordinada para evitar la propagación a zonas urbanas densamente pobladas y proteger áreas agrícolas y forestales que representan un riesgo adicional en caso de expansión del fuego.

Las condiciones meteorológicas adversas han dificultado los esfuerzos de contención, según detallaron las fuentes oficiales. Vientos intensos y altas temperaturas han favorecido la formación y dispersión de nuevos focos, lo que agrava el panorama tanto para los ciudadanos afectados como para los equipos de intervención.

En los ámbitos locales, los municipios han activado planes de emergencia y habilitado refugios temporales para albergar a las familias desplazadas, siguiendo la coordinación del Senapred y el Ministerio del Interior. Los recursos de asistencia humanitaria se han distribuido en puntos estratégicos, y se habilitó información en tiempo real para orientar a la población sobre rutas de evacuación y centros de ayuda disponibles.

El Ejecutivo solicitó a la ciudadanía respetar las órdenes de evacuación y colaborar con los procedimientos de seguridad aplicados en los territorios bajo emergencia. Las autoridades recordaron que el cumplimiento de las disposiciones busca preservar la vida y evitar un aumento en el número de víctimas y heridos, un objetivo reiterado en cada actualización oficial difundida por el Ejecutivo y el Senapred.

La magnitud del desastre coloca a las regiones de Ñuble y Bío-Bío en una situación crítica tanto por la cantidad de víctimas fatales y heridos, como por el impacto social derivado de las evacuaciones masivas y la destrucción de viviendas y recursos productivos. El monitoreo de la situación sigue en curso, mientras se refuerzan los recursos disponibles para enfrentar la emergencia y brindar apoyo a los damnificados, según reportaron las autoridades chilenas a través de sus comunicados.